Archive for octubre, 2008
Que tengas suerte, chaval
¡Qué mala leche gasta Laporta cuando quiere! La última muestra de ello la tuvimos el pasado martes cuando, en el transcurso del juicio por el caso Raúl Baena, el presidente del Barça se despidió del futbolista diciéndole precisamente eso: “Que tengas suerte, chaval”.

Para quien no sepa de qué va la historia, Raúl Baena es un futbolista de 19 años que la pasada temporada abonó 30.000 euros en concepto de rescisión (que no ‘rescinsión’, como he visto escrito en algunos medios) de contrato para fichar por el Espanyol. El Barça demandó al chico por un montante de 3 millones de euros y en estos días se está celebrando la vista.
El caso es realmente escandaloso: Baena cobraba 190 euros al mes y tenía, al parecer, un plus de 300 euros para que sus padres pudiesen visitarle desde Málaga y alojarse en Barcelona.
La demanda del Barça es a todas luces abusiva, pero supongo que se enmarca dentro de la guerra de canteras entre Barça y Espanyol y de los robos que ambos equipos barceloneses se han hecho en los últimos años. Las relaciones entre ambas directivas están a la altura de los dos presidentes -por los suelos- desde el famoso caso Saviola (gran fichaje del Madrid, por cierto, aunque ese es otro tema), pero no creo que esto deba traducirse en peticiones exageradas y demandas judiciales a chavales como el torroxeño.
Por eso, ignoro si el ‘que tengas suerte, chaval’ de Laporta era sincero o no. No sé si le deseaba suerte en el juicio (lo dudo) o si se cachondeaba por salir de un grande donde no tendría apenas oportunidades para jugar en un equipo menor (con todos los respetos) donde probablemente -y si atesora calidad- sí pueda llegar arriba. Me inclino a pensar más en lo segundo porque a los ojos de un culé, pasar del Barça al Espanyol es dar un salto hacia atrás.
Que sea lo que tenga que ser, que Baena juegue donde quiera y, sobre todo, que no le den la puñalada trapera de tener que pagar 3 millones de euros cuando cobraba sólo 1.200 al año. Eso sí: si el juez falla a favor del Barça, espero que quienes desde ‘el otro equipo de la ciudad’ (que diría el de las conservas) le echen un capote con las mismas ganas con que fueron a buscarle a La Masía.
Catalonia is not Carinthia, parece ser…
¿Alguien puede explicarme la diferencia de eco en los medios de comunicación entre estas dos pancartas? Le estaré muy agradecido.


A falta de Xavi y Messi, oficio
Había que ganar en San Mamés y se ganó. Sin arte y con eso que en otros equipos se llama ‘oficio’ y que tantas veces hemos echado de menos en el Barça.
Valdés volvió a parecerse al de la temporada 2005-06 y apareció dos veces para evitar que el equipo encajara un par de tantos a balón parado. Iniesta no estuvo en la primera parte, pero en cuanto entró en contacto con la pelota demostró por qué es uno de los mejores centrocampistas (?) de Europa.
Tres puntos, no obstante, que dejan algunas incógnitas que son, al menos para mí, preocupantes.
La primera: No jugó Xavi y se notó mucho en el ritmo del equipo y en la velocidad del balón. Touré, Keita y Victor Sánchez (de menos a un poco más) no supieron tomar las riendas y, personalmente, eché de menos a alguien con más criterio y toque. Iniesta, verbigracia.
La segunda incógnita que hay que despejar es quién dará algo de valor añadido al equipo cuando no juegue Messi. El argentino es tan bueno que no pretendo que haya un sistituto a su altura, pero sí debería haber alguna alternativa táctica en el equipo. Iniesta puede hacerlo y Eto’o puede seguir enchufándolas, pero el primero no tendrá protagonismo si el centro del campo no le nutre de balones y da velocidad al juego.

Conclusiones: ¿Iniesta en el ataque? Sí, pero cuando juegue Xavi. En cuanto a la alternativa a Messi, tal vez deberíamos plantearnos un centro del campo de 4 y jugar sólo con dos puntas. Una debe ser Eto’o; la otra no lo tengo tan claro, porque Henry, pese a su jugada de hoy, no parece encajar del todo.
De todas estas dudas, al menos me queda un consuelo: Abidal no es el que era, pero tampoco el tocho de hace unos partidos. Algo es algo, ¿no?
Así veo el fútbol en el estadio
Panorámica del estadio el día del Barça-Atlético
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La salida al campo
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El 1-0 el día del Barça-Atlético desde mi asiento.
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El 3-0: gol de Messi.
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Un rondo.
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Quince días de paz
Menuda diferencia entre el primer parón de la Liga (derrota 1-0 en Soria) y éste, ¿verdad? Pues, pese a lo que pueda parecer, sólo han pasado cinco jornadas entre uno y otro. Cinco jornadas y seis victorias seguidas que han hecho que, poco a poco, algunos indecisos opten por dar un margen de confianza a Guardiola.

Yo se lo di desde el primer momento, aunque debo reconocer que no hace mucho tenía la mosca tras la oreja y que viendo el Shakhtar-Barça de la semana pasada, estuvo a punto de acabarse mi paciencia. Ahora estamos ante dos semanitas en las que se hablará de lo bueno que es Messi (antes ya comenzaban a llamarle chupón), del buen rollo que hay en el vestuario (de golpe y porrazo han desaparecido las bombas de relojería) y de lo mucho que trabajan los jugadores en los entrenamientos, no como antes, cuando poco menos que corría el alcohol de taquilla en taquilla. Es algo recurrente y con lo que -me temo- estamos obligados a tragar. Sólo espero que la cosa siga funcionando, porque de lo contrario volveremos a tener una muestra clara del veletismo de un entorno que tan pronto ve gigantes como molinos de viento.
Eso sí: por ahora, que nos quiten lo ‘bailao’.
¿Nos falta un líder?
Hoy he estado en el Camp Nou dando de alta a Laia como socia (tiene el número 170.715, dicho sea de paso). Mientras hacía cola en la Oficina d’Atenció al Barcelonista ha aparecido por allí Julio Alberto, uno de los miembros de aquel mítico equipo de Venables que ganó 0-3 en el Bernabéu y nos hizo llorar a muchos un año después en la final de Sevilla.
Le he visto mayor, muy mayor. Imagino que su trayectoria vital después de dejar el fútbol (ya no menciono sus pinitos como cantante) y su drogadicción han castigado mucho el rostro de alguien que no debe ser más que ocho o diez años mayor que yo. Sin embargo, aún mantiene una figura estilizada -nada que ver con Camacho, por ejemplo- y un cierto porte elegante. Supongo que las toxicomanías pasaron a mejor vida.
Julio Alberto no era un crack, sino un tipo que suplía sus carencias técnicas con lo que todo el mundo llama ahora ‘testiculina’ y que no es otra cosa que un par de huevos bien puestos. Rascaba a los delanteros, subía la banda (¿te das cuén, Abidal?) y sobre todo contagiaba carácter. No era el único. En aquel equipo estaban también Urruti (t’estimo) o Migueli, pero cuando me preguntan cuál fue para mí el primer lateral izquierdo ‘moderno’ que tuvimos, me viene a la memoria el nombre del asturiano. A ver si aparece pronto alguien que recoja el testigo.