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¡Tomen decisiones, por favor!

Menuda imagen ha dado el equipo en el Bernabéu. Además del baño merengue, se ha confirmado lo que ya se veía venir: el Barça jugará la previa de la Liga de Campeones. Y por los pelos, porque una jornada más y nos da caza el Sevilla.
Sea quien sea el entrenador, espero que tome las decisiones adecuadas, que corte las cabezas que hay que cortar y que cambie la dinámica lamentable en la que estamos metidos. Sólo pido eso. Ya me da igual si es Guardiola, Mourinho, David Vidal o José Antonio Naya. Quien sea. Pero que lo haga.
Me equivoqué
El 0-1 de ayer en el Camp Nou ha sido para mí lo que la aparición de la zarza inconsumible fue para Moisés: me sirvió para abrir los ojos.
Durante muchas semanas he confiado en la recuperación de Ronaldinho. Así lo he manifestado tanto en este blog como en mis comentarios en otras bitácoras, donde he batallado ante las duras -y en algunas ocasiones exageradas, reconocedlo- críticas de otros culés. Pero ayer vi la luz y me topé de bruces con la dura realidad: el equipo debe sobrevivir sin el brasileño.
Pese a los síntomas que se vivieron a lo largo de la semana, Rijkaard apostó ayer por Ronaldinho y le incluyó en el once titular. Y creo que lo hizo para evaluar la respuesta del 10, para ponerle un examen y dejarle claro al brasileño y a todo el mundo, partidarios y detractores, que su camino por el resto de la temporada pasaba por su papel en el clásico. Y Ronaldinho falló (no fue el único, por cierto): lo intentó, desbordó en un par de ocasiones, se dio por vencido y me convenció de que se le acabó el crédito.
No me doy por vencido
Dicho esto, yo no doy por perdida la Liga. Aunque veo sólido al Madrid, creo que hay tiempo para reaccionar y para seguir luchando por el campeonato. Para ello, bastará con que Rijkaard sea coherente y apueste por aquellos jugadores que están en mejor forma: si Gudjohnsen o Bojan pueden aportar más que Ronaldinho o Xavi, al holandés no debe temblarle la mano. Porque, y en eso no ha cambiado mi punto de vista, debe ser Rijkaard quien comande la nave blaugrana hasta final de temporada.
Once Metros: La tertulia pre-clásico
Ya podéis escuchar y/o descargar el podcast de Once Metros con una interesante tertulia entre dos blogueros merengues -Andrés (La Quinta del Buitre) y Pablo J. Rivera (El Real Madrid por un socio)- y otros dos culés -Javier Polo (Fiebre de Barça) y Dfons (Lo que el ojo sí ve)-.
Para redondear la visión general del clásico, la próxima semana realizaremos una nueva charla con los mismos cuatro protagonistas para que, después de unas horas, nos expliquen sus conclusiones acerca del último partido del siglo de este año.
Mientras tanto, De Penalty os desea unas felices fiestas a todos.
Entrevista a Martí Perarnau en Once Metros
Siete meses después de que cerrara su blog, De Penalty Radio ha hablado con Martí Perarnau para que, en 24 minutos muy interesantes, nos diera su visión del Barça-Madrid del próximo domingo, de la situación del Barça, de Ronaldinho y de su adiós a la blogoesfera.
Podéis escuchar o descargar el programa desde el reproductor de este mismo post, desde la sección Programas Anteriores o desde esta otra página.
Como avance, algunas de las frases de Perarnau:
Ronaldinho podría recuperarse en 2 o 3 meses (…) pero por el momento parece que no quiere.
El Barça llega al clásico creciendo (…) pero su suelo era tan bajo que aún quedan interrogantes.
Mi pronóstico es un resultado ajustado, 2-2, pero nunca acierto en estas cosas.
Para mí, la época del blog fue de las más positivas como periodista.
