Se consumó el esperpento culé de esta temporada. Ni la fértil imaginación de Valle-Inclán hubiese pergeñado una coincidencia como la de hoy: el Barça le marca 6 goles al peor Valencia que he visto nunca sólo dos horas antes que el Madrid se proclame campeón de Liga en Pamplona.
Ahora hay que cambiar. Cambiar actitudes, planes de trabajo, jugadores, técnicos, preparadores físicos, directivos. Lo que sea preciso, pero es imprescindible que cambien las cosas.

 

 

Para predicar con el ejemplo, empiezo cambiando yo. Se acabó el tabaco para quien escribe. Y se acabó para siempre. Hoy, día 4 de mayo de 2008, no ha caído ni un ‘piti’. Espero que dure.