Se acabaron las vacilaciones, las tonterías y la racanería. El Barça debería dar hoy en Mestalla el famoso ‘puñetazo en la mesa’ que todo el mundo pide. Hay que ganar, no caben excusas.

Tradicionalmente, el Valencia es un equipo que se nos ha dado mal. La rivalidad política entre nacionalistas catalanes y valencianos se trasladó hace mucho tiempo al fútbol y convirtió los recibimientos mutuos (culés en Mestalla y valencianistas en el Camp Nou) en cualquier cosa menos en amistosos. Hay que abstraerse de esas chorradas (con perdón), aprovechar la ocasión y ganar a un rival que llega con la moral baja y plagado de ausencias, pero que no se dejará doblegar fácilmente.

Hoy me da igual cómo se gane. Club, equipo y afición necesitan los tres puntos. Soy de los que piensan que el Barça está yendo a más y creo que esa dinámica servirá para vencer en Valencia.

Sólo espero que si se alcanza la victoria, aunque sea por 0-1, nadie intente restarle méritos por la situación de los chés, la misma que sirvió para que se ensalzara hasta niveles orgasmáticos el 1-5 que obtuvo en ese campo el Real Madrid. Apuesto por un 0-2 con un gol como el de abajo.