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Entrevista con Chema Caballero
En marzo de 2006, a raíz de un reportaje de Sergi López-Egea en El Periódico de Catalunya, publiqué un post en el explicaba cómo Chema Caballero, un misionero javeriano, empleaba el fútbol como herramienta de reinserción para los niños y niñas víctimas de la guerra civil de Sierra Leona. Desde el blog intentamos aportar nuestro granito de arena enviando algún material cedido gratuitamente por empresas. Han pasado justo dos años y salvo una visita de Iker Casillas a la zona hace unos meses, la labor de Chema Caballero y su ONG (ONGDYES) ha carecido de todo tipo de cobertura mediática lo que, en la práctica, significa que la gente la desconoce. Desde el limitado púlpito que es este blog, hemos intentado paliar en la medida de lo posible esa carencia contactando con Chema Caballero y haciéndole la entrevista que podéis leer a continuación. Tanto a él como a Remedios (que dirige la ONG desde España) y a Marga, quien me facilitó el contacto.Si alguien quiere colaborar de algún modo puede hacerlo a través de la web que indicaba arriba y, si lo desea y se trata de un bloguero, puede enlazarla mediante un sencillo banner en flash como el que veis en la parte superior izquierda del blog. Estaré encantado de enviaros el código.
Trabajar en equipo ayuda a crear amistad y compañerismo también fuera del campo de fútbol
- ¿Cómo llegó Chema Caballero a Sierra Leona?
- Cuando en los últimos años de los estudios de teología en Madrid me planteo el salir a misiones, la primera idea que tenía era ir a Indonesia, a las islas Mentawai, pero en aquel tiempo era casi imposible conseguir visado para entrar allí como misionero. Por eso mis superiores me sugirieron que buscase otro lugar y entonces me fijé en Sierra Leona, un país donde la guerra acababa de comenzar. Pensé que con mi formación como abogado podría trabajar en el campo de la Justicia y la Paz (promoción de los derechos humanos y desarrollo humano, fundamentalmente) como un camino para contribuir a forjar la paz en Sierra Leona. Fue así como aterricé en este país el 1 de octubre de 1992.
- ¿Cuánto tiempo lleva trabajando con los niños-soldado en ese país?
- Concretamente con niños soldados, desde el año 1998. Anteriormente los misioneros javerianos llevábamos varios años denunciando todas las barbaridades de la guerra e intentando llamar la atención de la comunidad internacional sobre lo que pasaba en Sierra Leona y, al mismo tiempo, queríamos hacer algo practico que contribuyese a la paz. En ese contexto surgió la idea de recuperar a esos niños y niñas que habían sido secuestrados de sus aldeas, entrenados como soldados y forzados a tomar parte en batallas convertidos en autenticas maquinas de matar y las niñas, además, utilizadas como esclavas sexuales. Así fue como en el año 1998 dirigí el centro de acogida y rehabilitación de menores soldados de Saint Michael en los alrededores de Freetown, la capital de Sierra Leona. El centro permaneció abierto hasta 2002, año en el que la guerra había prácticamente terminado y los niños habían salido de la guerrilla. En la actualidad hay niños que los seguimos teniendo en pisos tutelados.Yo me trasladé a vivir a Tonko Limba, una zona de selva profunda y la última del país que se desmovilizó y desarmó, por lo cual la gente de la zona nunca tuvo la oportunidad de pasar por un programa de rehabilitación y reeducación. Ahora, en esta región tratamos de reproducir un programa como el de Saint Michael pero a mayor escala, haciendo especial hincapié en la educación.
- ¿Con cuántas víctimas infantiles de la guerra civil trabaja Chema Caballero?
- No sé, es imposible de calcular.
- ¿Cómo se le ocurrió utilizar el fútbol para ayudar a los niños a superar sus problemas?
