La prensa madrileña se frotaba las manos cuando se empezó a hablar del fichaje de Mourinho por el Real Madrid. Veían en él no sólo al anti-Barça (¡qué equivocados están!), sino también al tipo que devolvería al Maligno a la senda de la victoria.

Pero veían, sobre todo, al histriónico tipejo que les iba a permitir vender diarios como churros gracias a sus desplantes, a su mala educación, a sus salidas de tono y a sus provocaciones constantes. ¿Para qué inventarse cosas si Mou nos las sirve en bandeja?, pensaban.

El Especial ha tardado poco en complacer los gustos de la prensa pero, sorprendentemente, ésta ha mirado hacia otro lado. Mourinho se permitió el lunes dar lecciones de periodismo a quienes asistieron a la rueda de prensa, se mostró tan bravucón y chulo como pudo y se largó sin esperar a que su ex-colega tradujera al francés sus respuestas. Y, a pesar de todo, las portadas hablaron de Pedro León (As) o del dúo Higuaín-Benzema (Marca). Como dice “El Hacha” Rubén Uría en uno de sus últimos artículos, “Mourinho es el entrenador que se merece este periodismo deportivo“.

Me pregunto qué es lo que hace que se dispare con bala a un Guardiola más que correcto y se ignore al chulopiscinas portugués. Evidentemente, los colores cuentan, pero me temo que hay algo más: la imagen que Mourinho transmite del Madrid no gusta mucho a Superfloren.
Y claro, si el Ser Superior dice que no se habla de una cosa, pues no se habla.

Si la cosa sigue como hasta ahora y, sobre todo, si los resultados y el juego (ya se oyen las carcajadas de Pellegrini desde Santiago de Chile) no llegan, Florentino tiene ya un culo en el que recibir las patadas.

Pero el el del portugués es un culo que, a diferencia del Tampax, se mueve, se nota y traspasa, de manera que las patadas que den a Mourinho acabarán por alcanzar las sagradas posaderas de Florentino. Al tiempo.