Ago
Hasta siempre, amiga
Alea era un cruce de pastor alemán con quién sabe qué. Llegó a casa con apenas seis semanas procedente de la perrera de Sabadell y desde ese mismo momento cambió la vida de quienes estuvimos a su alrededor. Era nerviosa, pacífica, fuerte, juguetona, cariñosa y protectora.
Tumbada en su colchón de nuestro despacho, Alea fue testigo silencioso y dormilón de la redacción de cientos de anodinos reportajes y no menos aburridas entrevistas. A partir de ahora, seguiremos escribiendo ese tipo de textos pero notaremos su ausencia cuando, al descansar la vista de la pantalla, bajemos la mirada y veamos un enorme vacío donde antes descansaban tranquilos y confiados sus treinta kilos de bondad.
Alea era poco menos que mi sombra. Allá donde iba yo, ella me seguía con el rítmico vaivén de sus simpáticas orejas gachas. Si salía a la calle y no la llevaba conmigo, me esperaba impaciente tendida tras la puerta. Si pronunciaba la palabra ‘vamos’, corría rauda hacia el lugar donde guardábamos (guardamos aún) su collar y su correa. Si me sentaba en el sofá, ella se tendía a mis pies, demostrándome día tras día lo que es realmente el amor incondicional como sólo un amigo fiel y leal puede hacer.
Ayer se fue. Un cáncer asesino acabó con ella en poco más de un mes y medio. Luchó mientras tuvo fuerzas para hacerlo, como si se resistiera a abandonar a la que durante casi doce años ha sido su ‘manada’. Pese a su fortaleza, no pudo más y su enorme corazón dejó de latir a media tarde. Se durmió en nuestros brazos, ganándose el descanso que merecía y llenando nuestros ojos de lágrimas.

Ya no saldremos a medianoche a pasear, ni volveremos a subir a Montjuïc a correr tras la pelota. No volveremos a verla revolcarse en el césped ni la oiremos ladrar como una posesa cada vez que alguien llame al timbre. No tendremos que hacer difíciles equilibrios para desayunar en la cama los cuatro cada domingo, ni habrá que apartar su hocico de los croissants aún calientes.
Se ha ido, sí, pero su lucha tendrá la recompensa que merece, porque su espíritu siempre permanecerá a nuestro lado. Un espíritu que intentaremos transmitir a Laia para que cuando venga al mundo, dentro de unas semanas, aprenda desde el primer día el verdadero significado de la palabra amor.
Por eso y por tantas otras cosas, muchas gracias, Alea.

Vaya, qué palo más inesperado. Pues sí que voy a echar de menos sus ladridos, sus zarpazos y sus incansables ganas de jugar la próxima vez que venga a veros. A mí lo que más gracia me hacia de ella era esa mirada suya de “de qué vas tía, ¿juegas o no juegas?” cada vez que le gritabas que te dejara un rato en paz.
Agosto 6th, 2008 at 17:51Lo siento…
Pienso que cuando un amigo se va es irremplazable, sea de la raza que sea y aunque sus 30 kilos de peso a veces dolieran. Un abrazo.
La gran mayoría de los seres humanos hemos pasado por el trance de perder una mascota -en mi no tan corta vida he perdido varias-.
Es parte de la vida misma.
Agosto 6th, 2008 at 19:47Un perro/a a la larga se convierte en un familiar más, y en los casos más extremos llega a ser como un hijo.
Agosto 7th, 2008 at 2:43La perra q tengo ahora para mi es como un familiar, porq es cierto q el perro es el mejor amigo del hombre.
Lo malo de los perros es el poco tiempo de vida q tienen.
Saludos
Vaya, lo siento mucho. Es curioso como la pérdida de una mascota puede doler mucho más que la de algunos seres humanos.
Agosto 7th, 2008 at 7:30Nunca he sido de mascotas, pero hoy me has arrancado una lágrima. Mi pésame para todos, Juan Carlos.