- Como muchas otras veces, el fútbol ha demostrado ser la mejor fórmula para atraer a niños y jóvenes. En el caso de Tonko Limba, estos niños y jóvenes son en su mayoría ex combatientes, ex refugiados y otras muchas víctimas de la guerra. El fútbol ayuda a aglutinarles y a mantenerles entretenidos de una forma sana. Pero sobre todo sirve como excusa para hablar con los chicos y descubrir la problemática que presentan, enseñarles a relacionarse de manera pacífica con otros chicos de su edad y el valor de la amistad y la competición. Contamos con la ayuda de algunos profesores de las escuelas primarias y secundarias de la zona que, de forma voluntaria y gratuita, entrenan a los niños, hablan con ellos y les hacen seguimiento. En la actualidad, con el programa de fútbol se llega a más de quinientos niños y, sorprendentemente, han salido también dos equipos de niñas. Las edades se sitúan entre 10 y 18 años.
- ¿Cómo puede ayudar el mismo deporte que en Europa se contempla como un negocio a unos niños que han pasado por experiencias tan atroces?
- Utilizamos el fútbol como modo de engancharles. La idea es hablar con ellos -con los que fueron combatientes, refugiados y con los que han tenido que abandonar sus estudios a causa de la guerra- y ver de qué forma podemos ayudarles. Se empezó en el 2004 con un equipo de fútbol de niños de 14-16 años y a partir de ahí se ha conseguido formar otros equipos más abarcando todas las edades.Se está trabajando mucho el tema de la violencia, una de las grandes herencias de once años de guerra. Y se ha conseguido que gran número de estos chicos vuelvan al colegio o aprendan un oficio. También están descubriendo el valor de trabajar para la comunidad y están ayudando a construir una escuela infantil en los tiempos libres. Los equipos mezclan igual número de niños ex combatientes y ex refugiados, es decir, victimarios y victimas. La idea es que una vez terminada la guerra aprendan a convivir juntos y de manera pacífica, perdonando y olvidando el pasado y creando actitudes pacíficas que les ayude a construir juntos un nuevo futuro. Se les muestra que el equipo de fútbol no funciona si ellos no trabajan, entrenan y toman decisiones juntos. Si quieren ganar partidos tienen que trabajar en equipos. Esta actitud ayuda a crear amistad y compañerismo que se prolonga fuera del campo de fútbol.
- ¿Ha recibido su iniciativa ha recibido apoyo por parte de instituciones deportivas o clubes de fútbol españoles?
- Sí, por parte del Real Madrid, del F.C. Barcelona y del Real Valladolid, pero nunca viene mal un poco más de apoyo.
- ¿Se sigue de algún modo el fútbol español en Madina?
- Por supuesto. No nos perdemos ningún partido de los que retramiten, a través de la parabólica.
- ¿Cuántos equipos hay formados actualmente en la zona? ¿Cuáles son?
- En la actualidad contamos con unos 60 y el nombre de los equipos es el nombre español (Real Madrid, FC Barcelona o Real Valladolid) más el de la aldea. Por ejemplo, Real Madrid de Madina, Real Madrid de Kukuna, etc.
- Disculpe la frivolidad, pero ¿cuál de ellos encabeza, si lo hay, el ‘palmarés’?
- El Real Madrid de Madina.
- Entiendo que el fútbol es una herramienta más de las que emplean para sus proyectos. ¿En qué otros programas trabajan actualmente?
- El proyecto se llama “Educación como motor de desarrollo” y engloba distintos campos como el de la educación, la sanidad o la agricultura.
- ¿Cómo se puede colaborar con ONGYDES?
- Hay varias formas de colaborar y distintos proyectos, que se pueden visitar en la página de DYES (www.ongdyes.es). Pero además de la forma económica también hay otra modo, también muy importante, que es la divulgación y el dar a conocer el proyecto o la página web.



PARÉNTESISSalgo de viaje este viernes y no regresaré hasta después de Semana Santa. Procuraré actualizar el blog algún día desde Nueva York, aunque esté desconectado del fútbol y de ese estado de “cenicismo” perpetuo que rodea a día hoy -13 de marzo (mañana ya veremos)- al equipo.
Un buen partido
Mucha gente se fijará -y yo el primero- en el partido de Eto’o y en su reencuentro con el gol. Pero sería injusto no resaltar el partidazo que se han marcado cuatro jugadores: Touré, Márquez, Xavi y Gudjohnsen. El Barça ha hecho hoy lo que se espera de él: jugar al primer toque, dar velocidad al balón, mantener la posesión con criterio y finalizar las ocasiones que crea. Fantástico.
