Se acabó lo que se daba. Como era de esperar, sólo la precandidatura de Joan Laporta ha sido capaz de reunir las 1.804 firmas necesarias para convertirse en candidato y, al ser el único, entre mañana y pasado será proclamado Presidente. Es hora de hacer una reflexión y ver quién es quién es este entorno culé y, sobre todo, cómo se ha comportado.

LOS QUE HAN DADO LA CARA
– Joan Laporta. Él y su Junta son, a ojos del famoso juez que les conminó a convocar elecciones, los principales responsables de esta situación al interpretar los estatutos (nada claros, a mi entender) de un modo distinto al de otros socios. En cualquier caso, se ha presentado, ha arrasado (más de 8.000 firmas) y no hay que ponerle ni un sólo pero.
– Jordi Medina. Ha seguido adelante con el proyecto de “Un crit valent” que presentó en las elecciones de 2003, aunque se ha vuelto a quedar sin el apoyo de los socios. Desde fuera, parece una persona seria, honesta y, sobre todo, transparente. Medina ha acudido a presentar sus mil y pico adhesiones y ha felicitado allí a Laporta. Todo parece indicar que su plataforma puede disolverse.
– Jaume Guixà: Apareció de la nada y afirma haber logrado cerca de 1.600 firmas, aunque las malas lenguas dicen que algunas de ellas proceden de los Boixos Nois, la peña enemistada con Laporta por haber puesto freno a sus desmanes. Ha estado jugando al gato y al ratón durante todo el proceso de recogida de firmas, sin informar en ningún momento del número de socios que le apoyaban hasta el mismo día de hoy. Si Medina ha sido transparente, no puedo decir lo mismo de Guixà, puesto que no ha acudido a presentar sus papeletas y tenemos que confiar en su palabra para creernos que tiene las que tiene.
– Francesc Liñán: Como en cada período electoral, Liñán se presenta con un plan de gobierno basado en el socio y, tampoco hay que engañarse, para salir unas cuantas veces en los papeles. Por hacer paralelismos, es el Juanito Navarro culé, aunque sin ese bagaje de malas películas detrás.
– Ferran Estrada: Socio de la tercera gradería, desde el primer momento dijo que no podría ganar porque carece del patrimonio necesario para conseguir los avales. No ha tenido demasiada relevancia (ninguna, diría yo), salvo por su trompeta, que no ha dudado en tocar en cualquier radio que se lo ha pedido.
LOS QUE SE HAN ESCONDIDO

– Josep Maria Minguella. Lleva tres años criticando sin cesar a la Junta Directiva presidida por Joan Laporta. Se unió a la pléyade de socios que reclamaban elecciones en 2006 y, una vez conseguidas, no ha tenido el coraje suficiente para presentarse. Y no lo ha hecho con argumentos como “el calor que hace en agosto”, “unas elecciones trampa”, “no hay democracia” y sandeces por el estilo. Tengo el presentimiento de que el carácter mediático(?) de Minguella, “ex-traficante” de jugadores, no hubiera podido soportar otra derrota como la que obtuvo en 2003. Al no salir perdedor este año, podrá seguir apareciendo por todas las tertulias en las que le llamen (y paguen) para soltar su lengua. Minguella cree que está de vuelta de todo. Cree que es el único socio del Barça que ve las cosas con claridad, mientras que quienes apoyan a Laporta no son más que unos pobres borregos ilusos.

– Jordi Majó. Se le podría aplicar lo mismo que a Minguella, aunque su caso es peor aún. Y no por lo que diga o no en tertulias (que lo dice), sino porque se labró una imagen moderna y elegante en los comicios de 2003 que ha echado por tierra al no tener el valor de concurrir a las elecciones de 2006. Hoy le he escuchado decir que se presentará a las siguientes, pero no tengo muy claro cuántos socios confiarán en un tipo incapaz de defender sus propuestas cuando ha tenido la oportunidad de hacerlo.

Foto: A.P.