A veces pensamos que el Barça juega solo, que los rivales no empujan, que no saben cómo afrontar un partido contra el campeón de todo. Y no es así.

El Inter demostró anoche que es posible hacer daño al once de Guardiola, pero también es cierto que nuestros jugadores no tuvieron su día. Unos lo intentaron y no supieron, otros no pudieron y, lo que es peor, alguno de ellos ni siquiera lo intentó.

Dejaré de lado el arbitraje -y creedme que me cuesta mucho- y seré crítico con Guardiola, que no supo romper la agresiva muralla que planteó Mourinho (un tipo que tan antipático que huele a blanco que asusta), y con los jugadores. Con el gol de Pedro, el partido estaba donde todos los culés queríamos; tras el descanso, los fallos defensivos y de concentración de más de uno de los nuestros nos condenaron a ese doloroso -por inhabitual- 3-1.

Apuesto por el Barça
Pese a todo, sigo creyendo en este equipo. Estoy convencido de que puede dar la vuelta a ese resultado y no dudaría lo más mínimo en jugarme unos euros (tampoco demasiados, que no está el horno para bollos) por el pase del Barça a la final del día 22 de mayo.
Quién sabe si el miércoles a eso de las once de la noche, las apuestas que debamos hacer se centrarán en el famoso partido del Bernabéu o convendrá mirar ya hacia las apuestas de la Copa del Mundo.

En cualquier caso, que nadie olvide que antes de ese partido nos visita el Xerez. Y esa victoria es tan importante como la posible remontada frente a los italianos.