La intención que tenía a la hora de analizar el partido del Barça no era otra, como explicaba en un post anterior, que ver cómo reaccionaba después del partido de Champions League contra el Chelsea. Sin embargo, lo que ha ocurrido en La Romareda me obliga a plantear otro tipo de cosas.
A quince minutos para el final del partido, Samuel Eto’o amagó con retirarse del terreno de juego, harto de escuchar gritos racistas por parte de un grupo -una minoría, sin duda- de energúmenos que van al campo de fútbol a demostrar lo poco y mal educados que están. No es la primera vez que pasa y, me temo, tampoco será la última. Ahora leeremos y escucharemos en los medios de comunicación todo tipo de interpretaciones; desde quien opine que Eto’o hizo bien hasta el que diga que no tenía que haber hecho eso, y no faltará tampoco quien diga que el camerunés tenía que haber abandonado realmente el campo para ver si de una vez por todas la gente se da cuenta de la barbaridad que supone insultar a alguien por el color de su piel.
La lista de agravios racistas de este tipo en el fútbol español comienza a ser tan larga como cortos los esfuerzos de los responsables deportivos y gubernativos para atajarlos. Se tardó un mundo en sancionar las palabras de Luis Aragonés a Reyes en el entrenamiento de la selección y, además, el asunto se cerró en falso con una sanción irrisoria. Tres cuartos de lo mismo ocurrió con los gritos de Getafe y muchas veces se hace oídos sordos a esos mismos insultos en la práctica totalidad de los estadios del país, Camp Nou incluido.
¿Hay racismo en el fútbol español? Creo que racismo no, pero si esquizofrenia. Sólo un imbécil puede dedicar gritos simiescos (se dice así, ¿no?) a un jugador negro del adversario cuando en su propio equipo hay jugadores del mismo color. En este sentido, los únicos seguidores ultras lamentablemente coherentes son las Brigadas Blanquiazules del Espanyol, que son tan mentalmente limitados que insultan incluso a Carlos Kameni. Y nadie les pone freno.
¿Cómo se soluciona esto? No tengo la menor idea, pero creo que gestos como el de Eto’o son un primer paso. No lo digo porque le haya pasado a un jugador de mi equipo, pero hay que frenar esto de un modo u otro. Tal vez lo logremos el día en que, cuando vuelvan a oírse esos insultos, sea un jugador local el que decida irse. Y esto no tiene que hacerlo necesariamente un jugador negro. Por una pura cuestión de educación.
Fui partidario en su día de que el Camp Nou cumpliera los dos partidos de sanción, como lo fui también de la clausura de Mestalla hace unas semanas por el monedazo a un juez de línea, o me sorprendió que no ocurriera nada en el Bernabeu después de que un pobre hombre le atizara dos puñetazos en la espalda a Pepe Reina. Hay que tener mano dura, o de lo contrario nos veremos como se han ven hoy en Argentina (vaya follón en el derby de Avellaneda, Racing-Independiente, que casi se suspende hoy) o como se han visto en Italia, donde llegaron a tirar una moto desde la grada. Y cuidado, que mañana hay un Lazio-Roma…

En cuanto al partido, ha sido muy táctico y aburrido, con dos equipos esperándose y respetándose -si no temiéndose- demasiado. Al final, justo después del escándalo, penalty y expulsión (ambos correctos) y una contra bien llevada por Eto’o que ha sabido remachar Larsson. Tres puntos más y a esperar que jueguen Valencia y Real Madrid.