De Penalty (punto es)

El blog que se escucha(ba)

Calendario de eventos deportivos

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Muchas veces queremos ver tantos partidos a la vez que nos hacemos un buen lío y acabamos perdiéndonos alguno. Anotamos las fechas, los horarios y los canales de televisión en que se emiten, pero es normal que cometamos algún que otro fallo. Sin embargo, existen casas de apuestas en España como William Hill en las que, además de poder apostar con mucho éxito, puedes encontrar un calendario muy fiable de los partidos.

Como en William Hill podemos apostar en eventos deportivos relacionados con diferentes deportes como el fútbol, el baloncesto, el tenis, el ciclismo, la fórmula uno, el boxeo y algunos más, cuentan con un calendario muy interesante y bien estructurado según deportes. Por ejemplo, si acudimos a su sección de apuestas de fútbol, veremos los partidos para las diferentes ligas de las diferentes nacionalidades y no hará falta que los anotemos. Simplemente entrar y ver qué es lo siguiente que tenemos.

En William Hill puedes formular apuestas live (apuestas en directo), lo que te permite emitir tu pronóstico de resultados después de que haya empezado el partido. De esta manera, es mucho más sencillo aproximarse al resultado final y por supuesto también acertar. Además, con tu primera apuesta obtienes un regalo de bienvenida, un bono de hasta cien euros que facilitará que ganes.

William Hill es una casa de apuestas con muchos años a sus espaldas y el logotipo de Juego Seguro en su página de inicio. No obstante, si tienes algún tipo de duda, siempre puedes contactar con su departamento de atención al cliente, vía chat (en español) o bien llamando a su número de teléfono gratuito destinado a tal fin.

No te pierdas ni un partido más y saca provecho de las grandes ventajas de apostar en directo. Si te gusta apostar, descubrirás que de esta manera puedes ganar mucho más dinero, y ya sabes que la primera, la invita Willliam Hill.

Written by Juan Carlos Galindo

marzo 1st, 2014 at 9:00 am

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Empieza lo bueno

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Por fin. Después de un largo verano lleno de pruebas, rumores, fichajes, y subidas y bajadas en la LFP, este fin de semana vuelve la competición a nuestros campos. Y esta primera jornada promete. Siempre con la incertidumbre que provoca el primer partido de competición, todos los equipos quieren comenzar con buen pie la Liga BBVA.

Los dos grandes, evidentemente, parten como favoritos en las apuestas de bet365 desde el primer día. El Real Madrid, tras la gran pretemporada realizada a las órdenes de Carlo Ancelotti, quiere plasmar sus buenas sensaciones recibiendo al Betis. El equipo de Pepe Mel siempre ha sido un rival complicado para los blancos, pero los Isco, Özil, Cristiano Ronaldo y compañía querrán dejar claro que este es su año. El FC Barcelona, por su parte, también comenzará la Liga como local. Los culés reciben al Levante. Después de una preparación con más actos extradeportivos que entrenamientos, el equipo que dirige el ‘Tata’ Martino querrá acallar las críticas venciendo en el Camp Nou al siempre correoso Levante.

En cuanto al resto de partidos, destacan el Valencia-Málaga y el Sevilla-Atlético de Madrid. En el primero, los ché son favoritos por los buenos movimientos realizados en el mercado y el buen papel de los de Djukic en su preparación. Los valencianistas han ido de menos a más acabando a un gran nivel que llena de confianza a jugadores y afición de cara a la temporada que se inicia. El Málaga, por otro lado, es un equipo venido a menos respecto a los últimos años. La salida en masa de sus jugadores más importantes y el cambio de técnico hacen que el equipo blanquiazul sea una incógnita en este primer envite. Lo que es evidente es que los objetivos han pasado de ser una de las apuestas en las competiciones UEFA a intentar pelear por estar en la zona media de la tabla.

