Archive for octubre, 2009
Vuelve el mesías Giralt

No hay nada peor que creerse el centro del mundo cuando uno es poco menos que nadie. Se acercan las elecciones a la presidencia del Barça y Oriol Giralt, aquel “socio de a pie” que promovió con su esfuerzo, su dinero y sin el apoyo de nadie la moción de censura, vuelve a buscar sus diez minutos de gloria.
Si Laporta, como dicen y publica El Triangle, no ha sido claro con el dinero gastado en el espionaje o con las condiciones del contrato cno Mediapo, que se depuren responsabilidades. Y si alguien tiene que ir a la cárcel (o simplemente, a su casa), que se vaya. Pero que el ser superior nos libre de mesías salvadores y de personajes grises que buscan un asiento en alguna de las candidaturas (a ver dónde queda aquello de “no busco un puesto en la directiva del Barça” que dijo durante la moción).
¡Se han gastado 300.000 euros para espiar a cuatro vicepresidentes!
Imagínese lo que habrán hecho conmigo…
Declaraciones de Oriol Giralt en El Larguero de la Cadena Ser. Se puede ser más listo o más tonto, pero desde luego no más modesto.
Cuestión de paciencia

Hay derrotas y derrotas. Se puede perder intentando jugar a algo o hacerlo sin el más mínimo atisbo de estilo. Y eso es lo que demostraron Barça y Madrid en sus partidos de Liga de Campeones de esta semana.
El equipo de Guardiola -como muchos de los aficionados culés- saltó al campo creyendo que el Rubin Kazan había perdido el partido desde el mismo día del sorteo. No hubo concentración, ni velocidad de balón alguna. Simplemente, un grupo de jugadores que se pasaban la pelota de un modo cansino y que se vieron sorprendidos por un zapatazo lejano en el minuto 2 de partido. A partir de ahí, el Barça intentó jugar a lo suyo, pero sin movimiento, sin el “tocar, moverse y ofrecerse” que ha definido al equipo desde que llegó Guardiola, se pierde eficacia.
Creo que el problema se soluciona con entrenamiento y trabajo, único modo para que algunos de los jugadores más determinantes recuperen su forma. De momento, tal vez por los resultados del año pasado, parece que la calma sigue vigente en Can Barça.
Lo del Madrid es otra cosa. Hasta ahora, el equipo blanco ha sobrevivido gracias a la contundencia de su delantera, eso que ahora se llama “pegada”. Y sinceramente creo que si dejan trabajar a Pellegrini logrará hacer que el Madrid juegue a algo. El problema es que tiene al enemigo en casa. A los que mandan, que ven cómo los 250 millones invertidos no responden aún a lo esperado. A la prensa, que lo mismo pide goleadas y da por hechos los tripletes que llama “vejestorios” a los rivales (Manolo Lama se cansó de llamar ‘mi abuela’ a Seedorf durante la narración de anoche) y concede premios leyenda (?) al último que llega. A algunos jugadores que, según leo, hacen la guerra por su cuenta.
Es cuestión de paciencia. ¿La tendrán? lo dudo.
¡Qué gracioso es Tomás Guasch!

Frase extraída de su sección presuntamente guasona del lunes, 12 de octubre en As.
Lo de 2020
Pues tampoco pinta bien lo de organizar los Juegos Olímpicos de entonces, la verdad. Dicen los japoneses que presentarán una candidatura conjunta Hiroshima y Nagasaki: ¡va a ser la bomba!
Si yo escribo eso en los medios para los que trabajo, duro diez minutos.
Laporta nos la metió doblada

