Si hay una palabra con la que se llenan la boca empresas, científicos, gobernantes y cualquier hijo de vecino que se precie en este siglo XXI, esa palabra es innovación.

Hoy hace 35 años, un futbolista checoslovaco entonces (hoy checo, a secas) se jugaba el bigote en una tanda de penaltys con un lanzamiento que hizo historia. La final de la Eurocopa de 1976 enfrentaba en Belgrado a la República Federal de Alemania contra Checoslovaquia, uno de los herméticos países situados tras el “Telón de acero”.

Frente a Antonin Panenka, que así se llamaba el futbolista, se encontraba Sepp Maier, uno de los héroes que dos años antes habían doblegado a la Naranja Mecánica en la final del Mundial’74. El checo del bigote poblado picó suavemente el balón cuando vio que el portero se vencía a un lado, y la lenta trayectoria parabólica que dibujó la pelota bautizaba para siempre con el apellido Panenka un tiro verdaderamente innovador que, de haber acabado mal, podría haber llevado al bueno de Antonin a cualquier remoto gulag.

Con ese espíritu valiente, innovador y lleno de sentido común (?) nace @proyectopanenka, una nueva revista que esta tarde publicará el número cero en www.panenka.org al módico precio de 1 euro y en la que participa un gran grupo de periodistas enfermos de fútbol entre los que modestamente me incluyo.

Si queréis saber más, aquí tenéis el Manifiesto ‘Panenka’, que explica qué pretende la revista.

Os recomiendo comprarla. No os decepcionará.