Pero, sin duda, el partido más destacado de la jornada es el Sevilla-Atlético de Madrid. Ambos equipos llegan en un estado de forma extraordinario. El Sevilla, a pesar de perder a Negredo y a Jesús Navas, se ha reforzado de maravilla y su objetivo es volver a los puestos Champions. Su rival el próximo domingo, el Atlético de Madrid, aterrizará en Nervión con la buena inercia de la pasada campaña y con la ilusión despertada por David Villa y compañía. Veremos que sucede en un encuentro en el que la emoción y la tensión serán indiscutibles.

En cuanto al resto de la jornada, hay dos equipos que me llaman especialmente la atención. El Celta de Luis Enrique, que recibe al Espanyol y que promete buen juego con los Oubiña, Rafinha, Nolito o Charles y el Villarreal de Marcelino, que ha demostrado un gran fútbol durante la pretemporada. El submarino amarillo, con Giovani y Bruno Soriano a la cabeza, visita al Almería en un duelo entre recién ascendidos que cerrará la jornada.

Guillermo Fernández

Written by Juan Carlos Galindo

agosto 16th, 2013 at 3:51 pm

Tito y Pep: una cuestión de fe

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La rueda de prensa de Zubizarreta y Tito Vilanova de hoy ha escenificado, aún más, la división que hay dentro del barcelonismo. División que no es nueva, pero que sí ha tomado un aire diferente.

La pasada semana, Guardiola acusó a los dirigentes del Barça -no al club, como se ha querido transmitir en algún medio- de, entre otras cosas, utilizar la enfermedad de Tito Vilanova para hacerle daño a través de filtraciones interesadas. Hoy, el entrenador del Barça ha echado mano de la misma para dejar patentes las actuales diferencias entre ambos.

Pep Guardiola aludió al uso -yo lo llamaría más bien manipulación- que algunos periodistas hicieron no hace demasiado tiempo de la estancia de Tito en Nueva York para recibir tratamiento del cáncer que padeció. Primero no se habían visto (pese a que otras informaciones dentro incluso del mismo medio decían lo contrario), luego se vieron por espacio de quince minutos… En el fondo, si se vieron o no sólo lo saben ellos. Si se hablan o dejan de hacerlo, también. Y creo que entre todos -y yo el primero- deberíamos dejar de darle vueltas a un asunto al que Guardiola se ha referido en una única ocasión y en el que Tito no quiere ahondar más, aunque hoy lo haya hecho con artillería pesada.

En cualquier caso, hay algo que me llama la atención, una pregunta que está en el aire y que deja todavía algún interrogante sin cerrar.

Guardiola afirmó que si no se habían visto más “no fue por causa mía“; Tito ha dicho hoy que durante dos meses Pep no le visitó “y no fue mi culpa“.

A primera vista y tras escuchar a los dos, lo fácil sería colegir que uno de ellos miente. Probablemente, el 99% de la gente tiene una opinión al respecto, elaborada a partir de la credibilidad de cada personaje, de la trinchera en la que cada uno se protege o del modo en que concibe el club.

Pero hay otra posibilidad. Remota, si quieren. Y esa posibilidad no es otra que tanto Vilanova como Guardiola digan la verdad. Si las visitas no se produjeron por culpa de ninguno de los dos, ¿existe algún otro responsable de aquella situación?

Yo no estuve en Nueva York y no sé qué ocurrió o dejó de ocurrir. Y, más allá de haber asistido a algunas de sus ruedas de prensa, no conozco a Guardiola ni tampoco a Tito. Pero me resulta muy difícil creer -aun sabiendo que ocurrieron algunas cosas entre ellos el año pasado- que una simple falta de comunicación pueda acabar rompiendo una relación de más de 25 años.

Me temo que jamás sabremos la verdad por boca de los protagonistas, así que tendremos que volver a sufrir ese espíritu cainita que tan arraigado está en el Barça desde hace más de 50 años y que, bajo la sombra de varios nombres propios, pervive hoy con más fuerza que nunca.

