Iniciamos aquí una nueva sección del blog titulada ‘Entrevistas imaginarias’. No es más que un divertimento, una forma de pasar el rato y una distorsión de cómo percibo que ven el Barça -o el fútbol, en su caso- algunos de los personajes de este mundillo.

Para empezar, la inexistente conversación con Josep María Minguella, ex-agente FIFA y comentarista de los partidos del Barça en la Cadena Ser.

¿Hay algo bueno en el Barça actual?

No, nada. Es un desastre total. Pero no hay que extrañarse, yo lo dije desde el primer momento.

¿No le gustan los fichajes?

Qué va, son todos un desastre. Henry es un vejestorio caro que ha venido cojo y por el que el Barça ha pagado el gusto y las ganas. Hemos fichado al Touré malo y el Arsenal, el mismo que nos ha metido el gol de Henry, se ha quedado el bueno. Milito es un buen defensa, pero si el Madrid -que sí sabe de fútbol- lo descartó por su rodilla, seguro que saldrá rana. Y no se me ocurre nada malo que decir de Abidal, pero seguro que tiene algo. Parece mentira que no hayan aprendido de la gente que sabe, como los que nos hemos dedicado a traficar con a representar a los mejores jugadores que han venido al Barça.

Pero la cantera está funcionando…

No crea, no es oro todo lo que reluce. Hay dos jugadores jóvenes (Bojan y Giovani) que deberían estar cedidos en algún equipo de primera división para coger experiencia y en cambio están chupando banquillo. Los pudriremos, igual que la junta actual está pudriendo al Barça.

Pero si están jugando bastante…

Quite, quite. El entrenador lo hace de cara a la galería.

¿No confía en Rijkaard?

¿A quién le ha empatado Rijkaard?

Pues ganó dos Ligas y una Champions League…

De churro, se lo aseguro. Con ese equipo habría ganado títulos hasta mi amigo Radomir Antic. O Maguregui, si me apura.

Dígame, ¿cuál es el problema del Barça?

Todo, de arriba a abajo. El primero es la ignorancia de los socios que votaron en 2003 a la junta actual en lugar de depositar su confianza en alguien como yo, que no se ha servido nunca del club. La gente no me ha agradecido lo suficiente que ayudara a Gaspart a traer a aquellos dos cracks que eran Rochemback y Geovanni Deiberson. Y baratitos, ¿eh? Ya le digo: yo soy el único culé que tiene la razón, los demás, no. Gracias a Dios que tengo un micrófono en Madrid desde el que vender mi verdad y convencer al resto de engañados aficionados barcelonistas.

Oiga, ¿por qué no se presentó a las últimas elecciones?

No me venía bien. Tenía un campeonato de dominó inaplazable, y lo primero es lo primero. Además, estoy muy bien disparando a diestro y siniestro desde la Cadena Ser. Veo los partidos gratis desde la cabina, digo lo que me apetece, me ríen las gracias y encima me pagan por ello. ¿Quién querría ser presidente en lugar de tener un trabajo como ese?

¿Se presentará a las próximas?

Tengo que hablarlo con Majó, mi colega de entorno del que no sé nada desde hace meses, pero seguramente sí. Percibo que cuento con el apoyo de la masa social, como demuestran los 1.867 votos** que logré en 2003.

**nota del editor: Minguella obtuvo menos votos (1.867) que firmas de apoyo a su candidatura (1.889 válidas de las 2.286 presentadas). Todo un hito, sí señor, sólo superado por Jaume Llauradó.