Un buen partido
Mucha gente se fijará -y yo el primero- en el partido de Eto’o y en su reencuentro con el gol. Pero sería injusto no resaltar el partidazo que se han marcado cuatro jugadores: Touré, Márquez, Xavi y Gudjohnsen. El Barça ha hecho hoy lo que se espera de él: jugar al primer toque, dar velocidad al balón, mantener la posesión con criterio y finalizar las ocasiones que crea. Fantástico.
Como habrá otros blogs que analizarán el partido en sí, yo me quedo con la sensación que percibo desde el partido de Montjuïc: el equipo va claramente a más. Rijkaard ha sabido (sí , ha sido él, incrédulos) encontrar la tecla que ha puesto en marcha el motor e incluso ya ha tenido la inteligencia de gestionar bien los cambios en la segunda parte.
Reconozco que Eto’o es una pieza clave en este equipo, pero no porque meta goles -que también-, sino por su temperamento: El carácter y el espíritu que contagia a sus compañeros, empezando por la presión, es impresionante.
Una victoria sin mérito
Me gustaría decir algo más: mi vena masoquista ha hecho que escuche los comentarios de la Cadena Ser en el descanso y al final del partido. Como era de esperar, mi ‘amigo’ Minguella decía que “el Barça había ganado porque jugaba sin obstáculos, y con la calidad que tienen…”. Paco González, tres cuartos de lo mismo, igual que Radomir Antic, ese genio de la estrategia especialista en descender equipos. ¡Qué distinto de lo que explicaban durante y tras el 1-5 del Madrid en Mestalla! Menuda semanita nos espera.
La cerveza del clásico
Recuerdo a los culés que vayan al Camp Nou que hay convocada una cervecita previa al Barça-Madrid, que parece que se jugará finalmente el domingo a las 19:00 horas. Quien se apunte (ya lo están Dfons, Polo y un servidor) que deje aquí su comentario.
Mi vecino
Soy culé hasta la médula, y reconozco que me gusta ver perder (o no ganar, que viene a ser lo mismo) al Real Madrid. No creo que sea pecado, pero lo vivo -como decía el anuncio de las hemorroides de televisión- en silencio en la soledad del salón de mi casa y sin molestar a nadie.
Pero resulta que tengo un vecino hooligan. Es un chaval joven (no creo que tenga más de 20 o 22 años) con el que me cruzo de vez en cuando por la escalera. Suele ir ataviado -de forma indistinta- con un chándal del Espanyol o con uno del Madrid y, pese a mi ancestral reticencia a mantener conversaciones vacías con los demás habitantes de la escalera, siempre me ha parecido un tipo agradable. Nos saludamos, me espera en el ascensor si ve que entro en el portal tras él, acaricia a mi perra, incluso alguna vez me ha invitado a fumar. Un tipo normal y un vecino ejemplar. Excepto los días de fútbol.No necesito que nadie me recuerde los días en que el Barça, el Madrid o ambos disputan jornada de Liga de Campeones. Por la mañana, los cánticos antibarcelonistas (de todo tipo) y de extrema derecha (‘Cara al sol’ incluido) de mi vecino me ‘alegran’ la ducha matinal, ya que me llegan a través del patio de luz al que desembocan las ventanas del baño.
Fue mi mujer quien me dijo un día: “Creo que el vecino de arriba tiene un hijo con algún problema, porque se oyen canciones y gritos extraños en el baño”. Le contesté que no, que los vecinos tienen dos hijos (el susodicho y una hija que se pasa el día ‘fileteándose‘ con el novio en el portal) y un perro llavero de esos que no dejan de ladrar de una forma tan aguda que te taladra el cerebro. “Pero parecen normales”, le dije.
Así que al día siguiente (se jugaba un Juventus-Real Madrid), al descorrer la cortina y entrar en la ducha, atronó de nuevo esa tonada desafinada (¡si al menos cantara bien!) , me fijé en las letras y asocié (cosa que confirmé después) la ‘música’ con el chaval del chándal.
Pensé en dejar de ducharme cada mañana, pero pronto me di cuenta que la higiene corporal está, muy a menudo, por encima de la mental -excepto si subes al tranvía en Estambul, aunque eso merecería un post aparte-. Así que hice de tripas corazón y me dí una ducha algo más rápida de lo habitual.
