Archive for the ‘entorno’ Category
Quince días de paz
Menuda diferencia entre el primer parón de la Liga (derrota 1-0 en Soria) y éste, ¿verdad? Pues, pese a lo que pueda parecer, sólo han pasado cinco jornadas entre uno y otro. Cinco jornadas y seis victorias seguidas que han hecho que, poco a poco, algunos indecisos opten por dar un margen de confianza a Guardiola.

Yo se lo di desde el primer momento, aunque debo reconocer que no hace mucho tenía la mosca tras la oreja y que viendo el Shakhtar-Barça de la semana pasada, estuvo a punto de acabarse mi paciencia. Ahora estamos ante dos semanitas en las que se hablará de lo bueno que es Messi (antes ya comenzaban a llamarle chupón), del buen rollo que hay en el vestuario (de golpe y porrazo han desaparecido las bombas de relojería) y de lo mucho que trabajan los jugadores en los entrenamientos, no como antes, cuando poco menos que corría el alcohol de taquilla en taquilla. Es algo recurrente y con lo que -me temo- estamos obligados a tragar. Sólo espero que la cosa siga funcionando, porque de lo contrario volveremos a tener una muestra clara del veletismo de un entorno que tan pronto ve gigantes como molinos de viento.
Eso sí: por ahora, que nos quiten lo ‘bailao’.
Esta película ya la he visto antes
Como no nos basta con no haber ganado un partido en lo que va de Liga (dos jornadas, dicho sea de paso), a los medios les ha dado ahora -y, por ende, a los aficionados- por montar un pollo con los pocos minutos que juega Bojan.

¿Qué ocurre con Bojan? ¿Le ha cogido manía Guardiola? ¿No trabaja bien en los entrenamientos? ¿No protesta y por tanto es fácil castigarle con el banquillo? ¿Les entra agua en los ojos a los peces? Preguntas sin respuesta pero que dan pie a todo tipo de especulaciones, a minutos de radio y televisión y, naturalmente, también a unas cuantas páginas en los periódicos.
Está bien, es lo que hay. No obstante, imaginemos que la situación por la que atraviesa Bojan le ocurriera a Samuel Eto’o. ¿Qué pasaría? Pues exactamente lo mismo: titulares, minutos y páginas hablando del mal rollo entre el camerunés y Guardiola y de no sé cuántas cosas más.
El ejemplo que he puesto es tonto y simple, pero también ilustrativo. Cuando no sea Bojan, será Eto’o o Henry. O Cáceres o, si no hay nada más que contar, Sergio Busquets. No hablaremos jamás de fútbol, sino de cosas extradeportivas y dignas, con todos los respetos, de disputas entre niños de colegio. No aprenderemos nunca.
Esperando

Llevo unos cuantos días desconectado del Barça. Ha sido algo premeditado, aunque reconozco que la carga de trabajo -demasiado, para variar- me ha echado una mano a la hora de ignorar a presidentes que siguen a lo suyo, a opositores que descalifican a quienes no piensan como ellos, a promotores de la moción de censura que continuan buscando los focos de las cámaras y el alcance de los micrófonos y a directivos que abandonan su anonimato para saltar a la palestra electoral.Y esa desconexión es sana. Muy sana. Ni siquiera la presentación de Josep Guardiola como entrenador del primer equipo ha conseguido que me enganche de nuevo a la actualidad blaugrana.
Decía el otro día Àlex Santos en su blog que añora aquel Barça que acababa tras el último partido y reaparecía en el Gamper. A mí aquellos veranos se me hacían demasiado largos y esperaba ansioso que el equipo se concentrara en Pappendal para iniciar los entrenamientos. Entonces no había -o al menos no las recuerdo- tantas luchas intestinas por el poder, ni tanta gente que persiguiera la presidencia del club. Como mucho, llegaban las noticias sobre presuntos fichajes y los resúmenes de los partidos contra aquellos equipos amateurs holandeses llenos de carteros, fontaneros, bomberos y oficinstas.
