Cada vez que se acerca un partido importante, es inevitable que aparezca la reventa. Es algo que ocurre desde hace muchos años y que, supongo, seguirá ocurriendo. Sin embargo, el caso del Barça es singular. Me explico. El club tiene, según los últimos datos oficiales, más de 135.000 socios. El aforo del Camp Nou, tras la remodelación efectuada para adecuarse a la normativa de UEFA, es de alrededor de 98.000 asientos, lo que significa que cerca de 40.000 socios no tienen abono de temporada.
Uno de las escasas iniciativas positivas de la directiva de Joan Gaspart fue poner en marcha el sistema “seient lliure” (asiento libre), mediante el cual los abonados que no quisieran ir a un partido podían liberar el asiento a través de Internet, por teléfono o por Servicaixa para que el club pusiera esa entrada a la venta, repartiéndose los ingresos entre ambos. Por lo que sé, el sistema funciona bastante bien, aunque la demanda siempre supera a la oferta.
Lo singular y -si se me permite- escandaloso es que ante la visita del Real Madrid, el Chelsea o cualquier otro partido importante, muchos de los abonados se dedican a colgar en diversos foros de Internet anuncios en los que alquilan de forma directa su abono a particulares, pidiendo, en algunos casos, hasta 500 euros por un único partido. Supongo que el problema no es que pidan esa cantidad, sino que haya gente que la pague.
Lo verdaderamente irritante es que el club no tome medidas para evitar ese abuso y ese perjuicio a los socios no abonados. ¿Tan difícil resultaría investigar quién o quiénes son las personas que gestionan, en algunos casos, hasta 8 o 10 abonos? Sé que, con ocasión de la última visita del Celtic de Glasgow, el club intervino varios abonos y sancionó a los socios que alquilaron (revendieron) su asiento a los aficionados escoceses, aunque hay que reconocer que no resultaba complicado sospechar algo al ver que un tipo pelirrojo, con pinta de haber tomado algunas cervezas y con una camiseta de franjas horizontales verdiblancas entra en el Camp Nou con un carné de socio y un abono de temporada.
Sería bueno que alguien tomara cartas en el asunto y permitiera que, por cuestiones éticas, morales o de seguridad, acabara con el tráfico de abonos.