Iba a colgar en el blog mi visión del partido Barça-Madrid de mañana, pero después de leer muchos blogs, queda poco por decir, así que os planteo una reflexión distinta.
Escuchar la transmisión radiofónica de un partido de fútbol puede resultar muy entretenido si se analiza algo más que el partido en sí. Puedes ver cómo hay comentaristas que al inicio afirman rotundamente una cosa y, a poco que se les rebata el argumento o que caiga un gol del lado equivocado, no tienen problemas en asegurar todo lo contrario. Es más, son capaces de cambiar de opinión varias veces en el tiempo que dura el partido. Pero lo que más gracia me hace son las carreras de los periodistas del micrófono inalámbrico al acabar el encuentro, sus batallas con los guardias de seguridad (¡no me empujes, que estoy trabajando!) y sus jadeos para entrevistar al jugador que se les ponga por delante. Y todo, al fin y al cabo, para obtener respuestas del tipo: “El fútbol es así”, “no hemos sabido materializar las ocasiones”, “aún queda el partido de vuelta”, “mientras haya posibilidades matemáticas debemos seguir trabajando”, “ha sido penalty clarísimo”… Tópicos y más tópicos.
Escribo esto porque resulta raro que, en un mundo donde un excapitán de Real Madrid hacía gala de no haber leído un libro en su vida (y no creo que sea el único), un futbolista decida publicar sus reflexiones y su manera de ver la vida en uno. Oleguer Presas lo ha hecho en ‘Camí d’Ítaca’ (Editorial Mina, colección Focus), escrito a medias con Roc Casagran. Se podrá estar de acuerdo o en desacuerdo con su manera de pensar, con su ideología política, con su identidad nacional o con el enfoque de sus expresiones, pero lo cierto es que -lamentablemente- no es habitual que un futbolista se moje y diga algo más que aquello de “si ganamos tres partidos seguidos iremos hacia arriba”.
Necesitaríamos pocos dedos para poder contar aquellos futbolistas o exfutbolistas que son capaces de hablar -y hacerlo bien- y, además, de decir algo interesante. Y son menos aún los que son pueden utilizar correctamente frases subordinadas y que tengan sentido. Valdano, Guardiola… ¿algún otro?. No estoy diciendo que los jugadores deban ser académicos de la lengua ni científicos, pero creo que todos apreciaríamos que cuando se ponen ante un micrófono dijeran cosas que nos hicieran pensar: ¡vaya, este tipo sabe lo que dice!
Lo curioso del caso es que hay grandísimos e interesantísimos libros que tratan sobre fútbol, pero no parece que los protagonistas se interesen demasiado por algo que no sea jugar, cobrar y vivir bien (comprensible, sobre todo, esto último). En otros deportes que mueven muchísimo menos dinero la situación es bien diferente, y no son pocos los jugadores de baloncesto o balonmano, por ejemplo, que tienen o están cursando estudios universitarios.
Más allá de cursar o no estudios, que al fin y al cabo es una opción en la vida, parece que en este mundo de Ferraris, Armanis y otras grandes marcas, la cultura no tenga cabida. Probablemente sea injusto y haya muchos futbolistas que piensen, lean y hablen con corrección. Si es así, todos agradeceríamos que dijeran cosas distintas y que se mojaran acerca de los problemas que afectan a la sociedad. Si lo hacen músicos o actores, ¿por qué no los futbolistas?