Y todo, otra vez, volverá a convertirse en una cuestión de fe.

Written by Juan Carlos Galindo

julio 16th, 2013 at 4:06 pm

Oye, sabías que…

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En el mundo de la información deportiva, vivimos en Matrix. Cada vez lo tengo más claro. Solo que nos hemos equivocado y, en lugar de elegir entre una pastilla azul y otra roja, hemos tomado las dos píldoras. Consecuencia: el caos, la eliminación de ciertas palabras de nuestra realidad (rigor, la primera) y la asunción de otra como si fuera lo más normal del mundo: pereza.

A medida que el mundo mediático se ha ido rigiendo por el negocio, gran parte del gremio periodístico capaz de crear opinión pública se ha vuelto vago. Ha creído que acercarse al poder a cambio de un macutazo para llenar una columna es periodismo, y que seguir la estela de una línea editorial que impide una de las principales reglas del oficio -cuestionarse las cosas- también lo es. Y no, ni una cosa ni otra lo son.

El establishment (político, financiero y también deportivo) ha tenido siempre un acceso fácil y sin obstáculos a los medios de comunicación, tanto que, en más de un caso, incluso forma parte de su accionariado. Difundir su mensaje institucional le resulta muy sencillo; basta con levantar el teléfono -a veces, ni eso- y poner la orden en el conducto reglamentario y adecuado que acaba en alguien que lo teclea en el ordenador y siembre la semilla de la credulidad entre miles de personas.

Sin embargo, a la hora de difundir otro tipo de mensajes en los que hay que enfangarse, el poderoso tiene otra vía: la filtración, el “sabes que fulanito… pero oye, yo no te he dicho nada, ¿eh?”.

No es una figura nueva, pero sí la más perversa que existe, porque desde el momento en que el periodista decide darla por buena y publicarla, está bien jodido. Y lo está porque entonces queda atrapado por sus tentáculos; suavemente si la información es cierta, por siempre si no lo es.

Porque muchos de quienes publican la filtración lo hacen o por comodidad -de ahí la pereza ¿para qué confirmar nada?-, o para no contrariar a la fuente, omnipotente ella. Sea por uno u otro motivo, el que firma acaba enrocándose porque, ¿cómo voy a reconocer que no he contrastado la información y he hecho el ridículo? ¿Cómo voy a hacer eso con lo bien que estoy aquí escribiendo lo que me dicen? A partir de ahí, la dinámica es clara: defiendo lo que he escrito porque me lo han dicho y, además, sigo incidiendo cual martillo pilón en ello. Hasta que llega un momento, claro, en que la “noticia” toma tanto recorrido que no se sostiene.

Hasta hace no demasiado tiempo, el destierro del rigor se limitaba a publicar informaciones sobre el fichaje más que cerrado de Robben por el Barça, el de Villa por el Madrid o el de Silva por el Atlético, “hechos” que, dicho sea de paso, prácticamente nadie se tomaba en serio. “No nos inventamos nada -decían los autores-, si publicamos eso es porque las fuentes nos han dicho que bla bla bla…”.

Ya damos por bueno que el director de un periódico deportivo diga hace un año que pagar 40 millones por un central es un atraco y, doce meses después, que es un acierto y algo imprescindible. Esas cosas no sorprenden.

Lo que llama más la atención es que la filtración sucia y oscura, la que afecta a las personas más allá del circo del deporte (¿recuerdan el rumor sobre la salud de Guardiola en tiempos de Núñez?), también se divulgue con una facilidad pasmosa. Y que la mancha de aceite vaya extendiéndose rápidamente gracias a saber que el mantel es tan grande, tan infinito, que no habrá quien la detenga.

Hasta que un buen día, el sujeto paciente de la filtración se cansa, el cansancio se traduce en respuesta y la respuesta, en explosión, causando la máxima estupefacción entre los opinadores y la mayor cara de satisfacción entre los cobardes que hicieron correr esas mil y una ocurrencias. Objetivo cumplido.

