Si hay algo que ha demostrado el Barça desde que Guardiola se hizo cargo del equipo es que raramente falla en las ocasiones importantes. Incluso cuando ha caído eliminado (Sevilla e Inter) ha dado muestras de capacidad, de trabajo y de lucha, virtudes que a los culés que tenemos una cierta edad nos parecen nuevas.

Anoche, el equipo volvió a interpretar el fútbol como sólo él sabe hacerlo, bailando a un Sevilla que vuelve a ser el que fue no hace demasiados años (un equipo del montón, sin más) por mucho que sus mandatarios se caractericen por sus ínfulas de nuevo rico.

También hubo cinco minutos de despiste y falta de concentración que pudieron costar caro, pero es justo decir que tras el 2-3 de Luis Fabiano no se sufrió más. Un par de saques de banda largos de Stankevicius y un remate alto de Kanouté. Y no hubo más. Ni peligro, ni angustia, ni leches.

La Liga está ahí, a la vuelta de la esquina, pero conviene rematarla el domingo frente al Valladolid para redondear una temporada que sería más que digna: Campeón de Liga, semifinalistas de la Liga de Campeones y eliminados en cuartos de final de la Copa del Rey ante el Sevilla (y nótese que digo Sevilla, no Écija ni Alcalá de Guadaíra).

Por otra parte, me gustaría hacer una mención a mis ‘idolatrados’ Eduardo Inda, Josevi Hernáez (por una vez saco del saco -válgame la cacofonía- a Relaño) y a un tal Látigo Serrano, si cabe aún de peor calaña que los anteriores. A todos ellos y a otros que me dejo en el tintero, les doy las gracias por hacer que la profesión que ejercen -y que es también la mía- envíe a los lectores menos inteligentes (los que tengan dos dedos de frente no entran en esta clasificación) la imagen de forofismo biliar integral que destilan sus escritos.

Capítulo aparte merecen dos portadistas. Uno, el de Marca, ya nos tiene acostumbrados a sus chorradas. El otro, al que no conocía, es el de Estadio Deportivo. Espero que su portada de ayer -fruto de su forofismo o de un exceso de La Guita– no le haya causado ninguna indigestión al comérsela con patatas. Que aproveche.