Cada vez soy más escéptico con respecto a la recuperación de Ronaldinho. No sé si fue la charla con Perarnau o el incesante chorreo de improperios integristas contra el brasileño y su actitud que pueden leerse en algunos blogs, pero me estoy -o me están- convenciendo de que lo mejor para el equipo es que Ronnie no juegue.

Soy de los que admite haber visto una mejoría en el juego de Ronaldinho en los últimos partidos, mejoría insuficiente para muchos. ¿Por qué insuficiente? Por una simple comparación con lo que el 10 fue capaz de hacer hasta hace apenas un año y medio.

Partamos de la base que Ronaldinho se ha abandonado física y psíquicamente durante esos dieciocho meses. Recurro aquí al símil de la ganancia y pérdida de kilos empleado por Martí Perarnau en la entrevista del martes: si la “degeneración” del brasileño ha llevado todo este tiempo, la recuperación necesitaría -además de la voluntad del jugador- un período de entre dos y tres meses.

Supongamos que Ronaldinho quiere recuperarse (para lo que habría que preguntarse si él se ve mal, pero eso es otra historia). En ese caso, ¿queremos nosotros recuperarle o es ya una causa perdida? ¿Cuál es el mejor modo de conseguirlo?

La verdad es que no lo tengo nada claro, pero creo -como dice Polo en su blog– que el clásico del domingo puede ser una buena oportunidad para empezar a reivindicarse, tanto si es titular como si sale desde el banquillo. Pienso, sinceramente, que este puede ser su partido.

PD: Gracias a todos por vuestros comentarios acerca de la entrevista. En las 24 horas siguientes a su publicación, el blog recibió más de 640 visitas. Os lo agradezco mucho.