Como habrá otros blogs que analizarán el partido en sí, yo me quedo con la sensación que percibo desde el partido de Montjuïc: el equipo va claramente a más. Rijkaard ha sabido (sí , ha sido él, incrédulos) encontrar la tecla que ha puesto en marcha el motor e incluso ya ha tenido la inteligencia de gestionar bien los cambios en la segunda parte.
Reconozco que Eto’o es una pieza clave en este equipo, pero no porque meta goles -que también-, sino por su temperamento: El carácter y el espíritu que contagia a sus compañeros, empezando por la presión, es impresionante.
Una victoria sin mérito
Me gustaría decir algo más: mi vena masoquista ha hecho que escuche los comentarios de la Cadena Ser en el descanso y al final del partido. Como era de esperar, mi ‘amigo’ Minguella decía que “el Barça había ganado porque jugaba sin obstáculos, y con la calidad que tienen…”. Paco González, tres cuartos de lo mismo, igual que Radomir Antic, ese genio de la estrategia especialista en descender equipos. ¡Qué distinto de lo que explicaban durante y tras el 1-5 del Madrid en Mestalla! Menuda semanita nos espera.
La cerveza del clásico
Recuerdo a los culés que vayan al Camp Nou que hay convocada una cervecita previa al Barça-Madrid, que parece que se jugará finalmente el domingo a las 19:00 horas. Quien se apunte (ya lo están Dfons, Polo y un servidor) que deje aquí su comentario.
Londres

Me gustan sus calles y la sensación de sentirse como un niño de teta que no sabe a ciencia cierta hacia dónde mirar antes de atravesarlas.
Me gusta su laberíntico y muchas veces incomprensible metro, en el que uno no sabe nunca si ha cogido el tren en la dirección correcta.
Me gusta entrar en un pub, pedir unas pintas (nunca es suficiente con una) y olvidarme del mundo y de las preocupaciones cotidianas.
Me gusta ver (y criticar, ¿por qué no decirlo?) a esas chicas que salen de fiesta en las noches de noviembre ataviadas con un minivestido de tirantes y ateridas de frío -me gusta porque se aplican aquello de ‘para presumir hay que sufrir’, no penséis mal- a uno o ninguno grados centígrados.

Me gustan los hoteles baratos (?) de angostas habitaciones e inabarcables y estrechas escaleras que pueblan los barrios de la capital británica (aunque no me gusta subir esos escalones con las maletas).
Me gusta el ambiente inimitable de los campos de fútbol ingleses (¿qué deben pensar allí cuando aquí más de una afición se autocalifica como la mejor del mundo?).
Me gusta estar allí entre semana, cuando uno no tiene la impresión de que el español y el italiano son idiomas oficiales del Reino Unido.
Me gusta sentarme en el Blackbird y esperar y ver (wait and see, que dicen allí) cómo transcurre la tarde por las
calles de Kensington & Chelsea y comprobar que lo único que pasa es gente de un lado para otro, veloces marabuntas que, con una frecuencia de dos minutos, salen en grupo del metro de Earl’s Court.Me gusta visitar Soccer Scene, mi tienda de deportes favorita en Londres, aunque llevo dos viajes a la ciudad sin comprar mi ritual camiseta de fútbol.
Me gusta -y entiéndase esta como mi más temeraria experiencia- hasta comer el special pie de cualquier buen pub y acompañarlo del Orgullo de Londres.
Supongo que me gusta Londres porque no la sufro como residente ni como trabajador nine to five de una metrópoli de dimensiones brutales. Porque encuentro pintoresco que a las cuatro de la tarde sea poco menos que noche cerrada y que a las cinco cierren muchas tiendas. Porque puedo permitirme el lujo de caminar a la mitad de velocidad que los londinenses. Porque la miro, en definitiva, desde un prisma latino, sureño y mediterráneo, desde el punto de vista de un país que hasta hace pocos años apenas salía de viaje y que sigue pensando que “como en España no se come en ningún sitio“, que “el español es el único idioma que se pronuncia como se escribe” y que la selección de Luis Aragonés ganará la Eurocopa (como cada año, por otra parte).
Pero no puedo evitarlo: me gusta Londres.