Mi vecino de asiento de hoy no era el de siempre. Era un señor mayor, de los que supongo que vio jugar al fallecido Segarra, a Kubala, a Suárez o a Basora. Y, viendo su actitud hoy en el minuto tres, supongo que también les silbaba.Además, era uno de esos tipos que sienta cátedra en cada comentario, de esos que después de ver dos partidos pide la cabeza del entrenador (se llame Platko, Balmaña, Michels, Buckingham, Muller o Cruyff, da igual) y se pregunta por qué carajo no le preguntarán a él, que atesora más de cincuenta años de experiencia en la grada, antes de contratar a nadie.

Mientras eso no ocurra, se dedica a alternar sus desaforados gritos a los jugadores con una enorme profusión de sentencias con la pretensión de que tú, que tan tranquilo estás con tus auriculares y tu partido, asientas, le des la razón y te vayas a casa pensando “¡cuánto sabe este señor y qué ignorante soy que necesito que me formen un criterio, que me evangelicen en el verdadero barcelonismo!”.

Ese fenómeno aparece y desaparece como el Guadiana. Tiene la facultad de hacer relucir su violenta retórica cuando las cosas no van y de cambiarla totalmente cuando por casualidad (porque siempre es por casualidad y nadie sabe más que él) llegan los resultados.

Uno tiene que hacer verdaderos esfuerzos para hacer gala de la buena educación que se le presume a cualquiera y no soltarle algún improperio. ¿Que quiere gritar, insultar a los jugadores y al entrenador? Hágalo, pero no pretenda que le secunde porque sí, por su cara bonita o porque sea usted mayor que yo. ¿Que prefiere amargarse la vida durante los 90 minutos de un partido? Adelante, pero déjeme en paz porque, de lo contrario, mis tímpanos corren el riesgo de reventar si sigo elevando el volumen de la radio.

Yo bastante tengo con aguantar a un equipo que, aunque haya jugado mejor que en Soria, no le marca un gol ni al arco iris. Sólo me falta que esa filosofía del ¡acabemos con todo! se me meta dentro. Se ha equivocado de tipo, apreciado consocio. De todos modos, le haré un favor y el próximo día que me encuentre con usted en el Camp Nou le daré la dirección de algún otro blog donde se sentirá como en casa.