Ahora es labor del escribano hacer el trabajo sucio mientras en confortables y aclimatadas oficinas, lejos del calor estival, los hombres de traje y corbata siguen moviendo los hilos del tonto útil.

Por suerte, siempre habrá gente que mantenga vivo este precioso oficio: el de contar cosas. Porque el periodismo es eso, contar cosas; no inventarlas.

Volviendo a Matrix… y usted, ¿qué pastilla quiere?

Written by Juan Carlos Galindo

julio 13th, 2013 at 4:56 pm

292 segundos

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4’52”. Los 292 segundos que duró la respuesta de Guardiola que ha desatado ríos de tinta desde ayer (y a saber hasta cuándo, probablemente in eternum) son el exponente de hasta dónde puede llegar la paciencia de una persona antes de explotar.

Sí, he dicho persona a conciencia, porque lo que ayer vimos no es una declaración de un técnico de fútbol, sino de un tipo con nombre y apellidos que no ha recibido desde que se fue más que puyitas que se tornaron disparos para acabar desembocando, finalmente, en cañonazos.

El hoy entrenador del Bayern llevaba más de un año sin abrir la boca para referirse al Barça. Ganó la Copa del Rey frente al Athletic en el Calderón, decidió irse a Nueva York y guardar, desde entonces, silencio absoluto. Jamás dijo una palabra más alta que otra (de hecho, no dijo apenas nada) para referirse al club en el que construyó el mejor equipo de fútbol de la historia. O, al menos, de la historia reciente.

Aquel día, si no antes, comenzaron a hacerse públicos -que no a gestarse- los incipientes toques a Guardiola. El primero de ellos fue acusarle de cobarde, de no querer enfrentarse a Mourinho un año más o de huir despavorido al dejar de ganar. Frente a eso, Guardiola esgrimió el famoso “me he vaciado” que fue más escuchado que el “si no me voy, nos haremos daño”.

Ingenuo. El daño lo iba a sufrir igual. Un ejército de juntaletras comenzó a afilar sus lápices y sus viejas Olivetti y a soltar una tan larga como espaciada retahíla de sandeces, movido quién sabe por qué razones. Liberados de la figura del entrenador-portavoz-presidente de facto, muchos columnistas dieron por abierta la veda y comenzaron a ejercer de portavoces del establishment culé. Algunos, incluso, escribiendo al dictado.

A las acusaciones de cobardía (argumento que usaron también tras fichar por el Bayern) siguieron las comparaciones sobre su faceta humana -en este caso desde la propia junta directiva-, los libelos que hablaban su presunta inhumanidad frente al cáncer de su sucesor o, el más reciente, el presunto menosprecio a la capacidad de Tito para encajar a Messi y Neymar. Menosprecio, este último, que copó tantas portadas y entrecomillados en toda la prensa del país como minúsculas a la hora de recoger el desmentido.

Guardiola -al contrario que su fútbol- no es perfecto. Nadie lo es. Es un tipo peculiar, vehemente, inquieto, obsesivo en el trabajo y eso, guste o no, define su forma de actuar. Sin ese carácter, probablemente no sería un entrenador de éxito, como tampoco habrían sido lo que fueron Eto’o o Stoichkov.

Pero acusar a Guardiola de dividir al Barça resulta hilarante, si no sonrojante. ¿Con la junta anterior demandada en los tribunales es Guardiola quien divide al barcelonismo? ¿Con el menosprecio a Cruyff? ¿Con auditoras como KPMG dejando su prestigio por los suelos en la asamblea de compromisarios? ¿Con abstenciones -estas sí, cobardes- a la hora de votar acciones de responsabilidad? ¿Con socios marioneta llevando a expresidentes al juzgado? ¿Con directivos que hacen negocios con países de Oriente Medio? ¿Con prensa que calla los problemas judiciales del presidente en Brasil? ¿Con qué, entonces?

