Está revuelto el gallinero culé, especialmente entre aquellos que no comparten la forma de actuar de la directiva azulgrana. El penúltimo episodio (nunca se puede hablar del último porque seguro que habrá más) es la puesta en entredicho de la lesión de Ronaldinho. Basta darse una vuelta por la blogoesfera o por los artículos de algunos columnistas para darse cuenta del pim-pam-pum en que se ha convertido el club.

Hace unos días, se montó un escándalo mayúsculo porque los servicios médicos del club hicieron pública una nota en la que decían que Ronaldinho no sufría lesión muscular o tendinosa alguna, pero que seguirían tratándole hasta que desaparecieran las molestias que el jugador sentía. En diversos medios de comunicación se criticó hasta la saciedad el silencio de los médicos del club. ‘No les dejan hablar’, decían.

Pues bien: Ricard Pruna y Toni Tramullas han hablado hoy. Y lo han hecho para negar cualquier relación entre la lesión que tendrá apartado al brasileño de los terrenos de juego las próximas seis semanas y la anterior.

Habrá quien les crea y quien no. Quien confíe en la honestidad de unos profesionales cuya labor se basa en la confianza y quien entienda esto como un nuevo movimiento del aparato del club para engañar a todo el mundo. Quien pondría su salud en manos de estos médicos y quien preferiría acudir antes a Carlos Jesús. Quien considerará esto como el mayor escándalo del universo o quien lo interpretará como una forma de apartar a Ronaldinho de los focos para facilitar su salida.
Yo no sé qué pensar, francamente. Sólo sé que si hubo alguna vez un enfermo imaginario, entre todos hemos conseguido que se vaya al otro barrio. Falta saber si esa defunción será la adecuada para que el club recupere la salud.