¿Era aquello más aburrido? Seguramente. Pero llega un momento en que te acabas preguntando si vale la pena estar más ‘entretenido’ a cambio de padecer cómo el club que quieres se autodestruye por culpa de quienes tienen el ego más grande que la Torre Agbar. Patético.
Ahora, como en aquellos veranos de los 80, sigo esperando. Pero no espero la concentración del equipo, sino que llegue el día 6 de julio de una vez, que los socios votemos y, sobre todo, que todos aceptemos el resultado de esa votación. Sea el que sea. También espero equivocarme, pero mucho me temo que no habrá paz social después de ese día. Al tiempo.
Vuelve el pensamiento único

No he hado mi firma a los promotores de la moción de censura contra la junta directiva del F.C. Barcelona, pero respeto su decisión de poner en marcha ese mecanismo. No lo he hecho porque tengo dudas -muchas dudas- acerca de quién está detrás de Oriolt Giralt, ese “salvador de los culés” que cada dos años, más o menos, reclama los quince minutos de gloria que Warhol pensaba que nos merecemos todos.
Me quito el sombrero ante la gran cantidad de adhesiones recogidas por este señor, pero ayer, tras entregarlas en la Oficina d’Atenció al Barcelonista, me dejó bien claro cuál es su talante y me hizo dudar -más todavía- acerca de sus verdaderos propósitos.
¿Cómo? Quitándose la careta y demostrando que su lucha contra el pensamiento único sólo es tal cuando el pensamiento único no es el suyo.
Ahora han aparecido lo que yo llamo ‘palmeros’, son aquellos que temen perder un buen lugar en el palco y los canapés. Están apareciendo en los medios para defender una actitud de club y yo les pregunto si ellos aman al Barça y quieren tener un Barcelona humillado y avergonzado como hasta ahora.
El Sr. Giralt está en todo su derecho a protestar, a organizar la moción de censura y, si me apuran, incluso puede aspirar a formar parte de una futura directiva (¿apuestan algo a que lo vemos algún día -no sé si pronto o tarde- en el palco del Camp Nou con cargo, canapés, entradas y parking?).
Pero descalificar por sistema a quienes expresan sus ideas favorables a la directiva de Joan Laporta es hacer exactamente lo mismo que él denuncia en los directivos: faltar al respeto a muchos socios (que los hay, pese a lo que se diga en los medios) que disienten con el presidente pero que no creen que la moción de censura sea la mejor manera de reconducir la trayectoria del club.
Hay gente de todo tipo que no cree en la moción y entre ellos hay columnistas que lo argumentan en los medios de comunicación, como también los hay que la justifican (e incluso que la piden desde aquel lejano día de 2003 en que Laporta ganó las elecciones, como el ex-traficante de jugadores Minguella). Ambas posturas son lícitas y seremos los socios, ejerciendo nuestro derecho al voto, quienes decidamos si hay que destituir a la junta directiva o no.
No necesitamos salvadores de la patria, visionarios, caudillos o personajes interesados que nos digan “tenéis que hacer esto porque yo creo que es lo mejor para el club”. La masa social del Barça es lo suficientemente madura para saber lo que tiene que hacer sin que nadie, ni Laporta ni el tal Giralt, nos condicione.
Desde aquí os avanzo que yo no votaré a favor de la moción de censura. Pero también digo que si ésta triunfa por voluntad de mis consocios, no dudaré de la legitimidad de su decisión. Faltaría más.
El enfermo imaginario
Está revuelto el gallinero culé, especialmente entre aquellos que no comparten la forma de actuar de la directiva azulgrana. El penúltimo episodio (nunca se puede hablar del último porque seguro que habrá más) es la puesta en entredicho de la lesión de Ronaldinho. Basta darse una vuelta por la blogoesfera o por los artículos de algunos columnistas para darse cuenta del pim-pam-pum en que se ha convertido el club.
Hace unos días, se montó un escándalo mayúsculo porque los servicios médicos del club hicieron pública una nota en la que decían que Ronaldinho no sufría lesión muscular o tendinosa alguna, pero que seguirían tratándole hasta que desaparecieran las molestias que el jugador sentía. En diversos medios de comunicación se criticó hasta la saciedad el silencio de los médicos del club. ‘No les dejan hablar’, decían.