La división del barcelonismo viene de lejos y permanecerá siempre viva porque forma parte de la esencia del club. No tiene remedio y quizás sea mejor así, porque si 292 segundos nos bastan para embestir a la única persona que estuvo cerca de lograr la unidad durante cuatro años, es que no la merecemos.

Written by Juan Carlos Galindo

julio 12th, 2013 at 11:50 am

Feliz cumpleaños, Panenka

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Hace algo más de dos años, Roger Xuriach, César Sánchez y mi amigo Paco Ávila me enviaron un correo electrónico con una maqueta de lo que hoy es Panenka. Era un diseño preliminar, con contenidos también provisionales pero que dejaba entrever que se trataba de una publicación diferente a lo que había en España.

Me gustó el proyecto, me interesé por él y conocí a Aitor Lagunas, el padre de la criatura. Me ofrecí a colaborar y ayudar en lo posible en el lanzamiento de esa locura, y así fue como participé en el número cero -un tesoro de edición limitada- con un modesto tema que aún podrán leer en él quienes posean uno de los pocos ejemplares que se editaron.

Luego, la llegada de mi segunda hija, el tiempo que me absorbe el periodismo alimenticio (o sea, el que me da de comer) y algún que otro malentendido hicieron que me alejara de forma activa del proyecto, aunque seguí suscrito a la revista y leyéndola a ratos perdidos.

Hoy, 20 de junio, se cumplen dos años de la publicación del primer número. Debo reconocer que se acumulan en mi estantería los números atrasados y que tengo aún muchas revistas por leer, pero me alegra mucho que aquel proyecto de cuatro locos -los mencionados arriba y otros como Javi Giraldo, Toni Padilla, Chema, Vicent y otros muchos que me dejo en el tintero- haya salido adelante.

Desde este espacio semiabandonado que es mi blog, me gustaría felicitar a Panenka por estos dos años de trabajo y por haber sabido calar entre un público que quizá no exigía ese tipo de publicaciones porque no sabía que podían hacerse, del mismo modo que Maier no  paró el penalty de Panenka porque jamás imaginó que podía tirarse de ese modo…

Así que mañana, si no ocurre nada, lo haremos en persona y cerveza en mano en la fiesta que han organizado en Moritz Barcelona.

¡Salud!

Written by Juan Carlos Galindo

junio 20th, 2013 at 7:35 pm

Cuestión de dignidad

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Como era de esperar, se consumó la eliminación frente a ese equipazo llamado Bayern. Vender la moto de la remontada era tan artificial como hilarante, pero el equipo -y cuando digo equipo no me refiero sólo a los jugadores, sino también a quien los dirige desde el banquillo y desde las alturas- tenía la obligación de competir, de dejarse la piel en el césped, de demostrar que se puede caer ante un once (muy) superior con dignidad.

Y la dignidad no apareció anoche en el Camp Nou. No la hubo en el modo en que el Barça afrontó el partido, pese a la baja de última hora de un Leo Messi cuya presencia, no nos engañemos, tampoco habría servido de nada.

El equipo salió derrotado de antemano. Sin fe y, lo que es peor, transmitió la sensación de no tener la intención de regalar 90 minutos de lucha a sus aficionados. El papel de bastantes jugadores sobre el terreno de juego fue patético. Algunos mostraron empeño, como Song, Bartra, Piqué -menuda temporadita la suya- e incluso Alexis, pero otros muchos demostraron que están de vacaciones desde el mes de noviembre.

Desde junio de 2008, si algo había caracterizado al Barça -además de su juego y el modo en que arrollaba a sus rivales- era su capacidad da competir. Desde entonces y hasta que comenzó 2013, jamás había visto al equipo saltar al terreno de juego desenchufado, como si la cosa no fuera con él. Podían estar más o menos acertados, pero uno tenía la certeza de que competían y competían hasta dejarlo todo sobre el campo. ¿Un ejemplo? La eliminación en semifinales del año pasado frente al Chelsea. Y no es el único.

