De Penalty (punto es) El blog que se escucha(ba)

1 marzo 2014

Calendario de eventos deportivos

Filed under: General — Juan Carlos Galindo @ 9:00

Muchas veces queremos ver tantos partidos a la vez que nos hacemos un buen lío y acabamos perdiéndonos alguno. Anotamos las fechas, los horarios y los canales de televisión en que se emiten, pero es normal que cometamos algún que otro fallo. Sin embargo, existen casas de apuestas en España como William Hill en las que, además de poder apostar con mucho éxito, puedes encontrar un calendario muy fiable de los partidos.

Como en William Hill podemos apostar en eventos deportivos relacionados con diferentes deportes como el fútbol, el baloncesto, el tenis, el ciclismo, la fórmula uno, el boxeo y algunos más, cuentan con un calendario muy interesante y bien estructurado según deportes. Por ejemplo, si acudimos a su sección de apuestas de fútbol, veremos los partidos para las diferentes ligas de las diferentes nacionalidades y no hará falta que los anotemos. Simplemente entrar y ver qué es lo siguiente que tenemos.

En William Hill puedes formular apuestas live (apuestas en directo), lo que te permite emitir tu pronóstico de resultados después de que haya empezado el partido. De esta manera, es mucho más sencillo aproximarse al resultado final y por supuesto también acertar. Además, con tu primera apuesta obtienes un regalo de bienvenida, un bono de hasta cien euros que facilitará que ganes.

William Hill es una casa de apuestas con muchos años a sus espaldas y el logotipo de Juego Seguro en su página de inicio. No obstante, si tienes algún tipo de duda, siempre puedes contactar con su departamento de atención al cliente, vía chat (en español) o bien llamando a su número de teléfono gratuito destinado a tal fin.

No te pierdas ni un partido más y saca provecho de las grandes ventajas de apostar en directo. Si te gusta apostar, descubrirás que de esta manera puedes ganar mucho más dinero, y ya sabes que la primera, la invita Willliam Hill.

16 agosto 2013

Empieza lo bueno

Filed under: fútbol,Liga Española — Juan Carlos Galindo @ 15:51

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Por fin. Después de un largo verano lleno de pruebas, rumores, fichajes, y subidas y bajadas en la LFP, este fin de semana vuelve la competición a nuestros campos. Y esta primera jornada promete. Siempre con la incertidumbre que provoca el primer partido de competición, todos los equipos quieren comenzar con buen pie la Liga BBVA.

Los dos grandes, evidentemente, parten como favoritos en las apuestas de bet365 desde el primer día. El Real Madrid, tras la gran pretemporada realizada a las órdenes de Carlo Ancelotti, quiere plasmar sus buenas sensaciones recibiendo al Betis. El equipo de Pepe Mel siempre ha sido un rival complicado para los blancos, pero los Isco, Özil, Cristiano Ronaldo y compañía querrán dejar claro que este es su año. El FC Barcelona, por su parte, también comenzará la Liga como local. Los culés reciben al Levante. Después de una preparación con más actos extradeportivos que entrenamientos, el equipo que dirige el ‘Tata’ Martino querrá acallar las críticas venciendo en el Camp Nou al siempre correoso Levante.

En cuanto al resto de partidos, destacan el Valencia-Málaga y el Sevilla-Atlético de Madrid. En el primero, los ché son favoritos por los buenos movimientos realizados en el mercado y el buen papel de los de Djukic en su preparación. Los valencianistas han ido de menos a más acabando a un gran nivel que llena de confianza a jugadores y afición de cara a la temporada que se inicia. El Málaga, por otro lado, es un equipo venido a menos respecto a los últimos años. La salida en masa de sus jugadores más importantes y el cambio de técnico hacen que el equipo blanquiazul sea una incógnita en este primer envite. Lo que es evidente es que los objetivos han pasado de ser una de las apuestas en las competiciones UEFA a intentar pelear por estar en la zona media de la tabla.