Pues bien: Ricard Pruna y Toni Tramullas han hablado hoy. Y lo han hecho para negar cualquier relación entre la lesión que tendrá apartado al brasileño de los terrenos de juego las próximas seis semanas y la anterior.
Habrá quien les crea y quien no. Quien confíe en la honestidad de unos profesionales cuya labor se basa en la confianza y quien entienda esto como un nuevo movimiento del aparato del club para engañar a todo el mundo. Quien pondría su salud en manos de estos médicos y quien preferiría acudir antes a Carlos Jesús. Quien considerará esto como el mayor escándalo del universo o quien lo interpretará como una forma de apartar a Ronaldinho de los focos para facilitar su salida.
Yo no sé qué pensar, francamente. Sólo sé que si hubo alguna vez un enfermo imaginario, entre todos hemos conseguido que se vaya al otro barrio. Falta saber si esa defunción será la adecuada para que el club recupere la salud.
La prensa es Poncio Pilatos

Rijkaard es quien decide qué jugadores saltan al campo y cuáles no. Él sabe mejor que nadie (aunque moleste a muchos) cómo está su plantilla y qué once alinear.
El técnico holandés dijo tras el 4-2 en el Vicente Calderón que Messi no fue alineado como titular porque tenía ciertas molestias y había riesgo de lesión. Yo se lo oí decir y -como debo ser ingenuo, tonto o gilipollas- le creí; la prensa de Barcelona no lo hizo (creerle, no escucharle).
Ahora Messi estará al menos seis meses lesionado, y quienes el domingo bramaban que “Messi tiene que jugar siempre” ahora disparan con saña al entrenador por denunciar a una prensa que se permite el lujo de dudar del conocimiento de los médicos. ¿Queréis algunos ejemplos?Josep Mª Casanovas en Sport escribía el domingo que ‘prescindir de Messi es un error‘; el lunes dudaba de los médicos diciendo que ‘tampoco es de recibo que Rijkaard lo justifique (su suplencia) diciendo que tenía una sobrecarga muscular cuando ayer domingo se entrenaba con normalidad sin informe médico alguno’; el martes, que ‘la Champions se merece el equipo de gala‘; hoy, tras la lesión, mira cobardemente hacia otro lado y señala que ‘no es el momento para analizar las circunstancias que han rodeado esta lesión‘. Mayor cobardía y veletismo, imposible.
Más Sport. Joan Mª Batlle. El domingo, reconoce -pero no se cree- que la ausencia de Messi se ‘justificó con unas molestias físicas, molestias que no le impidieron salir en la segunda parte‘, para terminar diciendo que ‘dar descanso a dos imprescindibles cuando te juegas la Liga por la eliminatoria ante el Celtic que tienes casi ganada, es un error’.
Lluís Mascaró publica antes del Barça-Celtic que ‘pesar de que el 2-3 de la ida abre de par en par las puertas de los cuartos de final de la Champions al Barça, el equipo blaugrana no se puede permitir ninguna desagradable sorpresa. Por eso Messi y Touré tienen que ser titulares’. Al menos en su columna de hoy tiene la decencia de reconocer el error de la prensa cuando dice que ‘El daño ya está hecho. Pero los médicos avisaron y no quisimos escucharles. Hoy, más que nunca, hay que dar la razón a los que no se cansan de repetir que tienen que jugar los que están más en forma y no los mejores’.
Después de la derrota ante el Atlético, en Mundo Deportivo, un tal Sergi Solé habla de prepotencia por ‘dejar a Touré en casa, a Messi en el banco’. Santi Nolla obvia -para variar- las explicaciones médicas y sigue preguntándose ‘¿por qué no jugó Messi de inicio?’ y hoy se esconde y no dice ni palabra. Josep Mª Artells sigue en la misma línea y acusa el lunes a Begiristain de intentar ‘en vano echar un capote a sus subalternos, ayer en TV3, presentando a un Messi vulnerable a las lesiones‘ para pasar hoy a lavarse las manos y decir que la lesión es ‘un accidente sobre el que no deben darse ya demasiadas vueltas‘.
