Archive for diciembre, 2009
Feliz 2009

No, no me equivoco. A partir de ahora, los culés recordaremos este 2009 como el súmum de la felicidad, como aquellos 365 días que vivimos ensimismados por la solidez del equipo de Guardiola. Muchos aún flotamos al pensar en los seis títulos ganados en 2009 y aderezados por otro seis en el estadio del eterno rival.
Disfrutemos de este momento. Gocemos del hecho de ser seguidores del único equipo que ha sido capaz de ganar seis títulos en un año, pero sigamos exigiendo a quienes lo dirigen (sobre el campo, digo) que no caigan en aquellos defectos que acabaron con el Barça campeón de 2006. Tengo fe.
Donde no la tenía era en la Lotería de Navidad. De hecho, no he comprado más que el décimo del trabajo, y por aquello de ¿y si le toca al resto?
Tenía muy claro que no iba a caer ningún premio gordo en Barcelona, porque ya dice el dicho que siempre toca donde ha habido una desgracia*. Y hoy el Gordo de Navidad ha tocado íntegramente en Madrid.
De cualquier modo, ¡Feliz 2009 e igual -mejor no puede ser- 2010!
Hasta el año que viene.
*Futbolísticamente hablando, que no se me enfade nadie.
De penalty
Pues sí, de penalty. ¿Injusto? No sé qué decir. En el campo no vi bien la jugada, pero las radios -tanto las catalanas como las de las Españas- se empeñaban en decir que no, de modo que salí del estado pensando que no era penalty y cabreado por el lamentable juego del Barça, que aun así no se amilanó ante quienes se dedicaron a repartir cera a diestro y siniestro.
Luego, tras leer en Internet todo lo que se ha escrito en la prensa de Madrid, me lancé a buscar las imágenes del partido. Y, después de verlas una y otra vez, sigo sin tenerlo claro.
Hay agarrón, y un agarrón en el área es penalty. Otra cosa es que no se piten, pero quien mande en esto debería ponerse de una puñetera vez de acuerdo: o se pitan todos, o se cambia el reglamento. Mientras no se modifiquen las reglas, un agarrón en el área sigue siendo penalty. Y al que le pique, que se rasque, tal como hemos tenido que hacer más de una vez y tendremos que seguir haciendo en el futuro.
De Laporta y Sánchez Llibre, mejor no hablar. Uno va a su rollo, que es cualquiera menos el club que preside. El otro, cuya mentalidad me recuerda cada año que pasa al fenómeno que afectaba a Benjamin Button, debería hacérselo mirar. La verdad es que me da igual, pero un tipo que se refiere al rival como “el otro equipo” y es incapaz de pronunciar el nombre de la ciudad de la que presumen, no merece ni una línea más. Así les va.
Sólo una cosa más: dice un amigo bloguero que son ya tres los equipos que salen del Camp Nou contentos después de perder: Almería, Real Madrid y Espanyol. Como dijo Schuster, “no hase falta que dises nada más”.
En defensa de los derechos fundamentales en Internet
Un grupo de periodistas, blogueros, usuarios y creadores de contenidos de Internet han elaborado el siguiente manifiesto. Yo, en tanto que periodista, bloguero, usuario y creador de contenidos -mejores o peores-, lo suscribo línea por línea. Aquí os lo dejo.
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:
1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia”.