Pero, sin duda, el partido más destacado de la jornada es el Sevilla-Atlético de Madrid. Ambos equipos llegan en un estado de forma extraordinario. El Sevilla, a pesar de perder a Negredo y a Jesús Navas, se ha reforzado de maravilla y su objetivo es volver a los puestos Champions. Su rival el próximo domingo, el Atlético de Madrid, aterrizará en Nervión con la buena inercia de la pasada campaña y con la ilusión despertada por David Villa y compañía. Veremos que sucede en un encuentro en el que la emoción y la tensión serán indiscutibles.

En cuanto al resto de la jornada, hay dos equipos que me llaman especialmente la atención. El Celta de Luis Enrique, que recibe al Espanyol y que promete buen juego con los Oubiña, Rafinha, Nolito o Charles y el Villarreal de Marcelino, que ha demostrado un gran fútbol durante la pretemporada. El submarino amarillo, con Giovani y Bruno Soriano a la cabeza, visita al Almería en un duelo entre recién ascendidos que cerrará la jornada.

Guillermo Fernández

16 julio 2013

Tito y Pep: una cuestión de fe

Filed under: Barça,entorno,Guardiola,Tito Vilanova — Etiquetas: , , — Juan Carlos Galindo @ 16:06

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La rueda de prensa de Zubizarreta y Tito Vilanova de hoy ha escenificado, aún más, la división que hay dentro del barcelonismo. División que no es nueva, pero que sí ha tomado un aire diferente.

La pasada semana, Guardiola acusó a los dirigentes del Barça -no al club, como se ha querido transmitir en algún medio- de, entre otras cosas, utilizar la enfermedad de Tito Vilanova para hacerle daño a través de filtraciones interesadas. Hoy, el entrenador del Barça ha echado mano de la misma para dejar patentes las actuales diferencias entre ambos.

Pep Guardiola aludió al uso -yo lo llamaría más bien manipulación- que algunos periodistas hicieron no hace demasiado tiempo de la estancia de Tito en Nueva York para recibir tratamiento del cáncer que padeció. Primero no se habían visto (pese a que otras informaciones dentro incluso del mismo medio decían lo contrario), luego se vieron por espacio de quince minutos… En el fondo, si se vieron o no sólo lo saben ellos. Si se hablan o dejan de hacerlo, también. Y creo que entre todos -y yo el primero- deberíamos dejar de darle vueltas a un asunto al que Guardiola se ha referido en una única ocasión y en el que Tito no quiere ahondar más, aunque hoy lo haya hecho con artillería pesada.

En cualquier caso, hay algo que me llama la atención, una pregunta que está en el aire y que deja todavía algún interrogante sin cerrar.

Guardiola afirmó que si no se habían visto más “no fue por causa mía“; Tito ha dicho hoy que durante dos meses Pep no le visitó “y no fue mi culpa“.

A primera vista y tras escuchar a los dos, lo fácil sería colegir que uno de ellos miente. Probablemente, el 99% de la gente tiene una opinión al respecto, elaborada a partir de la credibilidad de cada personaje, de la trinchera en la que cada uno se protege o del modo en que concibe el club.

Pero hay otra posibilidad. Remota, si quieren. Y esa posibilidad no es otra que tanto Vilanova como Guardiola digan la verdad. Si las visitas no se produjeron por culpa de ninguno de los dos, ¿existe algún otro responsable de aquella situación?

Yo no estuve en Nueva York y no sé qué ocurrió o dejó de ocurrir. Y, más allá de haber asistido a algunas de sus ruedas de prensa, no conozco a Guardiola ni tampoco a Tito. Pero me resulta muy difícil creer -aun sabiendo que ocurrieron algunas cosas entre ellos el año pasado- que una simple falta de comunicación pueda acabar rompiendo una relación de más de 25 años.

Me temo que jamás sabremos la verdad por boca de los protagonistas, así que tendremos que volver a sufrir ese espíritu cainita que tan arraigado está en el Barça desde hace más de 50 años y que, bajo la sombra de varios nombres propios, pervive hoy con más fuerza que nunca.

Y todo, otra vez, volverá a convertirse en una cuestión de fe.