En resumen, la cambiante táctica de mis colegas de profesión es la siguiente.
1.- Primero digo que el Barça tiene la mejor plantilla de la Liga.
2.- Luego empujo para que jueguen los ’4 fantásticos’.
3.- Más tarde tengo tan pocas luces y soy tan pobre de espíritu que me alegro de la lesión de Eto’o porque supone un alivio para Rijkaard.
4.- Después me lamento de la lesión de Messi en Valencia y echo de menos a Eto’o.
5.- Vuelve Messi y me quejo de que Eto’o se vaya a la Copa de África (¿no era eso una solución?).
6.- Regresa Eto’o y se critica la política de rotaciones, tachándola de ‘políticamente correcta’.
7.- Los médicos dicen que Messi y Touré tienen sobrecargas y la prensa no se lo cree, lanzándose como buitres sobre Rijkaard.
8.- Se lesiona Messi y alguien tiene la brillante idea de achacar la lesión a un ‘mal calentamiento’. Rijkaard, elegante como siempre pero también contundente, responde que él tiene respeto por el equipo médico y sus opiniones, pero la prensa parece que no.
9.- Messi estará al menos seis semanas de baja.
10.- La prensa mira para otro lado y se lava las manos. Como Pilatos. Qué pena.
No sabéis lo bonita que puede ser esta profesión y el asco que puede dar a veces.
Nuevo podcast disponible
Ya está disponible el 10º Podcast de De Penalty Radio. Salgo de viaje en unos días, así que es el último hasta la primera semana de abril.
Se trata de un programa breve, con la crónica de la última jornada de Liga a cargo de Fernando y una entrevista a Joan Pallarés, árbitro y nuevo colaborador de Once Metros que analizará las jugadas polémicas de cada jornada y, al mismo tiempo, nos aclarará algunas dudas acerca del reglamento. Que lo disfrutéis.
Ayer sí, hoy no, mañana… ¡acabemos con todo!
Se llama trastorno bipolar a un trastorno del estado de ánimo que cuenta con períodos de depresión repetitivos (fases depresivas) que se alternan con temporadas de gran euforia (fases maníacas). Su causa es un desequilibrio que hace que el afectado oscile entre la alegría y la tristeza de una manera mucho más marcada que las personas que no padecen esta patología.
Pues sí. Parece que se acabó la Liga. Enhorabuena al campeón. ¿O no? ¡Qué va! ¡Si aún quedan doce partidos!
Pero no puede ser, con este entrenador y estos jugadores no llegaremos a ningún sitio. ¿O sí?
¿No eran estos mismos con los que babeábamos hace dos días porque iban a ponerse líderes? ¿No son los mismos que hace dos años hicieron doblete? ¡Es cierto, aún quedan muchos puntos y ya no quedan campos difíciles que visitar!
¡Da igual, quemémoslo todo! ¡Traigamos al portugués y que le haga la competencia a Schuster en chulería y mala educación! ¡Y traigamos también 14 medio-centros africanos para que corran y rompan piernas! ¿Qué es eso del toque y la posesión? ¡¡Acabemos con todo!!!
Eso sí: si por casualidad (o no por casualidad) se gana algún título, ¡subámonos todos al carro del triunfo!
Ronaldinho, el entorno y la euforia
Hoy habló Ronaldinho. No dijo gran cosa, a pesar de que los periodistas que acudieron al acto publicitario de Nutrilite (rodado en día de partido, como publicó este blog hace un mes y medio) no se anduvieron con chiquitas, dispararon con bala y le preguntaron acerca de todo lo que se ha hablado sobre él en los últimos meses. Ronnie a lo suyo: ‘estoy trabajando, el equipo está mejor, estoy contento…’. Han pasado varios meses desde la última rueda de prensa del brasileño y me temo, visto como está el patio, que pasarán varios más hasta la próxima. Y yo lo entiendo.