Ayer no ocurrió eso. El once azulgrana deambuló sobre la alfombra verde como si hubiera olvidado quitar el freno de mano tras meter la primera velocidad. Y no pasó de ahí.

Por distintos motivos, hay jugadores que no están, y no pasa nada por decirlo. Xavi está entre algodones desde hace muchos meses, y su empeño por jugar todos los partidos de la selección no ha ayudado precisamente a su recuperación. Pedro es una sombra de lo que fue y no sólo ha perdido el gol, sino -y eso es mucho peor- la osadía que le caracterizaba a la hora de encarar a los defensas rivales. Villa, por hache o por be, está para lo que está, que últimamente es muy poco.

Respecto a Cesc, yo fui de los que aplaudieron su fichaje. Pero cuando lo hice no era consciente de que iba a mostrarse como un jugador de enorme clase incapaz de aguantar más de tres meses en forma. Está lento, no corre, no rellena los huecos cuando juega de falso nueve y, para mí, está pasado de peso. Y, para postre, cada vez que habla hace subir el precio del pan (“Por cada partido malo, retrocedo diez buenos“).

Y luego está el capitán, Puyol. Un capitán que decidió borrarse tras el partido de octavos de final pero que, a cambio, tendrá la opción de disputar en junio la Copa Confederaciones a pleno rendimiento. Enhorabuena por eso y por el regalo de Navidad que le dio el club con su renovación hasta 2016.

Messi merece un capítulo aparte. Y más que Messi, la gestión que se ha hecho de su lesión y de los crípticos comunicados médicos del club, pero ya habrá tiempo para ello.

Ayer, en la rueda de prensa, Tito Vilanova decía que no era necesario cambiar mucho para el año que viene, sino recuperar a los que ya están. Quizá sean palabras de cara a la galería porque aún no se ha ganado la liga, pero lo cierto es que no tranquilizan, y quiero creer -llamadme ingenuo- que desde la dirección deportiva ya se tiene adelantado el trabajo de renovación del equipo (que no debería pasar por fichar a la estrella más rutilante, como en los viejos tiempos).

Pero hablaba al principio de dignidad o, mejor dicho, de la ausencia de ella. No puede ser que un presidente hable de los árbitros tras un repaso tan descomunal como el que sufrió su equipo. Es inaceptable, aunque luego lo disfrace como un “además”. Escuchándole me vinieron a la cabeza las declaraciones de Núñez cuando encajábamos alguna sonora derrota, y eso da repelús.

Y luego está el público que con 0-2 abandonaba el estadio a falta de media hora, a quien ya dediqué un post hace unas semanas. Cada uno es libre de hacer lo que quiera, pero que no se llenen la boca de “mejor afición del mundo” ni sean luego los primeros en apuntarse a las celebraciones y a los sorteos de entradas.

Por último -y aunque no sea nadie para darlos- permitidme que dé un consejo a algunos colegas del gremio periodístico que no tienen ojos ni pluma más que para atizar día sí y día también al anterior entrenador: OLVIDAOS DE GUARDIOLA. Pep levantó un equipo hundido, nos dio unas temporadas de fútbol y títulos fantásticas, actuó como entrenador, portavoz y presidente, acabó harto y se fue. No ha dicho una palabra del club desde junio de 2012 y, a cambio, se le “agradecen” sus servicios con recaditos más o menos disimulados por parte de los Perearnaus, Canuts y otros palmeros de la directiva.

Si le dejáis en paz, seréis más felices, no viviréis amargados y a lo mejor ayudáis, incluso, a mejorar el nivel de vuestras columnas. Aunque os cueste una cubertería del Barça menos.

