No, no me equivoco. A partir de ahora, los culés recordaremos este 2009 como el súmum de la felicidad, como aquellos 365 días que vivimos ensimismados por la solidez del equipo de Guardiola. Muchos aún flotamos al pensar en los seis títulos ganados en 2009 y aderezados por otro seis en el estadio del eterno rival.
Disfrutemos de este momento. Gocemos del hecho de ser seguidores del único equipo que ha sido capaz de ganar seis títulos en un año, pero sigamos exigiendo a quienes lo dirigen (sobre el campo, digo) que no caigan en aquellos defectos que acabaron con el Barça campeón de 2006. Tengo fe.

Donde no la tenía era en la Lotería de Navidad. De hecho, no he comprado más que el décimo del trabajo, y por aquello de ¿y si le toca al resto?
Tenía muy claro que no iba a caer ningún premio gordo en Barcelona, porque ya dice el dicho que siempre toca donde ha habido una desgracia*. Y hoy el Gordo de Navidad ha tocado íntegramente en Madrid.

De cualquier modo, ¡Feliz 2009 e igual -mejor no puede ser- 2010!
Hasta el año que viene.

*Futbolísticamente hablando, que no se me enfade nadie.