Más allá de los cambios en el club, el escándalo de la asamblea del Real Madrid nos ha permitido ver una radiografía de la situación que vive gran parte del periodismo deportivo en este país. O, mejor dicho, hemos contemplado cómo una profesión a priori tan interesante e independiente se pliega a los intereses económicos de los propietarios de los medios.

Los motivos por los que ‘Marca’ destapó la manipulación de la asamblea del Madrid responderán a criterios más o menos oscuros (yo me inclino por los más oscuros, pero cada quien que piense lo que quiera), pero no se puede negar que la información publicada resultó un ejemplo de investigación periodística de primer nivel. Y además, necesario.

Se ha hablado mucho de cómo los medios del grupo Prisa (SER, Cuatro y As, básicamente) miraron para otro lado hasta que cayó sobre ellos el peso de la evidencia. Unos dirán que no quisieron darle publicidad a una noticia destapada por la competencia, mientras que otros apostarán por el interés económico (el Real Madrid es el último reducto de derechos televisivos que le resta a Sogecable, y sólo por unos meses) como la razón de esa ignorancia.

La verdad es que me da igual. Bueno, no. Da pena ver cómo un medio de comunicación que en algún momento tuvo algún prestigio (mítico aquél “As en color” desaparecido en los primeros años 90 en los que hasta yo publiqué algún reportaje) la tira por la borda por la ineptitud y la obcecación -no quiero pensar que por su poca personalidad- de su director.

No tengo el gusto de conocer a Alfredo Relaño más que por los últimos años de su carrera profesional, primero en ‘El País’, luego en ‘Canal+’ y, últimamente, en ‘As’. Y, lamentablemente, tengo la impresión de que esa carrera ha ido cuesta abajo tan lenta como progresivamente.

Muchos de mis colegas de profesión tienen a Relaño como uno de los referentes en el mundo deportivo de este país. Incluso yo le reconozco un notable grado de lucidez en algunos de sus artículos. Sin embargo, empecinarse en bailar alrededor del poder (blanco, fundamentalmente), enrocarse en sus teorías conspiranoicas (el artículo de hoy es un buen ejemplo), publicar como ‘Cartas al director’ artículos inspirados en (por no decir copiados de) diversos blogs de fútbol y dejar que cualquiera que dice llamarse periodista llene sus páginas con más estilo de forofo barriobajero y ultra que otra cosa son síntomas evidentes de hacia dónde camina el diario que dirige.

Estoy seguro de que en la redacción de ‘As’ hay gente capaz, incluso brillante, que se ve relegada a cubrir las páginas que nadie mira mientras el establishment se dedica a lo que llena las portadas. Pero más triste que todo eso es ignorar por motivos económicos e injustificables una noticia de alcance como la de la asamblea del Real Madrid y no decir nada de ella hasta más de 24 horas después de producirse.

Así se pierde pistonada, amigo Relaño. Y también credibilidad, prestigio y lectores. Eso es hacer mal periodismo, compañero Alfredo. Y eso sí es pestilente. Al menos, tanto como el villarato en el que tanto te recreas.

Una pena, pero es tu diario. Por el momento…