Vaya por delante que no soy partidario de los torneos deportivos de selecciones y que, al menos para mí, el fútbol verdadero es el de clubes.
El próximo día 7, la selección española de fútbol jugará en Estocolmo ante Suecia. Al día siguiente, las selecciones de Euskadi y Catalunya harán lo propio, posiblemente en el Camp Nou. Y ya hay quien está montando el lío y haciendo lo que tanto critican a algunos presidentes: politizarlo todo.
Llevo varios días escuchando tonterías en el programa ‘El Tirachinas’ de la COPE (debo ser masoquista, supongo) acerca del pollo que se va a montar. Lindezas del tipo “cuando den las convocatorias que los futbolistas (vascos y catalanes, por supuesto) elijan qué himno quieren escuchar y se quiten la careta”, que si “ya está bien de politizar el fútbol” (no se da cuenta de que lo hacen ellos mismos), que si “las elecciones catalanas tienen mucho que ver en este partido”…
Un tal Juan Manuel Rodríguez (imagino que Losantos de segundo apellido) es el más beligerante, aunque José Antonio Abellán no le anda a la zaga. Montan un cristo (con perdón, señores obispos) donde no lo hay y son tan intolerantes e hipócritas que equiparan un partido de fútbol poco menos que con un referéndum secesionista. Ya se sabe -lo dice Marianico- que España se está demembrando.
LAS CONVOCATORIAS
¿Qué ocurrirá con estos partidos? Pues lo de siempre: Luis Aragonés dará la lista de convocados (si no ha dimitido antes, que no lo hará) y los seleccionadores catalán (Pere Gratacós) y vasco (José Ángel Iríbar), elegirán entre lo que quede. Y ya está. Si todo va como en las últimas convocatorias de la selección española, Euskadi podrá contar con su selección de gala, puesto que Asier del Horno y Xabi Alonso son los únicos que han sido llamado últimamente por Luis Aragonés. Gratacós, por su parte, tendrá que hacer un equipo, probablemente, sin Xavi, Puyol, Luis García y quién sabe si también sin Capdevila. Los dos onces saldrán a un campo lleno de senyeres e ikurriñas, jugarán al fútbol y después, para casa hasta Navidad, cuando la federación de Villar les dé permiso para jugar contra alguna potencia como Costa Rica, Marruecos o Ecuador. Porque mientras no cambie la normativa actual, guste o no, eso es lo que hay.
Si España pierde en Suecia (cosa bastante probable viendo cómo está el panorama últimamente), habrá quien tenga una excusa para desviar la atención. ¡Esos segregacionistas catalanes y vascos han enturbiado el panorama de nuestro fútbol! ¡Nuestro único equipo es ‘La Roja’!. Si el combinado de Luis gana, oiremos que “las ‘regiones’ que se enfrentaron ayer no pudieron estropear la furia española” o algo así.
A mí me importan un pepino las selecciones española, catalana, argentina o peruana. Ni me apasiono con ellas ni me interesan más allá del espectáculo que puedan ofrecer sobre el terreno de juego. A mí me gusta el fútbol. Y del mismo modo que hay quien aprovecha este deporte como plataforma de lanzamiento en términos de popularidad, de política o de negocios, también hay quien recurre a él para confundir el culo con las témporas y lanzar todo tipo de diatribas contra lo que represente un pensamiento o una conciencia de país distinta a la suya.
Siempre respetaré a quien se emocione con la selección española, exactamente lo mismo que quien pretende que Catalunya, Euskadi o Gibraltar pueda tener la suya compitiendo en torneos oficiales. Pero de ahí no paso. Que cada uno defienda sus argumentos precisamente así, argumentando, y no destilando bilis, rabia, inquina y mala leche.
Y todo por una selección que hace el ridículo desde hace décadas y por otras que no tienen más pretensiones que organizar pachangas una o dos veces al año. ¡Qué ganas tengo de que vuelva la Liga!
Foto Luis García: uefa.com – Foto Catalunya: futcat.org – Foto Yeste: deia.com