Cuando Ramón Calderón ganó(?) las elecciones a la presidencia del Real Madrid con Fabio Capello como estandarte de su proyecto deportivo, la prensa de Madrid fue unánime: con el italiano llegarán los títulos. Hoy, apenas seis meses más tarde, son muchos los periodistas que piden -en algunos casos de forma exaltada ¿verdad, Paco Gª Caridad?- la destitución del entrenador.

Capello no ha engañado a nadie. Es más, quienes votaron a Calderón lo hacían con plena consciencia del tipo de juego que preconiza el ex-entrenador de la Juventus: solidez defensiva, buena pegada y poco espectáculo. Eso sí, todos decían que los títulos caerían con ese sistema.

Y puede que tengan razón (el Madrid sigue vivo en la Liga de Campeones, en la Copa y en la Liga), pero se ha desatado la histeria y la locura en Madrid. Y cuando esto ocurre, cuando la prensa de la capital dispara, no deja de hacerlo hasta que consigue su objetivo.

Martí Perarnau escribía hace un par de días un artículo en su blog en el que dejaba clara su sorpresa ante los desvaríos (eso lo digo yo) de Capello en los últimos partidos. Tal vez tenga razón, pero no es menos cierto que el contexto en el que le ha tocado trabajar al italiano no es precisamente el más tranquilo.

Además, como a perro flaco todo son pulgas, comienzan a aparecer fantasmas, hechos comprobados y rumores acerca de todo lo que rodea al Real Madrid. Así, a la (parece) inminente resolución del oscuro caso del voto por correo (recordemos que Calderón preside el Madrid con el apoyo de poco más de 8.000 votos) hay que sumar fichajes que cierran el paso a los jóvenes de la cantera (que salen malvendidos a otros equipos), intríngulis político-económicos de quienes quieren servirse del trampolín que supone la presidencia del club, gentes que acusan a Mijatovic de tratar sólo con ciertos intermediarios o, periodistas (no precisamente del Sport, para desgracia de mi colega Louis) que no dudan en decir en antena que Ronaldo y Robinho no cuentan para Capello porque llegaron borrachos a un par de entrenamientos (oído por un servidor ayer en Radio Marca).

No sé cómo acabará todo, pero el enfermo no tiene buena pinta. Aunque en este mundo del fútbol, si el equipo encadena 3 o 4 victorias consecutivas, Capello volverá a ser el mejor del ‘mundo mundial’, Raúl será mejor que Di Stéfano y Cannavaro podrá sacar a relucir los premios que ha recibido este año y que -estoy seguro- aún no acaba de creerse.

A 600 kilómetros, mientras tanto, se preparan para la llegada del mafioso Piterman con su Alavés. Qué pena me dan esa afición y esa ciudad. Pero eso es ya otra historia que perece un post al margen.

Fotos: mediotiempo.com y elconfidencial.com