Así, con esa frase, definía un exdirectivo del Barça con quien tuve la ocasión de hablar hace unos días lo que le ocurrió a él -y a muchos de los miembros de la junta que ganó las elecciones en 2003- con Joan Laporta.
Durante los primeros años del mandato, mi confianza en el equipo que capitaneaba Laporta era enorme. Por primera vez en mucho tiempo, los culés podíamos escuchar hablar al presidente de nuestro club sin sentir vergüenza ajena. Un tipo joven rodeado de jóvenes y que pusieron en marcha un proceso de modernización del club que ha servido -guste o no- para potenciar la imagen del Barça en todo el mundo.
Cuando Rosell y sus afines se fueron, pensé que se trataba de una pura lucha de egos entre pijos más o menos ricos ansiosos de figurar. Los unos y los otros. Ignoré por completo -y no me arrepiento de ello- las diatribas lanzadas por Minguellas, Majós y otros grises personajes cuando éstos, que tanto reclamaban elecciones, se acojonaron cuando se convocaron y no se presentaron con excusas tan peregrinas como “el calor de agosto”, indignas incluso del mal estudiante que busca un pretexto para justificarse ante el profesor por no haber hecho los deberes.
Luego llegó la moción de censura, a la que me opuse y en contra de la cual voté. Inmediatamente después de conocer los resultados me pronuncié acerca de la conveniencia de que Laporta diese un paso al costado y dejara que fueran sus compañeros de junta quienes acabaran el mandato. Como era de esperar, eso no ocurrió. La cosa siguió como estaba y, casualidades de la vida, el equipo acabó la temporada ganándolo todo y jugando como nadie.
Esa victoria deportiva ha sido para Laporta como tomarse quince chupitos de tequila a palo seco: demoledora. Desde que sabe que le quedan dos telediarios al frente del club, se ha vuelto loco. No deja de decir una tontería tras otra y las adereza, además, con presuntos insultos a presidentes autonómicos, esperpénticos espionajes y malos gestos a quien le contradiga.
Pero lo más triste es que, como le ocurrió antes a Jordi Pujol o al propio Núñez, Laporta está confundiendo su persona con el club. Cualquier ataque que recibe por sus desplantes es inmediatamente transformado por él en una diatriba contra el club. Criticar a Laporta es criticar al Barça. Y no, no es del todo así.
El presidente del Barça siempre recibirá palos procedentes tanto desde la perenne e infalible oposición como, sobre todo, desde la prensa de Madrid. Esto ha sido así desde que yo recuerdo (no hay más que pensar en Núñez), es así hoy y será así siempre, y debería tenerlo claro también Rosell si, como todos dicen, se convierte en le próximo presidente. Toda la buena prensa que tiene en Madrid se convertirá en navajas en cuanto acceda al cargo.
Dicen que Laporta quiere dedicarse a la política y que está en la órbita de Joan Carretero, un disidente de ERC que ha puesto en marcha un movimiento marginal que habla mucho y arrastra poco. Salvo que los catalanes decidan que Laporta se convierta en nuestro Ruiz Mateos o en nuestro Jesús Gil particular, no se comerá un colín, que diría un castizo. Sin embargo, todo el ruido que hace Laporta sin saber -o querer- desligar su cargo de su persona, hace daño al club.
Considero a la gente inteligente capaz de diferenciar una cosa de otra, pero también soy consciente de que hay muchos borregos sin criterio propio que creen a pies juntillas lo que les cuentan, que no tienen otro método de ver las cosas que el que popularizó Jiménez Losantos y que si les dicen que la leche es negra, no se cuestionan la certeza de la afirmación. Es gente gris, mediocre, anodina, de vida vacía y con menos luces que un mecherito que piensa que lo que dice el Marca va a misa y que lo que publica As es una verdad irrefutable, incluso si son cosas de signo contrario.
Laporta no es el Barça. Laporta no es Catalunya. Que no nos la vuelvan a meter doblada. Ni a nosotros, ni a nadie.
Que no os embauquen
Y para terminar, también me gustaría desvelar una cosa a los seguidores del Real Madrid que no lo sepan. Me refiero a los de la peña Roncero, Toñín el torero y otra fauna: los 250 millones gastados en fichajes no son de Florentino Pérez, sino del club.
No pasa nada. El domingo jugará Cristiano.

Me sabe mal por la cantidad de gente de Madrid ilusionada en los Juegos de 2016. Yo viví los de Barcelona en primera persona y es algo único, inenarrable, singular, irrepetible y todos los adjetivos que se os puedan ocurrir.
Pero no pasa nada. Mañana estará todo olvidado y -como a rey muerto, rey puesto- ya habrá quien se ocupe de recordarnos que la vida sigue y que el domingo jugará Cristiano.
La imagen es de marca.comTópicos

El fútbol es así. No hay enemigo pequeño. Los partidos duran 90 minutos y hasta que el árbitro no pita no se puede dar un balón por perdido. Qué difícil es ser merengue en Catalunya. Contento por mi gol, pero lo más importante es la victoria del equipo. Tuvimos ocasiones pero no supimos materializarlas. Lo que pasa en el campo se queda en el campo. Cristiano Ronaldo es el mejor jugador del mundo y merece el balón de oro. Lo dimos todo en el campo pero nos faltó lo más importante: el gol. Hay que ir partido a partido. El balón no ha querido entrar. En el campo somos once contra once. Ni ahora somos tan buenos, ni antes éramos tan malos. A veces el fútbol es injusto. Ahora hay que pensar en el siguiente partido. Si perdonas al rival, lo acabas pagando. El Barça juega bien, pero los catalanes son… Esa es la grandeza y la miseria del fútbol. Los goles no se merecen, se marcan. Los penalties son una lotería.