Había que ganar en San Mamés y se ganó. Sin arte y con eso que en otros equipos se llama ‘oficio’ y que tantas veces hemos echado de menos en el Barça.

Valdés volvió a parecerse al de la temporada 2005-06 y apareció dos veces para evitar que el equipo encajara un par de tantos a balón parado. Iniesta no estuvo en la primera parte, pero en cuanto entró en contacto con la pelota demostró por qué es uno de los mejores centrocampistas (?) de Europa.

Tres puntos, no obstante, que dejan algunas incógnitas que son, al menos para mí, preocupantes.

La primera: No jugó Xavi y se notó mucho en el ritmo del equipo y en la velocidad del balón. Touré, Keita y Victor Sánchez (de menos a un poco más) no supieron tomar las riendas y, personalmente, eché de menos a alguien con más criterio y toque. Iniesta, verbigracia.

La segunda incógnita que hay que despejar es quién dará algo de valor añadido al equipo cuando no juegue Messi. El argentino es tan bueno que no pretendo que haya un sistituto a su altura, pero sí debería haber alguna alternativa táctica en el equipo. Iniesta puede hacerlo y Eto’o puede seguir enchufándolas, pero el primero no tendrá protagonismo si el centro del campo no le nutre de balones y da velocidad al juego.

Conclusiones: ¿Iniesta en el ataque? Sí, pero cuando juegue Xavi. En cuanto a la alternativa a Messi, tal vez deberíamos plantearnos un centro del campo de 4 y jugar sólo con dos puntas. Una debe ser Eto’o; la otra no lo tengo tan claro, porque Henry, pese a su jugada de hoy, no parece encajar del todo.

De todas estas dudas, al menos me queda un consuelo: Abidal no es el que era, pero tampoco el tocho de hace unos partidos. Algo es algo, ¿no?