Cinco -V- partidos de Liga -BBVA, Santander, Cajamadrid- han bastado para que tome cuerpo la evidencia de que esta temporada, salvo catástrofe antinatural, va a tener poco aliciente. Sólo el Sevilla parece en condiciones de poner en algún aprieto al 2º líder Real Madrid y al primer colíder FC Barcelona.

La inyección de capital monetario-canterano ha terminado sintetizando en lo futbolístico la realidad de la fractura social que vive el país.

Sin embargo, hay que convenir que, mientras la cantera ofrece rentabilidad a largo plazo, la inversión dineraria conlleva ineludiblemente unas expectativas de beneficio a corto-medio plazo. Y para que esto sea posible, los que saben de esto -de dinero- han ideado que lo más acertado es que el fútbol se juegue a las 15 -tres- de la tarde. Todo en aras de los ansiados brotes verdes amarillos.

Podría pensarse que para que los chinos vean el fútbol a una hora prudencial, otros tendríamos que extremar precauciones para que no se nos pasara el arroz, o que el bogavante no se nos atragantara. Pero qué se le va a hacer, nosotros hemos venido al mundo para esto. Para que Florentino pueda hacer sus inversiones con menor riesgo.

Guardiola, fino estilista, ya ha saltado a la palestra diciendo que, para él, el horario es lo de menos. Estudioso como es, seguro que ya tendrá diseñado un plan alimenticio que se adapte a la costumbre de llegar con la hora justa al campo. Es más, dado que la exigencia en la inmediatez de los resultados podría causar ansiedad en determinados jugadores, ¿para qué acostarse líder cuando puede uno tranquilamente merendar como tal?. Incluso apurando, y como me dijo un amiguete, el Barça al que suelen bastar 30 minutos para meter 3 -quince- goles, podría solicitar jugar dos -2- partidos en el mismo día. Una merienda-cena.

Claro que siempre, como en todo, existe el término intermedio. Esto es, recalificar unos terrenos en Uzbekistán -ojo con los gaseoductos- que a esas horas tiene una temperatura más fresquita y que, más o menos, está a mitad de camino.

Post gentileza de Shojan Croif. Gracias, amigo.