La reacción de los medios de comunicación frente a lo ocurrido ayer en La Romareda ha sido, en líneas generales, bastante comprensiva con Eto’o y su rebeldía ante los gritos racistas. Manolo Saucedo, Director de Marca, aplaude el gesto del camerunés y condena sin paliativos lo sucedido, mientras que, en su columna de As, el escritor Juan Cruz considera los insultos como un escalón más de algo que no se supo parar en su día.
En la prensa deportiva catalana, Josep María Casanovas, editor de Sport, dice que “hay que sancionar a las aficiones. Ya sabemos que los bárbaros son pocos y que pagarían muchos, pero no se puede tolerar que a un ser humano le machaquen como ayer a Eto’o”. Al mismo tiempo, Santi Nolla, Director de Mundo Deportivo, critica los insultos pero también a Eto’o, al decir que “abandonar crea un precedente terrible y tiene el efecto de conseguir que los que insultan se salgan con la suya. Esa no es la manera”.
En Zaragoza leemos dos artículos de línea contraria: el de Javier Gil en Heraldo de Aragón y el de Alfonso Hernández García en El Periódico de Aragón. El primero dice de Eto’o que “como un crío, quiso abandonar el campo y sus técnicos le convencieron para seguir. ¿Qué consiguió con su actitud? Incendiar La Romareda por responder con una provocación mayúscula a otra menor, porque no se sustentaba en la mayoría”. Hernández García, por su parte, afirma que “Eto’o se equivocó al no irse del campo. Se quedó a medio camino de un gesto ejemplar para una sociedad que necesita rebelarse contra sí misma cuando utiliza escenarios como el fútbol para expresar su rostro más abominable”.
Mario Ruiz firma en El Periódico de Catalunya una crónica que concluye de la siguiente manera (con la que coincido totalmente): “Eto’o no se marchó anoche. Como tampoco lo hizo el pasado 27 de noviembre el marfileño Zoro en Italia. El lateral del Messina, en el partido ante el Inter, hizo el amago. Pero alguien será el primero mientras no se acallen de una vez los brotes racistas”.
Para finalizar, me gustaría que se acabara con la tibieza en las reacciones. Doy tres ejemplos:
1. Víctor Muñoz, entrenador del Zaragoza, dice que fue una minoría, que hay que ignorarla y que ocurre en todos los campos. Cierto, pero o lo paramos ya o no podremos hacerlo.
2. El encargado de megafonía de La Romareda dijo “Por el bien del Real Zaragoza les pedimos que dejen de tirar objetos y griten expresiones ofensivas”. Eso no hay que hacerlo por el bien del Real Zaragoza, sino por el bien de todos, de la sociedad, de la educación y de quienes acudimos a un estadio de fútbol a ver un espectáculo.
3. Los dirigentes merecen un comentario aparte. Alfonso Soláns, Presidente del Zaragoza, no tuvo mejor ocurrencia que decir que “estoy contrariado por la actitud del árbitro”. Podéis leerlo en El Periódico de Aragón.

Referencias:
El artículo de Manolo Saucedo en Marca
Juan Cruz en As
La columna de Josep Mª Casanovas en Sport
Santi Nolla en Mundo Deportivo
El Heraldo de Aragón: Javier Gil
Alfonso Hernández García en El Periódico de Aragón
El Periódico de Catalunya: Mario Ruiz
Soláns – “Estoy contrariado por la actitud del árbitro”

(Foto: EFE/www.elmundo.es)