Si no lo tenía más o menos claro, ayer me di de bruces contra la realidad. El Barça no tiene nada que hacer en esta Liga mientras siga siendo incapaz de hacer su trabajo mínimamente bien. Y cuando digo mínimamente bien me refiero a no dormirse en los laureles cuando controla un partido. Lo de anoche en San Mamés fue lamentable y ridículo, pero sobre todo fue incomprensible. Por más vueltas que le doy no consigo explicarme qué pasó. No me lo explico.
Nueve puntos de diferencia a falta de 18 partidos son muchos, demasiados. Más aún si vemos la trayectoria del Real Madrid y sus ganas de ganar y las comparamos con la indolencia del equipo de Rijkaard. Supongo que habrá que centrarse en la Copa del Rey y en la UEFA Champions League, aunque estoy seguro que llegará un momento, no sé cuándo, en que renazcan -aunque sea sólo un poco- las posibilidades de engancharse de nuevo al tren de la Liga. Cosas más difíciles se han visto.