13 julio 2013

Oye, sabías que…

Filed under: entorno,Periodismo,prensa deportiva — Etiquetas: , , — Juan Carlos Galindo @ 16:56

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En el mundo de la información deportiva, vivimos en Matrix. Cada vez lo tengo más claro. Solo que nos hemos equivocado y, en lugar de elegir entre una pastilla azul y otra roja, hemos tomado las dos píldoras. Consecuencia: el caos, la eliminación de ciertas palabras de nuestra realidad (rigor, la primera) y la asunción de otra como si fuera lo más normal del mundo: pereza.

A medida que el mundo mediático se ha ido rigiendo por el negocio, gran parte del gremio periodístico capaz de crear opinión pública se ha vuelto vago. Ha creído que acercarse al poder a cambio de un macutazo para llenar una columna es periodismo, y que seguir la estela de una línea editorial que impide una de las principales reglas del oficio -cuestionarse las cosas- también lo es. Y no, ni una cosa ni otra lo son.

El establishment (político, financiero y también deportivo) ha tenido siempre un acceso fácil y sin obstáculos a los medios de comunicación, tanto que, en más de un caso, incluso forma parte de su accionariado. Difundir su mensaje institucional le resulta muy sencillo; basta con levantar el teléfono -a veces, ni eso- y poner la orden en el conducto reglamentario y adecuado que acaba en alguien que lo teclea en el ordenador y siembre la semilla de la credulidad entre miles de personas.

Sin embargo, a la hora de difundir otro tipo de mensajes en los que hay que enfangarse, el poderoso tiene otra vía: la filtración, el “sabes que fulanito… pero oye, yo no te he dicho nada, ¿eh?”.

No es una figura nueva, pero sí la más perversa que existe, porque desde el momento en que el periodista decide darla por buena y publicarla, está bien jodido. Y lo está porque entonces queda atrapado por sus tentáculos; suavemente si la información es cierta, por siempre si no lo es.

Porque muchos de quienes publican la filtración lo hacen o por comodidad -de ahí la pereza ¿para qué confirmar nada?-, o para no contrariar a la fuente, omnipotente ella. Sea por uno u otro motivo, el que firma acaba enrocándose porque, ¿cómo voy a reconocer que no he contrastado la información y he hecho el ridículo? ¿Cómo voy a hacer eso con lo bien que estoy aquí escribiendo lo que me dicen? A partir de ahí, la dinámica es clara: defiendo lo que he escrito porque me lo han dicho y, además, sigo incidiendo cual martillo pilón en ello. Hasta que llega un momento, claro, en que la “noticia” toma tanto recorrido que no se sostiene.

Hasta hace no demasiado tiempo, el destierro del rigor se limitaba a publicar informaciones sobre el fichaje más que cerrado de Robben por el Barça, el de Villa por el Madrid o el de Silva por el Atlético, “hechos” que, dicho sea de paso, prácticamente nadie se tomaba en serio. “No nos inventamos nada -decían los autores-, si publicamos eso es porque las fuentes nos han dicho que bla bla bla…”.

Ya damos por bueno que el director de un periódico deportivo diga hace un año que pagar 40 millones por un central es un atraco y, doce meses después, que es un acierto y algo imprescindible. Esas cosas no sorprenden.

Lo que llama más la atención es que la filtración sucia y oscura, la que afecta a las personas más allá del circo del deporte (¿recuerdan el rumor sobre la salud de Guardiola en tiempos de Núñez?), también se divulgue con una facilidad pasmosa. Y que la mancha de aceite vaya extendiéndose rápidamente gracias a saber que el mantel es tan grande, tan infinito, que no habrá quien la detenga.

Hasta que un buen día, el sujeto paciente de la filtración se cansa, el cansancio se traduce en respuesta y la respuesta, en explosión, causando la máxima estupefacción entre los opinadores y la mayor cara de satisfacción entre los cobardes que hicieron correr esas mil y una ocurrencias. Objetivo cumplido.

Ahora es labor del escribano hacer el trabajo sucio mientras en confortables y aclimatadas oficinas, lejos del calor estival, los hombres de traje y corbata siguen moviendo los hilos del tonto útil.

