Archive for julio, 2008
Vacaciones

Va siendo hora de tomarse un descanso y desconectar un poco del blog. Después de decepcionantes partidos de fútbol (algunos de ellos ridículos), follones institucionales, mociones de censura, fichajes y otras historias, De Penalty se toma unas semanas de vacaciones.
Salvo que ocurra algo extraño, el blog volverá a actualizarse con la disputa del Gamper y de la eliminatoria previa de la Liga de Campeones. Y se actualizará, también, con el retorno de los podcasts.
Feliz verano a todos.
Todos contentos

La etapa de Ronaldinho en el Barça acabó oficialmente ayer, si bien el verdadero final hay que buscarlo en el estadio Vicente Calderón, donde el brasileño marcó su último gol con la camiseta blaugrana.
El Milán pagará 21 millones fijos más otros 4 variables que, dadas las condiciones que tienen que cumplirse, harán que el traspaso se cierre en 25 millones, algo menos de lo que el Barça pagó por él al París Saint Germain el verano de 2003.
En estos años, el juego y la forma de ser de Ronaldinho le han convertido en uno de los más grandes que han pasado por el Camp Nou. Llegó siendo un semidesconocido y su magia le llevó a ganar títulos y a ser una megaestrella, con lo bueno y lo malo que todo eso conlleva.
Hoy, el culé tiene una sensación agridulce. Por un lado, siente que pierde al tipo que le hizo recuperar la sonrisa; por otro, se alegra de desprenderse de quien lleva un año entero (siendo generoso) arrastrándose dentro y fuera de los terrenos de juego.
Con el tiempo, estoy seguro de que el aficionado culé ubicará a Ronaldinho donde le corresponde. Sabremos apreciar que tuvimos al mejor jugador del mundo durante tres temporadas, igual que disfrutamos de la plenitud de tipos como Ronaldo, Figo, Laudrup o Rivaldo.
Ahora, Ronaldinho se va feliz a sonreír a San Siro dejando en las arcas del club una buena cifra. El Barça está contento y el Milán, también. El reto, ahora, será emplear bien esa cifra a la hora de reforzar el equipo. Aprovechemos que por una vez se ha vendido bien y movamos las teclas que correspondan para traer lo que Guardiola necesita.
Foto: El País
Margaritas caprichosas

¿Quién no se ha visto en alguna ocasión en la tesitura de tomar una decisión difícil? No creo equivocarme si digo que todos, en un momento u otro, hemos tenido que deshojar una margarita.
La de Joan Laporta se ha vuelto caprichosa y no se deja arrancar los pétalos. Diríase que el presidente del Barça no necesita margarita. Lo tiene claro: no piensa dimitir aunque se le caiga encima el techo. Cree tener la fuerza suficiente para sacar el proyecto adelante y no quiere escuchar el mensaje que los socios le enviaron el domingo pasado. Se siente legitimado (estatutariamente lo está) y desea agotar su mandato. Laporta es, o al menos parece, impermeable.
En el otro lado están los directivos que le han acompañado hasta ahora. Entre ellos parece que han arraigado dos tipos de margaritas. Unos, más o menos la mitad, han comprado la misma caprichosa flor que Laporta; otros, la otra mitad, parece que tienen una margarita de las de siempre, de las que se deshojan con una leve presión de los dedos índice y pulgar. Los primeros respaldan al presidente; los segundos preferirían una retirada a tiempo y, ¿por qué no? con honores.
Mañana (si es que no se resolvió ayer en la cena nocturna de la directiva) sabremos -o no- si las margaritas tradicionales, las de toda la vida, se marchitan ante la transgenia de la flor de Laporta o si, por el contrario, se tornan en poderosas magnolias de acero capaces de superar el más duro golpe para seguir mirando al futuro.
Me gustaría que ocurriera lo segundo, sin duda. Pero si tuviera que apostar, lo haría por lo primero.
Perdona el robo del título, Guso.
Foto: Getty Images.
Y ahora, ¿qué?
A la hora de escribir este post se ha escrutado poco más del 41% de los votos que los socios del Barça han emitido hoy en el Camp Nou. Si se confirma la proporción, la Junta Directiva habrá perdido la votación pero podrá seguir al frente del club por un estrecho margen. Muy estrecho.
¿Qué ocurrirá ahora? En mi opinión, y dada la perenne vocación que tenemos por cumplir los Estatutos del club al pie de la letra en los últimos años, la Junta debe agotar el mandato y convocar las elecciones en 2010. Pero el presidente Laporta debería tener el coraje para dar un paso al costado y dejar que sean sus compañeros de directiva quienes tomen las riendas del club. No ocurrirá, supongo, pero creo que dado que toda la polémica se ha centrado en su persona sería lo más justo y lo mejor para el club.
Por otro lado, soy de los que piensan que las dos partes -promotores de la moción y directivos- han perdido. Los unos no han logrado su objetivo final; los otros han quedado tocados. Espero que todos tengan la elegancia -brillante por ausente en la campaña- de aceptar los resultados y pensar en lo mejor para el club, no para sus egos. Porque, de lo contrario, habría un tercer y más importante perdedor: el Barça.