La foto es de marca.com

Written by Juan Carlos Galindo

mayo 2nd, 2013 at 3:56 pm

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Hay que jugar

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La estrepitosa derrota de anoche en el Allianz Arena no ha hecho más que confirmar lo que se venía intuyendo desde hace muchas semanas: que el Barça iba con lo justo. Y no sólo en cuanto a número de jugadores, sino también en preparación física y en reflejos tácticos.

Ahora, a toro pasado, es fácil verlo y regodearse en el monumental repaso del Bayern, destrozarlo todo (cremar-ho tot, que decimos en Catalunya) y disparar a diestro y siniestro. Pero yo no estoy por la labor todavía.

El partido del miércoles hay que jugarlo aún. Es prácticamente imposible ni siquiera soñar en levantar ese resultado, pero sí tenemos que exigir muchas cosas al equipo. Para empezar, que salgan a demostrarle a todo el mundo que el fútbol no se olvida de un día para otro, y que el más que inminente triunfo en la Liga no es una casualidad fruto de la inercia.

Pero, sobre todo, deben demostrarnos a todos que están heridos en su orgullo, que el 4-0 de ayer les ha hecho daño y que, por muy doloroso que sea, son el Barça, un equipo unánimemente reconocido en todo el mundo por el fútbol que lleva practicando desde hace años.

Quiero -no, exijo- once tipos que se coman el césped, que traten de tú a tú al Bayern y que no muestren la apatía -o la impotencia, llámenle como quieran- que nos enseñaron ayer. Exijo un equipo que muerda, que se deje los últimos resquicios de energía en el Camp Nou y que, si finalmente queda eliminado, pueda hacer que todos salgamos con la cabeza bien alta del estadio.

Y quiero -vuelvo a exigir- que una vez ganada la Liga y finalizada la participación en la Liga de Campeones, los que dirigen el club tomen de una santa vez las decisiones adecuadas para regenerar una plantilla añadiendo futbolistas de primer nivel a la indudable calidad de la base actual.

Sí, ya sé que el equipo ha tenido que soportar dos cánceres, infinidad de lesiones, la plaga de la Selección y la dimisión de alguno de sus capitanes. Todo eso es cierto. Tan cierto como que es la hora de poner hilo a la aguja y rehabilitar la plantilla sobre la base del incuestionable -que no inamovible- modelo que caracteriza al club.

Pero antes hay un partido el día 1. Y hay que jugarlo.

 

Written by Juan Carlos Galindo

abril 24th, 2013 at 12:23 pm

La hora de la verdad

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Los octavos de final de la Champions League han supuesto para los aficionados al fútbol un regalo: ocho enfrentamientos espectaculares que han acabado por definir un cuadro donde, ahora sí, sólo quedan los equipos más fuertes de la competición que todo futbolista anhela conseguir.

El parón de la liga a causa de los compromisos de las diversas selecciones nos deja en cierto modo huérfanos, pero con el vivo recuerdo -por diferentes motivos- de la gran remontada del Barça frente al Milán, de la victoria del Real Madrid en Old Trafford o del éxito del sorprendente Málaga, que no quiere despertar de un sueño europeo que, acabe como acabe, no tendrá continuidad el año próximo a causa de la sanción de la UEFA.

Para alcanzar las semifinales de la competición, merengues y azulgranas deberán eliminar a dos equipos plagados de viejos conocidos. El Madrid tendrá frente a sí al Galatasaray de Sneijder o Altintop, dos jugadores que salieron del equipo blanco por la puerta de atrás y que están cuajando una muy buena temporada.

El Barça, por su parte, se reencontrará con un París Saint Germain donde juegan Maxwell, Motta e Ibrahimovic, que sólo podrá disputar el partido de vuelta en Barcelona a menos que la UEFA rebaje la sanción de dos partidos que pesa sobre el.

Para el Málaga, el enfrentamiento con el Borussia Dortmund es un regalo. En la Costa del Sol afrontan con ilusión un duelo a priori desigual ante el campeón alemán, pero con la esperanza puesta en el sueño europeo y en la experiencia de su técnico, un Pellegrini que ya llevó al Villarreal hasta las semifinales en 2006.

