Uno está en la cima y el otro intenta resucitar. Uno juega bien al fútbol y el otro, simplemente, juega. Sin embargo, ambos han tenido durante este verano algo en común: un proceso electoral que, para más inri, ha sido puesto en marcha, en un caso, y tutelado, en el otro, por los jueces.
CAN BARÇA
El proceso electoral en Can Barça acabó como se suponía: con Joan Laporta elegido por aclamación ante la imposibilidad por parte de algunos precandidatos (y la cobardía de otros) de plantarle cara. Podríamos pensar que el asunto está cerrado, pero no es así. La Junta Directiva de Laporta elevó un recurso al auto del juez que le conminaba a convocar “de forma inmediata” elecciones a la presidencia del club. No sé cuánto tardará en resolverse ese recurso, pero el día que vuelva a haber otro fallo tendremos a todos los presuntos opositores reclamando, de nuevo, su cuota de protagonismo en los medios.
Entretanto, se está hablando -y mucho- de un decreto de las autoridades del deporte catalán que revisaría la duración de los mandatos presidenciales en los clubes deportivos para alargarlos hasta los seis años, con lo que Laporta podría ocupar el cargo no hasta 2010, sino hasta 2012. Cuando se polemizaba en torno a la fecha de las elecciones, yo apostaba por celebrarlas en 2007 (a los cuatro años de los anteriores comicios). Manteniendo la misma lógica, si se modificara ese reglamento para alargar los mandatos en dos años, no me parecería correcto. Los socios del Barça que votaron en 2003 lo hicieron para elegir un presidente por 4 años, aunque luego se convirtieran en únicamente 3. Quienes han apoyado a Laporta con su firma lo han hecho también para cuatro años, no para seis. Claro que si nos ponemos a interpretar literalmente -como se ha hecho en 2006- la letra de la normativa, a lo mejor no queda otra que aceptar ese aumento…
LA CASA BLANCA
La situación en el Real Madrid es mucho más confusa todavía. Arturo Baldasano ha retirado la demanda que tuvo como consecuencia la suspensión cautelar del voto por correo, con lo que es posible que, más temprano que tarde, se proceda a su recuento. ¿Qué pasará si quien tiene más voto no es Ramón Calderón? ¿Qué hará Juan Palacios, quien ya dijo que renunciaba a la presidencia si ésta llegaba vía judicial? ¿Y si gana Villar Mir? El asunto es muy peliagudo, puesto que, por mucho que Calderón haya puesto en marcha su proyecto (para muchos, erróneo), no se puede dejar de lado la voluntad de los socios. ¿Qué pensará aquel socio del Real Madrid que votó por correo y ve que, de golpe y porrazo, su opinión no cuenta para nada? Si tras el recuento de los votos por correo hubiera, como parece a priori, un cambio de ganador, creo que lo mejor sería convocar una nuevas elecciones de inmediato y acabar con el lamentable circo de nuevos, viejos y ambiciosos ricos en que se ha convertido la carrera por la presidencia del Real Madrid.
Fotos: elconfidencial.com