El próximo sábado, en el Camp Nou, Barça-Espanyol. ¡Qué pereza me da ese partido! Entre los unos, incapaces de matar los partidos incluso con el viento a favor, y los otros, que cada día juegan menos y llevan una racha aún peor que la nuestra, ¿a alguien le apetece este partido cuando cuatro días después hay una semifinal de Liga de Campeones?

No me pierdo un partido en el Estadi a menos que tenga algún viaje profesional. Es el caso de este derby, que intentaré ver por televisión desde Milán. Pero, por primera vez en mi vida, no me sabe mal perdérmelo. No espero mucho más del Barça en la Liga, pero sí espero que de una puñetera vez gane un partido con solvencia en casa y nos levante la moral (muy baja por todas partes) antes de la visita del Manchester United.

Un Man Utd. al que el Arsenal, pese a la derrota, ha jugado de tú a tú, demostrando que el tan denostado juego de toque puede ser perfectamente válido para hacerle frente. Eso sí: hay que hacerlo bien y aún me queda algo de fe para pensar que los jugadores del Barça están capacitados para hacerlo en dos partidos.

Lo de encomendarse a Sant Jordi es inútil. No olvidemos que Saint George es también el patrón de Inglaterra.