Se despidió ayer Rijkaard de la sala de prensa del Camp Nou entre aplausos y con el golpe genial de corresponder al agradecimiento de un periodista mexicano con un ¡Viva México! Le faltó añadir a la frase la palabra ‘cabrones’, un vocablo que en el país norteamericano tiene un significado diferente al que le damos aquí.

Me queda la esperanza -vana, sin duda- de que la pronunciara en el vestuario y dirigida a sus jugadores, un grupo de estrellitas incapaces de cerrar una temporada lamentable con un buen resultado. Como es más que probable que Rijkaard no la pronunciara, aquí la dejo escrita:

¡Cabrones!