Agosto 7th, 2008 at 14:33Ei JC, me acaba de venir la película de mi Dic cuando hace años también se fue. Menudo palo. Aún me acuerdo de él. De hecho, si de mí de pendiese, tendría tres o cuatro por casa. Los más feos, los de menos pedegree, lo que fuesen… de la perrera, claro. Algún día volveré a tener uno. Es muy grande tener un perro. Mucha gente no sabe de qué hablamos, pero nos entedemos, ¿verdad?
Agosto 7th, 2008 at 15:24Un abrado y ánimos
Lo siento muchísimo… No sé lo que se siente en momentos así, aunque soy plenamente consciente del fantástico y maravilloso amor que nos ofrecen incondicionalmente nuestros amores peludos… Sé que la echaréis enormemente de menos… Os quiero…
Agosto 7th, 2008 at 21:13Lo siento, tío. Yo también perdí al mío y sé lo que se siente. Cómo no se va a sentir, si es uno más de la familia!
Piensa en la alegría que te va a venir y lo superarás. Un abrazo, JC.
Agosto 7th, 2008 at 22:51Habrá que pensar que Laia va a necesitar un lugar tan grande en vuestros corazones que Alea no cabía. Cuando hablé contigo y me contaste que parecía haber mejorado, pensé que no le quedaba mucho. Mi cuñado radiólogo dice que es la mejoría que precede a la muerte. “Se nos ha muerto muy sano” es el dicho que tienen para estos casos.
Lo siento de veras, yo también tuve un perro cuando era niño y se murió una mañana, dejándonos un gran vacío. Y eso que era un mierdecilla, pero qué mierdecilla…
Agosto 8th, 2008 at 11:25Como lector y oyente tuyo te doy mi más sincero pésamen, como se puede querer tanto a un animalico como estos. Cuando Luna se fue lo pasé también muy mal.
Agosto 8th, 2008 at 11:27¡Muchos ánimos Juan Carlos!
Querido Juan Carlos, lo siento mucho por lo de Alea. Me ha pillado esto por sopresa, pero me alegro que le hayas sacado la energía positiva a este triste evento. En fin, la vida prosigue y dentro de poco llegará otro lucero.
Un fuerte abrazo.
Agosto 9th, 2008 at 14:55queridísimos,
mi madre ya me había advertido de que la cosa se complicaba por momentos. era una perra preciosa, nerviosa de mirada noble, juguetona y llena de vida. lo siento muchísimo, de veras. en mi película preferida hay una escena en la que una de las protagonistas le dice a la otra, los perros aman de una manera que los humanos no pueden. algo así. un abrazo muy fuerte. os llamo!
Agosto 9th, 2008 at 15:41Vaya hombre lo siento. Pobre cane
Agosto 13th, 2008 at 10:40He caido por casualidad a este blog. Pero, dejame decirte que lo siento. Yo tambien acabo de perder a mi mascota, murio en mis brazos. Lo unico que me consuela es que en casa lo amamos tanto. Le dimos nuestros desvelos cuidandolo, nuestras sonrisas, nuestro tiempo y él a cambio nos dio su amor, comprensión, fidelidad, cuidado y esas miradas que nos derretian. Que descansen en paz Alea y Oso
Agosto 13th, 2008 at 15:41Joder Juan Carlos, lo siento mucho . Yo tambien tengo mascotas ( dos gatas ) y se lo que se llegan a querer .
Agosto 14th, 2008 at 8:36Lo siento, sabía que estaba luchando, pero no me imaginé que fuera tan rápido. Ánimo.
Agosto 21st, 2008 at 22:25Lo siento. pese a que tengo 19 años he perdido a 3 perros y la verdad no es nada agradable. Se convierten en uno más y no puede vivir sin ellos.
Agosto 30th, 2008 at 19:45Al leer esto recorde a mis perros fallecidos. Lo siento, pero se fuerte vienen muchas alegrias.
Saludos.
Lo siento Juan Carlos.
Septiembre 4th, 2008 at 2:36Se que no se pueden comparar pero talvez ayudaria tener otro can, preferiblemente desde cachorro. Nunca la sustituira pero sus nuevas gracias haran distraerte un poco.
Que te recuperes.