En mi profesión, muchas veces te asaltan dudas antes de publicar una información. Y no tienes más armas para resolverlas que buscar el consejo de alguien más experto o, si no lo encuentras, dejar que sea tu conciencia quien tome las decisiones.
Antes de publicar el anterior post, le di muchas vueltas. Muchísimas. Y al final decidí que debía ponerme en la piel de los socios del Barça -yo lo soy- y preguntarme si a mí me gustaría conocer los detalles que expliqué entonces.

Decidí escribir lo que escribí con el máximo rigor posible, contrastando los datos que di y siguiendo un protocolo periodístico de los de antes. Casi de manual.

Lo que no es el post anterior
La motivación de ese artículo no fue otra que la que se puede entrever de él: hacer que los socios conocieran lo que opinaba una de las personas que forman parte de la Mesa de la moción de censura. Nada más.
Si alguien piensa que la intención es buscar afán de protagonismo, se equivoca. Lo mismo que si cree que el objetivo es echar abajo la moción de censura.

Este es un blog pequeño. Y quien lo escribe se da con un canto en los dientes si alguien pierde su tiempo en leerlo o en comentar alguna cosa. A mis cuarenta años, ni me gano la vida con él ni pretendo hacerlo. Al contrario; me cuesta dinero (poco, pero algo). Ni siquiera tengo la constancia, las ganas o el tiempo para escribir a diario como hacen otros editores de blogs. De Penalty es una forma de relajarme, de divertirme y de hablar de fútbol y de lo que lo rodea.
De lo que me estoy dando cuenta es que ese ‘lo que lo rodea’ cada vez me gusta menos. Por eso he decidido no volver a hablar de estos temas. Todo lo que sé de este asunto está en el anterior post.

Estoy seguro que mucha gente está enfadada (y no le faltan motivos) con la actual directiva y piensa que la moción de censura es una buena herramienta para cambiar el rumbo del club. Tendrán la oportunidad de hablar en las urnas, puesto que ya se han validado las firmas suficientes para que se convoque la votación.
Y aunque algunos piensen lo contrario, yo me alegro, puesto que esa ha sido la legítima voluntad de más de 9.000 socios. Ahora el tejado está en los ciento y pico mil con derecho a voto.