Ayer casi todo fue horrible. Patético e inoportuno Xavier Sala Martín en Catalunya Ràdio. Peor el equipo en la primera parte contra el Schalke. Injustificable el público silbando en una eliminatoria de cuartos de final!. Inoperante Rijkaard a la hora de realizar algún tipo de ajuste táctico para frenar el planteamiento de los alemanes… Lo dicho casi todo mal excepto una cosa: el resultado final.

Aunque muchos (más de uno y más de tres) asiduos de los blogs deseaban incluso la eliminación del equipo, el F.C. Barcelona está en semifinales de la Liga de Campeones. Jugando mal, pero haciéndolo contra sus rivales deportivos, contra una directiva cada vez más desquiciada y contra una afición a la que no entiendo.
El domingo, frente al Getafe, sí supoe expresarse: animó al equipo durante el partido (como anima el Camp Nou, o sea, más bien poco) y esperó al final para mostrar su descontento. Lo de ayer, sin embargo, no tiene nombre. Salí del estadio feliz por el pase a semifinales pero con una sensación de cabreo con mis co-socios de mil pares de narices. Suerte que sólo nos queda un partido más en el Camp Nou.

Ese partido es, como todo el mundo sabe, contra el Manchester United. Un señor equipo que, por lo que leo por todas partes, nos va a dar un repaso. Tal vez sea así, pero yo tengo que verlo. De momento, prefiero mirar las cosas con optimismo. Para entristecerse siempre habrá tiempo. ¿Que viene el ManU? Pues que venga, hombre, que venga.