Por suerte, siempre habrá gente que mantenga vivo este precioso oficio: el de contar cosas. Porque el periodismo es eso, contar cosas; no inventarlas.

Volviendo a Matrix… y usted, ¿qué pastilla quiere?

12 julio 2013

292 segundos

Filed under: Barça,Guardiola,prensa deportiva,Sandro Rosell — Etiquetas: , , — Juan Carlos Galindo @ 11:50

4’52”. Los 292 segundos que duró la respuesta de Guardiola que ha desatado ríos de tinta desde ayer (y a saber hasta cuándo, probablemente in eternum) son el exponente de hasta dónde puede llegar la paciencia de una persona antes de explotar.

Sí, he dicho persona a conciencia, porque lo que ayer vimos no es una declaración de un técnico de fútbol, sino de un tipo con nombre y apellidos que no ha recibido desde que se fue más que puyitas que se tornaron disparos para acabar desembocando, finalmente, en cañonazos.

El hoy entrenador del Bayern llevaba más de un año sin abrir la boca para referirse al Barça. Ganó la Copa del Rey frente al Athletic en el Calderón, decidió irse a Nueva York y guardar, desde entonces, silencio absoluto. Jamás dijo una palabra más alta que otra (de hecho, no dijo apenas nada) para referirse al club en el que construyó el mejor equipo de fútbol de la historia. O, al menos, de la historia reciente.

Aquel día, si no antes, comenzaron a hacerse públicos -que no a gestarse- los incipientes toques a Guardiola. El primero de ellos fue acusarle de cobarde, de no querer enfrentarse a Mourinho un año más o de huir despavorido al dejar de ganar. Frente a eso, Guardiola esgrimió el famoso “me he vaciado” que fue más escuchado que el “si no me voy, nos haremos daño”.

Ingenuo. El daño lo iba a sufrir igual. Un ejército de juntaletras comenzó a afilar sus lápices y sus viejas Olivetti y a soltar una tan larga como espaciada retahíla de sandeces, movido quién sabe por qué razones. Liberados de la figura del entrenador-portavoz-presidente de facto, muchos columnistas dieron por abierta la veda y comenzaron a ejercer de portavoces del establishment culé. Algunos, incluso, escribiendo al dictado.

A las acusaciones de cobardía (argumento que usaron también tras fichar por el Bayern) siguieron las comparaciones sobre su faceta humana -en este caso desde la propia junta directiva-, los libelos que hablaban su presunta inhumanidad frente al cáncer de su sucesor o, el más reciente, el presunto menosprecio a la capacidad de Tito para encajar a Messi y Neymar. Menosprecio, este último, que copó tantas portadas y entrecomillados en toda la prensa del país como minúsculas a la hora de recoger el desmentido.

Guardiola -al contrario que su fútbol- no es perfecto. Nadie lo es. Es un tipo peculiar, vehemente, inquieto, obsesivo en el trabajo y eso, guste o no, define su forma de actuar. Sin ese carácter, probablemente no sería un entrenador de éxito, como tampoco habrían sido lo que fueron Eto’o o Stoichkov.

Pero acusar a Guardiola de dividir al Barça resulta hilarante, si no sonrojante. ¿Con la junta anterior demandada en los tribunales es Guardiola quien divide al barcelonismo? ¿Con el menosprecio a Cruyff? ¿Con auditoras como KPMG dejando su prestigio por los suelos en la asamblea de compromisarios? ¿Con abstenciones -estas sí, cobardes- a la hora de votar acciones de responsabilidad? ¿Con socios marioneta llevando a expresidentes al juzgado? ¿Con directivos que hacen negocios con países de Oriente Medio? ¿Con prensa que calla los problemas judiciales del presidente en Brasil? ¿Con qué, entonces?

La división del barcelonismo viene de lejos y permanecerá siempre viva porque forma parte de la esencia del club. No tiene remedio y quizás sea mejor así, porque si 292 segundos nos bastan para embestir a la única persona que estuvo cerca de lograr la unidad durante cuatro años, es que no la merecemos.

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