Laia me ha preguntado hoy -con la mirada, pues no habla todavía- si este año no voy a viajar con el Barça. Le he dicho que aún es pronto para saberlo, pero que si las cosas van bien, las hadas nos sonríen, el equipo no hace tonterías y suena la flauta de algún que otro sorteo, tal vez nos quede un viaje por hacer.

Ella -socia como yo- se ha dado cuenta de que son muchos condicionantes los que deben cumplirse, pero, por si no ocurre nada de todo eso, me ha regalado una sonrisa. Y con ella ya tengo mi triplete particular.