Como no nos basta con no haber ganado un partido en lo que va de Liga (dos jornadas, dicho sea de paso), a los medios les ha dado ahora -y, por ende, a los aficionados- por montar un pollo con los pocos minutos que juega Bojan.

¿Qué ocurre con Bojan? ¿Le ha cogido manía Guardiola? ¿No trabaja bien en los entrenamientos? ¿No protesta y por tanto es fácil castigarle con el banquillo? ¿Les entra agua en los ojos a los peces? Preguntas sin respuesta pero que dan pie a todo tipo de especulaciones, a minutos de radio y televisión y, naturalmente, también a unas cuantas páginas en los periódicos.

Está bien, es lo que hay. No obstante, imaginemos que la situación por la que atraviesa Bojan le ocurriera a Samuel Eto’o. ¿Qué pasaría? Pues exactamente lo mismo: titulares, minutos y páginas hablando del mal rollo entre el camerunés y Guardiola y de no sé cuántas cosas más.

El ejemplo que he puesto es tonto y simple, pero también ilustrativo. Cuando no sea Bojan, será Eto’o o Henry. O Cáceres o, si no hay nada más que contar, Sergio Busquets. No hablaremos jamás de fútbol, sino de cosas extradeportivas y dignas, con todos los respetos, de disputas entre niños de colegio. No aprenderemos nunca.