Hace apenas tres semanas leí una serie de artículos y demoledoras críticas contra la directiva del Barça porque había devuelto al Benfica casi un millar de entradas que no se habían podido vender. Y escuchaba en las emisoras de radio las llamadas de indignados socios que no habían podido encontrar entradas pese a que querían viajar a Lisboa. Pensé que era raro pero que, tal como está el patio, podría ser cierto. Es más, seguro que había gente en esa situación.
Hoy leo en Sport que el club ha devuelto al Milan 1.861 entradas que no ha podido vender y eso que se habían pedido tantas por parte de los socios (6.011 peticiones) que se tuvo que hacer un sorteo ante notario. De hecho, el primer día que se abrieron las taquillas a los socios agraciados en el sorteo, éstos retiraron sólo 785 de las 2.200 disponibles. El club estuvo rápido de reflejos (hay que reconocerlo) y el sábado y el domingo dejó que quien quisiera, socio o no, comprara entradas para el partido de San Siro. ¿Resultado? 1.861 tickets que vuelven a Milán y que se pondrán a la venta en Milán hoy y mañana.
Sé que los vuelos a Milán no son baratos, como tampoco lo fueron a Lisboa, pero me parece lamentable que los socios creen una demanda tan alta que haya que recurrir al sorteo y luego den la espalda al equipo. Eso sí, luego siempre habrá quien llame muy indignado a la radio denunciando presuntos chanchullos del club con las entradas o quien aproveche para seguir destilando hiel hacia todo lo que suene a directiva del Barça. Es posible que en otras ocasiones hayan pecado de escasa transparencia (entradas del Chelsea, por ejemplo), pero en este caso hay que reconocerle que han actuado bien y que quien ha fallado hemos sido los socios.