Se especula mucho en Twitter y en los medios online, pero aún no se saben las causas de la destitución de Paco González al frente de Carrusel Deportivo de la Cadena Ser.

Yo crecí escuchando ese programa cuando no se veía más que algún partido de fútbol por la tele, primero los domingos y luego los sábados. Eran los tiempos de Vicente Marco y Joaquín Prat, del Anís Castellana, de las Boquillas Targar y de tantas otras cuñas publicitarias míticas.

El gol en código Morse me acompañó desde bien pequeño, y tal vez sea ese el último rescoldo de aquella época que permanece vivo en el Carrusel Deportivo de hoy.

No me gusta el giro que en los últimos años ha tomado el programa, especialmente con la incorporación de comentaristas que no tienen nada que aportar salvo forofismo (Poli Rincón), que aprovechan el micro más escuchado de España para arrimar el ascua a su sardina y a sus intereses (Minguella) o que van de vuelta de todo (como Petón).
Tampoco soporto la primera hora y veo que Pepe Domingo Castaño está pensando más en su retiro que en su trabajo.

Aun así, reconozco el mérito de Paco González, un tipo que sabe comunicar, domina el medio y -pese a no esconder sus preferencias- sabe conjugar la profesionalidad que merece el programa con la frivolidad de muchos de sus compañeros.

Por eso no entiendo (esperando, repito, a conocer las causas) la decisión de la Ser. Lo que sí sé es que ya hay directores de otras emisoras que se frotan las manos. Empezando por Onda Cero, cuyo Radio Estadio está muy bien animado (Taboada) pero fatalmente dirigido por Javier Ares.

Sea como sea, estoy convencido de que a González se le abrirá más de una puerta si finalmente, como parece, se le cierran las de la Ser.