La pasada temporada acudí a Montjuïc para ver el Espanyol-Barça. El de ayer, lo vi por la tele. Entre ambos encuentros he visto unas cuantas diferencias y algunas similitudes.

Diferencias
– El Barça de ayer fue a por el partido desde el minuto 1 al 90. El del año pasado, no.
– El Espanyol de Valverde sabía mucho mejor a qué jugaba que el de Márquez. El equipo del Txingurri tocaba, presionaba y llegaba arriba; el de anoche daba bastante pena.

Semejanzas
– Volvieron los Boixos Nois a montar su triste y lamentable espectáculo en el Lluis Companys, igual que ocurrió en el derby anterior. Ahora todo el mundo se lamenta, pero alguien debería aclarar cómo diablos consiguieron estos energúmenos las entradas para el partido y, sobre todo, cómo lograron entrar las bengalas al estadio. ¿Para qué sirven los controles de seguridad en el campo? ¿De verdad cuesta tanto registrar a 500 personas? ¿Por qué a mí me quitan el tapón del botellín de agua y estos sinvergüenzas introducen en el estadio lo que les apetece?

Ni una cosa ni otra: simplemente, patéticos
– Medina Cantalejo es uno de los peores árbitros que he podido ver en directo, y eso lo saben hasta en nuestras antípodas. Ayer hizo honor a esa fama y se cubrió de gloria, dando un gol ilegal al Espanyol, expulsando muy rigurosamente a Nené y silbando un penalty en el último minuto que fue, cuanto menos, dudoso. Pero me temo que es lo que hay.
– Daniel Sánchez Llibre. La verdad es que no merece la pena perder demasiado el tiempo en un tipo que vive acomplejado y lo demuestra cada vez que puede. Hablar de robo ayer (obviando la jugada del primer gol, naturalmente) o de liga prostituida es, como decía aquél, para mear y no echar gota. A ver si cuando los errores caigan de su lado (como ayer, aunque no lo diga) la argumentación que usa es la misma.
– La celebración de los jugadores del Barçá también fue lamentable. Que griten y festejen los goles como les apetezca, pero después de la suspensión formada por los Boixos Nois y por los aficionados del Espanyol que quisieron (y alguno lo hizo) saltar al campo, señalar a los energúmenos lanzabengalas estuvo fuera de lugar. A ver si alguien les da un toque.

Lo mejor
Para concluir, creo que lo mejor del partido fue el modo en que se ganó. No tanto por el penalty en el último minuto (que también, al fin y al cabo es un derby), sino por la forma en que el equipo persiguió ese segundo gol. Un empeño que muchas veces ha brillado por su ausencia. Que dure.