Quiso la casualidad que aquel partido en Delle Alpi significara la eliminación del Real Madrid. Figo falló un penalty y Nedved marcó un gol ante la impotencia de Fernando Hierro (aquel día Manolo Lama profirió aquello de “¡Hierro vete a tu pueblo, por Dios!”) ante el que no pude reprimir un grito de euforia que causó un buen mosqueo a mi perra (que ladra como un perro de los de verdad) y una mirada de mi mujer que no he vuelto a ver desde entonces.
Supongo que mi vecino oyó mi alarido, pero no creía que me lo tuviera en cuenta hasta esta noche. Cuando Víctor Valdés ha hecho ese doble paradón, la retahíla de insultos que han salido de la boca del energúmeno futbolistico se han oído desde Badalona hasta Castelldefels, calculo.
Os aseguro que no suelo celebrar a lo bestia los goles que encaja el Real Madrid, aunque en mi fuero interno sienta un goce mayúsculo igual o mayor al que los merengues sanos sienten cuando nos marcan a nosotros.
Pero os aseguro, también, que no pienso capitular en esta guerra decibélica. Si mañana la Lazio marca algún gol (aunque acaba perdiendo, como ocurrirá) los gritos de hipo huracanados de Pepe Pótamo van a parecer suspiros frente a los que proferiré yo. Eso sí, sin insultar. Porque yo -aunque por dentro disfrute como un cabrón, con perdón, con esas cosas- soy un caballero.
La montaña rusa
Cuando Ramón Calderón ganó(?) las elecciones a la presidencia del Real Madrid con Fabio Capello como estandarte de su proyecto deportivo, la prensa de Madrid fue unánime: c
on el italiano llegarán los títulos. Hoy, apenas seis meses más tarde, son muchos los periodistas que piden -en algunos casos de forma exaltada ¿verdad, Paco Gª Caridad?- la destitución del entrenador.
Y puede que tengan razón (el Madrid sigue vivo en la Liga de Campeones, en la Copa y en la Liga), pero se ha desatado la histeria y la locura en Madrid. Y cuando esto ocurre, cuando la prensa de la capital dispara, no deja de hacerlo hasta que consigue su objetivo.
Martí Perarnau escribía hace un par de días un artículo en su blog en el que dejaba clara su sorpresa ante los
desvaríos (eso lo digo yo) de Capello en los últimos partidos. Tal vez tenga razón, pero no es menos cierto que el contexto en el que le ha tocado trabajar al italiano no es precisamente el más tranquilo.
Además, como a perro flaco todo son pulgas, comienzan a aparecer fantasmas, hechos comprobados y rumores acerca de todo lo que rodea al Real Madrid. Así, a la (parece) inminente resolución del oscuro caso del voto por correo (recordemos que Calderón preside el Madrid con el apoyo de poco más de 8.000 votos) hay que sumar fichajes que cierran el paso a los jóvenes de la cantera (que salen malvendidos a otros equipos), intríngulis político-económicos de quienes quieren servirse del trampolín que supone la presidencia del club, gentes que acusan a Mijatovic de tratar sólo con ciertos intermediarios o, periodistas (no precisamente del Sport, para desgracia de mi colega Louis) que no dudan en decir en antena que Ronaldo y Robinho no cuentan para Capello porque llegaron borrachos a un par de entrenamientos (oído por un servidor ayer en Radio Marca).
No sé cómo acabará todo, pero el enfermo no tiene buena pinta. Aunque en este mundo del fútbol, si el equipo encadena 3 o 4 victorias consecutivas, Capello volverá a ser el mejor del ‘mundo mundial’, Raúl será mejor que Di Stéfano y Cannavaro podrá sacar a relucir los premios que ha recibido este año y que -estoy seguro- aún no acaba de creerse.
A 600 kilómetros, mientras tanto, se preparan para la llegada del mafioso Piterman con su Alavés. Qué pena me dan esa afición y esa ciudad. Pero eso es ya otra historia que perece un post al margen.
Fotos: mediotiempo.com y elconfidencial.com