Si los equipos que representan a la liga española logran superar sus eliminatorias, verán que en semifinales habrá un poderoso rival menos, el perdedor del emparejamiento entre Bayern de Múnich y Juventus, que cierra la ronda de cuartos de final de la Champions League.

Todos los pronósticos de estos partidos y sus apetecibles cuotas las podremos encontrar en Wincomparator.com, la web con las mejores cotizaciones del mercado, que ofrece accesos directos a las principales casas de apuestas y a sus innumerables ventajas.

Written by Juan Carlos Galindo

marzo 19th, 2013 at 5:04 pm

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La duda de Xavi

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Pasado ya el estruendo de los octavos de final de la Liga de Campeones y el posterior sorteo, llega otro de esos inoportunos parones de la Liga para que jueguen las selecciones nacionales. Y, como ocurre siempre, la lista de futbolistas del Barcelona llamados a engrosar las filas del equipo de Del Bosque es larga. Larguísima.

De entre todos los jugadores convocados, sorprende la presencia de Xavi, quien llegó entre algodones al partido frente al Milan tras haber descansado durante varios días. Los médicos y técnicos del club temen que su presencia en la selección española agrave su lesión, y piden precaución a Vicente del Bosque. Personalmente, no dudaría en jugarme algunos euros en alguna de las casas de apuestas deportivas por la participación de Xavi en el partido contra Francia, que es el que debe decidir quién será el campeón de grupo y qué equipo accederá directamente al Mundial de Brasil.

Renovado hasta prácticamente la edad de su retirada, Xavi debería plantearse algunos aspectos. Fundamentalmente, uno: que el club que le va a pagar tan generosamente los próximos años de contrato no se llama Federación Española de Fútbol, sino F.C. Barcelona. Y, en consecuencia, su prioridad no debe ser otra que la de cuidar su físico para poder cumplir con las obligaciones de quien le paga.

También debería pensar que a los 33 años uno no tiene la misma rapidez de recuperación que a los 23, que su sóleo, su bíceps y sus piernas llevan muchos kilómetros encima y, sobre todo, que una lesión ahora podría dejar al equipo que le paga sin su participación en la parte más decisiva de la temporada. Xavi debería parar un momento y hacer fuera del campo lo que tan bien hace centro: tener la mente clara.

Y luego está Puyol, cuya lesión e intervención relámpago han sorprendido a propios y extraños, especialmente si -como se nos cuenta- venía jugando con molestias desde noviembre de 2012. Tras someterse a una artroscopia esta semana, es más que probable que el Barça no pueda contar con los servicios del central -también renovado- en un par de meses.

Sí, ya sé… Puyol recorta plazos de recuperación y bla, bla, bla… Ojalá sea así y pueda volver cuanto antes, aunque su rendimiento -tan dependiente de su físico- está muy lejos del que era hace unas temporadas.

La pregunta es: si tenía molestias en noviembre, ¿por qué se opera ahora? ¿Por qué se arriesga a perderse el desenlace de la temporada y a dejar a su equipo sin su concurso? No quiero ser injusto porque si ha parado ahora, será posiblemente porque Puyol no ha podido aguantar más, así que esperemos que se recupere rápido y bien y, sobre todo, que el club tenga muy claro que necesita como el comer el fichaje de un central para el año próximo.

Necesitamos a Xavi y a Puyol en plenitud si queremos llegar lejos en la Liga de Campeones, así que espero que el primero vuelva sano de la selección y que el segundo recupere la salud de su rodilla derecha cuanto antes.

En cualquier caso, estoy seguro de una cosa: ambos podrán afrontar este verano el único título que les falta en su palmarés: la Copa Confederación. Donde no juega el Barça, claro.

Foto: mundodeportivo.com

Written by Juan Carlos Galindo

marzo 17th, 2013 at 5:04 pm

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