Más sobre la prensa. Hoy el Barça ha anunciado que Frank Rijkaard reducirá el número de comparecencias de prensa en las próximas semanas. La excusa es que se avecinan semanas con partidos cada tres días que implicaban dos ruedas de prensa en cada uno. A partir de ahora, Johann Neeskens se ocupará de realizar algunas de las declaraciones del cuerpo técnico ante los periodistas, especialmente antes de los partidos. Ya he escuchado los primeros saltos a la yugular del entrenador holandés por parte de algunas emisoras de radio, que cuando se habla demasiado se quejan y cuando no, también. Creo que Rijkaard es un crack también ante la prensa y, para ser sincero, su postura me parece de lo más correcta.
Aún algo más sobre los medios. Hace unas semanas -con aquello del ‘mecagoencony’- se cargaron las tintas sobre el editorial del periódico que el Barça reparte de forma gratuita los días de partido; ¿pero quién se han creído que son para copiar lo que hacen otros?, decía en sus soflamas el establishment del periodismo deportivo.
Hace dos partidos (el día del Levante) el editorial de esa publicación explicaba que lo que pretendían con esa frase no era crear un lema, sino fomentar una actitud más enérgica entre la afición y el equipo. La respuesta: ¿Y por qué no se puede lanzar un lema desde el propio club? Es decir, la posición contraria.
En la edición de ayer, el periódico del club reprochaba los cambios súbitos de actitud y de chaqueta de los medios de comunicación. Decía -creo que con toda la razón- que la misma gente que despotricaba con saña del equipo, de algunos jugadores y del entrenador se ha subido al carro de la euforia sin ningún tipo de rubor. Lo que antes eran gritos de ‘dimisión’ se han convertido en halagos desmesurados; de la leña del árbol caído -que ahora no parece tal- se ha pasado a los fuegos artificiales. El puñetero entorno. Evidentemente, también ha habido críticas, porque los periodistas formamos -yo también lo soy- el gremio más asquerosamente corporativo que existe, el que peor acepta las críticas y el que se vale de sus potentes recursos (micrófonos, periódicos, pantallas de TV) para crear una opinión demasiadas veces torticera entre aquellos aficionados que lo creen todo a pies juntillas. Ya os avanzo que si -ojalá no ocurra- las cosas se tuercen, volveremos a ver cómo relucen las afiladas hachas de los de siempre.
Espero que la euforia que viven los aficionados y los medios de comunicación (estos, en mi opinión, de forma oportunista y ventajista) no se transmita al equipo. La perseverancia de los hombres de Rijkaard en el partido de ayer frente al Valencia, la fe que demostraron hasta el descanso me hace ser optimista y creo que los profesionales sabrán mantenerse al margen.
De Penalty en Fútbol Life
La revista Fútbol Life dedica a este blog una pequeña reseña en su edición del mes de marzo, que actualmente se encuentra en los quioscos. Desde aquí les agradezco que se hayan fijado en De Penalty y hago lo mismo con vosotros, los lectores, que sois quienes me empujan a escribir y a realizar los programas de radio pese al poco tiempo libre que me queda. Lo dicho: muchas gracias.
Y nosotros, ¿juntos podemos?
Es lo que toca: jugar como se pueda y ganar como sea. Hacía mucho tiempo que no se sacaba adelante un partido de este tipo, es decir, con mucho toque horizontal, poca movilidad y escasa velocidad. Exactamente igual que en Pamplona o Santander, pero con una diferencia: hoy ha habido mucha más pegada. Tres tiros, tres goles. ¿Os recuerda a algún otro equipo?
