El entorno veleta culé no sacia su sed de sangre cainita. Después de dos empates a cero fuera de casa (Santander y Pamplona), los expertos (?) analistas de fútbol despertaron el fantasma de la pasada temporada. Bastaron tres buenos partidos para que los sabios (?) giraran las velas para ponerse a barlovento y volvieran a loar las excelencias del equipo, de los jugadores (excepción hecha de Ronaldinho) e incluso del entrenador.

Un repaso en El Madrigal y otra igualada sin goles en Escocia ha sido suficiente para que los eruditos (?) desenvainen la espada y, cual émulos de Aragorn en la Tierra Media, inicien la persecución del ‘Uruk-Hai’ Rijkaard y sus jugadores-orcos.

Me parece injusto y ventajista decir que Messi, alabado hasta el hastío durante meses, se ha ‘contagiado’ ahora del espíritu de Ronaldinho para quedarse estático y “buscar las faltas al borde del área en lugar de encarar”. O decir que Henry (que no está fino, es cierto) era la leche tras el hat trick al Levante y ahora está poco menos que cojo y acabado. O haber vilipendiado a Gudjohnsen desde que llegó para decir ahora que “es un jugador útil”.
Pero, sobre todo, me parece injusto y ventajista olvidarse que del equipo que ganó tres partidos seguidos y levantó alabanzas, se han caído Zambrotta, Touré, Márquez y Deco, que se unieron a Eto’o y a un casi olvidado Edmilson.

Hoy el Barça ha saltado al campo con Xavi, Iniesta y Gudjohnsen en el centro del campo. Y lo ha hecho con una ligera variación en el esquema de juego que conocemos. En lugar de un mediocentro defensivo y dos interiores, Rijkaard ha colocado a Iniesta y Xavi como doble pivote mientras el islandés jugaba por el centro y algo más adelantado, trabajando en ataque y presionando al encargado de sacar el balón -aunque fuera a pelotazos- de los escoceses.
Se ha jugado distinto, sin medio equipo titular y con un sistema parecido, pero no igual. Y, pese a que durante una hora se ha buscado la victoria, al final el equipo ha firmado -creo que con una gran visión práctica- el empate. Para mí, un buen resultado de cara a la clasificación que deberá confirmarse en el partido de vuelta en el Camp Nou.
Es cierto que hay que mejorar la fluidez en ataque, sobre todo por las bandas. Pero creo que con el retorno de Touré y gracias a la confianza y la seguridad que aporta a la defensa, el Barça volverá a recuperar la presencia de Iniesta en ataque, que es lo que realmente le hace falta.

Respecto a Ronaldinho, siempre he creído en él y le he defendido. Espero que su rendimiento me haga recuperar los motivos para seguir haciéndolo.

En quince días habrá una novedad importante en De Penalty. Espero contar con la participación de los lectores (asiduos o no). Seguiré informando.

Foto: mundodeportivo.es