Hoy he escuchado por casualidad a Paco García Caridad en Radio Marca decir (indignado) que el aplazamiento del partido Sevilla-Barça ha sido una clara adulteración de la Liga. En cambio, el mismo periodista defendía que la alineación llena de suplentes que el Villarreal presentó frente a la Real Sociedad (0-2 en El Madrigal) era lícita y no adulteraba nada.
Personalmente, creo que ni una cosa ni la otra adulteran nada. El partido se suspendió y favoreció de este modo a los dos equipos, pero no afectó en modo alguno a terceros. Sí pudo despertar suspicacias el once que Pellegrini puso sobre el campo el sábado, pero tampoco considero que nadie pueda quejarse. Una plantilla la componen 25 tipos y todos ellos -al menos en teoría- están cualificados para jugar en cualquier torneo oficial. Si alguien adujera que otros equipos implicados en el descenso pueden quejarse, otros podrían preguntarse: ¿Y por qué no han hecho los deberes antes?
Creo que cada uno juega sus cartas como mejor le conviene y eso es, precisamente, lo que ha ocurrido este fin de semana.
Y vosotros, ¿qué opináis?