Laporta nos la metió doblada

Así, con esa frase, definía un exdirectivo del Barça con quien tuve la ocasión de hablar hace unos días lo que le ocurrió a él -y a muchos de los miembros de la junta que ganó las elecciones en 2003- con Joan Laporta.
Durante los primeros años del mandato, mi confianza en el equipo que capitaneaba Laporta era enorme. Por primera vez en mucho tiempo, los culés podíamos escuchar hablar al presidente de nuestro club sin sentir vergüenza ajena. Un tipo joven rodeado de jóvenes y que pusieron en marcha un proceso de modernización del club que ha servido -guste o no- para potenciar la imagen del Barça en todo el mundo.
Cuando Rosell y sus afines se fueron, pensé que se trataba de una pura lucha de egos entre pijos más o menos ricos ansiosos de figurar. Los unos y los otros. Ignoré por completo -y no me arrepiento de ello- las diatribas lanzadas por Minguellas, Majós y otros grises personajes cuando éstos, que tanto reclamaban elecciones, se acojonaron cuando se convocaron y no se presentaron con excusas tan peregrinas como “el calor de agosto”, indignas incluso del mal estudiante que busca un pretexto para justificarse ante el profesor por no haber hecho los deberes.
Luego llegó la moción de censura, a la que me opuse y en contra de la cual voté. Inmediatamente después de conocer los resultados me pronuncié acerca de la conveniencia de que Laporta diese un paso al costado y dejara que fueran sus compañeros de junta quienes acabaran el mandato. Como era de esperar, eso no ocurrió. La cosa siguió como estaba y, casualidades de la vida, el equipo acabó la temporada ganándolo todo y jugando como nadie.
Esa victoria deportiva ha sido para Laporta como tomarse quince chupitos de tequila a palo seco: demoledora. Desde que sabe que le quedan dos telediarios al frente del club, se ha vuelto loco. No deja de decir una tontería tras otra y las adereza, además, con presuntos insultos a presidentes autonómicos, esperpénticos espionajes y malos gestos a quien le contradiga.
Pero lo más triste es que, como le ocurrió antes a Jordi Pujol o al propio Núñez, Laporta está confundiendo su persona con el club. Cualquier ataque que recibe por sus desplantes es inmediatamente transformado por él en una diatriba contra el club. Criticar a Laporta es criticar al Barça. Y no, no es del todo así.
El presidente del Barça siempre recibirá palos procedentes tanto desde la perenne e infalible oposición como, sobre todo, desde la prensa de Madrid. Esto ha sido así desde que yo recuerdo (no hay más que pensar en Núñez), es así hoy y será así siempre, y debería tenerlo claro también Rosell si, como todos dicen, se convierte en le próximo presidente. Toda la buena prensa que tiene en Madrid se convertirá en navajas en cuanto acceda al cargo.
Dicen que Laporta quiere dedicarse a la política y que está en la órbita de Joan Carretero, un disidente de ERC que ha puesto en marcha un movimiento marginal que habla mucho y arrastra poco. Salvo que los catalanes decidan que Laporta se convierta en nuestro Ruiz Mateos o en nuestro Jesús Gil particular, no se comerá un colín, que diría un castizo. Sin embargo, todo el ruido que hace Laporta sin saber -o querer- desligar su cargo de su persona, hace daño al club.
Considero a la gente inteligente capaz de diferenciar una cosa de otra, pero también soy consciente de que hay muchos borregos sin criterio propio que creen a pies juntillas lo que les cuentan, que no tienen otro método de ver las cosas que el que popularizó Jiménez Losantos y que si les dicen que la leche es negra, no se cuestionan la certeza de la afirmación. Es gente gris, mediocre, anodina, de vida vacía y con menos luces que un mecherito que piensa que lo que dice el Marca va a misa y que lo que publica As es una verdad irrefutable, incluso si son cosas de signo contrario.
Laporta no es el Barça. Laporta no es Catalunya. Que no nos la vuelvan a meter doblada. Ni a nosotros, ni a nadie.
Que no os embauquen
Y para terminar, también me gustaría desvelar una cosa a los seguidores del Real Madrid que no lo sepan. Me refiero a los de la peña Roncero, Toñín el torero y otra fauna: los 250 millones gastados en fichajes no son de Florentino Pérez, sino del club.
Existe un personajillo por aquí que se le parece (salvando las distancias)
Uno que dice que el que no lo quiera a el no quiere al beti
Ese personaje se llama lopera y cada día estamos los seviliistas mas contentos de que siga en el club
Un abrazo
Talibán Sevillista
12 oct 09 at 8:52
Laporta va a la deriva. De culo, cuesta abajo y sin frenos.
Sobre el color gris y el vacío, hhhhhhhhhhhhhhhhhhhh hhhhhh hhhh
zzzzzzzzzz zzzzzzzzzzzzz zzzz zzzzzzzzz z
shojan
12 oct 09 at 9:16
Este hombre está arrastrando al Barça a un lugar al que la mayor parte de sus seguidores no querrían ir, la de la temible mezcla deporte-política. Está contradiciendo el “tant se val d’on venim” del himno culé.
Bocanegra ya azotó en nuestro blog en contra de la forma de actuar de este energúmeno.
Un saludo desde Calentando Banquillo!
Juan S Ríos
12 oct 09 at 20:26
Me parece patético que la gente se escandalice por la ideología que Laporta, como persona, tenga. Es un ciudadano libre de expresar sus opciones políticas, como cualquier otro, siempre que lo haga de forma pacífica. También me parece patético el discurso gallito y ridículo que Laporta se gasta desde hace unos meses. Es como una versión aún más cutre del peor Núñez, que ya es decir.
Saludos.
lagarto
13 oct 09 at 7:29
@Shojan
Ahí le has “dao”.
@Juan S Ríos
Es cierto lo que dices, aunque a mí me preocupan más las salidas de tono y de formas que su pensamiento político. Gran parte de los palos que recibe son merecidos, pero otros le vienen por el mero hecho de ser presidente del Barça.
@Lagarto
Ese discurso gallito y ridículo es la causa del desengaño que mucha gente tiene con él.
@Talibán
No se pueden comparar, hombre. Lopera es único en todos los sentidos. Y el que se iba a comer hasta el rabo del león no se queda atrás, amigo.
Juan Carlos
13 oct 09 at 9:39
El período de Laporta deja muchos triunfos, gran fútbol, muchos títulos, y levanta la economía de un club de la quiebra técnica hasta convertirla en ejemplar, y con una solidez superior a la del otro grande Español… el de un Madrid que va con la bandera de rico, y que actualmente no le queda más remedio que vender patrimonio para solventar sus dispendio y deudas.
Yo no quiero a Laporta por sus “otras cosas”… pero sí quiero al Laporta que consiguió todos esos logros. Y prefiero a un Laporta denostado y antipático… a un Rosell, o Juan o Pedro muy apreciado, pero sin logros.
Caesar999
14 oct 09 at 5:18
laporta vete ya!! tu paso por el club ya caducó… nadie te quiere ver mas y apor alli. lo unico que hace ahora al hablar esmeter la zarpa donde no debe. el barça no es cataluña, me parece muy bien que el sea independentista,pero que no mezcle. yo puedo ser español, sentirme español, y ademas ser del barça, es que acaso existe alguna contradicción? laprot, vete y deja paso al nuevo presidente… ROSELL.
huevopendico
16 oct 09 at 12:06