Eto’o no está; Ibra, sí. Y ya está. Fin del debate. Se acabó.

Eso sería lo más lógico entre gente normal, pero los culés no lo somos. Por estos lares del noreste peninsular ya se está hablando sobre el recibimiento que debe tener Eto’o cuando regrese al Camp Nou con el Inter dentro de unas cuantas semanas o sobre la actitud que tendrá si le enchufa algún chicharro al Barça, olvidando que hay un partido mañana y otros cuantos antes de ese regreso.

Pero no. Eso sería demasiado anodino, gris, aburrido y, además, poco culé. Es mejor comparar partido a partido lo que hace el sueco con lo que podría haber hecho el camerunés. Y no sé por qué, me da que la gente va a tender a sobrevalorar lo que ya no tenemos.

Eto’o metió muchos goles con el Barça, y gran parte de ellos de los que cuentan, de los que ‘abren la lata’ (¡toma tópico!) o deciden finales. Y jamás se lo podremos agradecer lo suficiente. No obstante, que nadie se quede con una imagen distorsionada del 9 africano: metía, sí, pero también disparaba al muñeco más de una y de dos ocasiones.

Ahora, como no le veremos más que en resúmenes o en algún partido suelto, nos parecerá que enchufa siempre la primera que le llega, pero quienes le hemos visto día sí y día también sabemos que no es así.

De Ibra no hablo porque ya saldrán otros agoreros que no tengan con él la misma comprensión que con el que no está.

Ah, Samu… No olvides que nuestro muñeco se llama Valdés. ¡A ver cuántos balonazos le aciertas, machote!