El año pasado se escapó la Liga frente a un Real Madrid que jugaba exactamente así y que, a fuerza de encadenar buenos resultados y de contar con el apoyo de su maquinaria mediática, ganó confianza hasta que acabó creyéndoselo. Por estas fechas, poco más o menos, el vestuario del Bernabéu olía a alcohol (Mijatovic dixit), Robinho era un putero, Beckham y Helguera estaban apartados del equipo y la prensa de Madrid repartía palos a diestro y siniestro. Hoy, el vestuario del Camp Nou está lleno de ovejas negras, Ronaldinho es un fiestero gandul, se habla de sentar para siempre a alguno de los hasta ahora indiscutibles titulares y Sport y Mundo Deportivo también reparten palos, tanto al equipo como entre ellos mismos (tal vez sea esa la única diferencia).
A mí me gusta que mi equipo juegue bien (cuando lo hace no hay equipo comparable al Barça) y disfrutar con él dentro y fuera del Camp Nou. Esa ha sido la carta de presentación del club en los últimos veinte años. Y quiero que se mantenga. Sin embargo, me considero capaz aceptar a un equipo que gane partidos con mal juego si esto sirve para recuperar esa confianza que tan fácilmente (y a veces no sin motivo) pierde la afición culé.
Por el momento, el equipo ha ganado en sus dos últimas salidas ligueras, y eso es bastante más de lo que podíamos decir hace un par de meses. Es un pequeño paso y deberíamos hacer caso a Confucio, quien dijo que así, con un pequeño paso, comienza el más largo de todos los caminos. ¿Dónde acabará el del Barça? ¿Juntos podremos?
¡A la calle con Ronnie!
Mucho se ha hablado -tanto en blogs como en medios de comunicación- de la presunta venta de Ronaldinho en este mercado invernal. Mientras Mundo Deportivo se empeña en abogar por la paciencia y muchos de sus columnistas defienden a capa y espada a Ronaldinho, Sport muestra tantas ganas de venderlo que -si no se conocieran los motivos de esa línea editorial- uno podría pensar que tiene intereses bastardos en ese traspaso.
La tendencia de los blogueros culés, divididos al 50% hasta hace bien poco, se inclina hacia la demonización del 10 del Barça. Una línea de pensamiento reduccionista y que echa mano del dicho de la “manzana podrida…” para poner de patitas en la calle a Ronaldinho. El brasileño ha sido acusado de gandul, de fiestero, de convertir al club en un lupanar (!), de pervertir a otros jugadores y, en poco tiempo, se le acusará hasta de matar a Manolete. La conclusión que se desprende de sus argumentos es que Ronaldinho es el causante de todos los males del equipo y del club. ¡Eureka, por fin hallamos la solución! ¿A qué esperamos? ¡A la calle con él y a otra cosa, mariposa!
Un momento. Ahora que recuerdo, ¿la culpa no era hace sólo unas semanas de Rijkaard? ¿No era responsabilidad del holandés no atajar el mal juego del equipo? ¿No debía ser él quien cohesionara el grupo e impusiera disciplina? ¿No era su labor acabar con esa autogestión del vestuario que tan pocos y malos resultados nos dió hace sólo un año y medio? ¿No eran esos mismos analistas quienes querían que Mourinho ocupara el banquillo blaugrana el mes pasado? ¿Por qué nadie habla ya del portugués?
Creo que desprenderse del brasileño a mitad de competición sería un error tan grave sólo superado por el relevo del entrenador, pero claro, esa es una visión ingenua que sólo pueden tener los niños de teta sin criterio. Puedo coincidir con los más críticos en que la etapa de Ronaldinho, la de Rijkaard o la de ambos toca a su fin. Tal vez sea así, pero las cosas hay que hacerlas a final de temporada. Destituir al entrenador me parece un recurso de equipo pequeño y sólo justificable ante situaciones verdaderamente graves -y la de hoy no lo es- pero querer vender (malvender, diría yo) al crack que despertó al club tras cinco años de letargo es una acción todavía más barriobajera.
Yo soy de los ilusos-ingenuos-tontol’habas que confía en la recuperación de Ronaldinho y en su capacidad para aportar cosas al equipo. Tal vez me equivoque o a lo mejor, leyendo según qué blogs, aprenda a seguir su línea y a adoptar esos cambios de estilo y de pensamiento tan propios del insigne José Luis Carazo. ¡Quién sabe!
