Hoy no cabía otro resultado que la victoria en Huelva. Las derrotas de Valencia y Real Madrid, unidas al empate del VIla-real en Málaga ponían al alcance del Barça encarar el próximo partido (Getafe en el Camp Nou) y sobre todo los 4 cruces directos con los principales rivales con cierta comodidad.

El equipo no defraudó. Tal vez no fue tan brillante como en otras ocasiones, pero sí demostró la solvencia con la que es capaz de jugar cuando las cosas no se ponen de cara a las primeras de cambio. Si me quedaba alguna duda sobre la capacidad de Guardiola para dominar el vestuario (y la pizarra) y encabezar su proyecto, hoy se han disipado.

Es cierto, muchos dirán que aún no hemos jugado contra nadie (¿y quién lo ha hecho?), pero afrontar los cuatro partidos de diciembre con 5 puntos de colchón es algo que proporciona tranquilidad.

Ahora toca no dormirse, disfrutar de esta semana sin fútbol hasta el domingo y ver cómo en Madrid (qué cierto el tópico de la ‘crisis del puente aéreo’) despellejan a todo cristo viviente. El Barça, mientras tanto, debe ganar al Getafe y disfrutar, sentado en la puerta, al ver pasar al cadáver de su enemigo.