El Barça va bien, que diría el amigo de Bush. Juega de un modo fantástico, hace goles, va el primero en la Liga, se ha clasificado para octavos de final de la Liga de Campeones… Eso debería bastar para mantener con cierta periodicidad el blog. Pero no es así.

Este no ha sido nunca un blog especialmente activo en lo que a su autor se refiere. He seguido la máxima que dice que si no tienes nada que decir, no escribas. Tanto es así que en los casi tres años de funcionamiento (empecé en febrero de 2006), he publicado -con éste- sólo 189 entradas. Jamás me ha preocupado ni eso ni el número de visitas, puesto que siempre he pensado que el blog no era más que un divertimento.

Estoy viviendo una época en la que lo que menos tengo es tiempo. Y el poco que me queda prefiero dedicarlo a otras cosas, como a ver crecer -poco a poco, pero crecer al fin y al cabo- a mi hija Laia.

Hasta ahora robaba unos minutos de aquí y otros de allá y me bastaba para actualizar el blog con mayor o menos frecuencia y acierto. Incluso me lancé a la aventura de los podcasts y logré grabar, editar y colgar lo mejor que pude trece de ellos con la ayuda de no pocos asiduos que participaron en ellos.

Aunque la tendencia en muchos de los veteranos de la blogosfera ha sido ir cerrando sus bitácoras (Perarnau, Bañeres, Dfons, Polo, Xisco y otros que me dejo en el tintero, cada uno con sus razones), yo no voy a hacerlo. Al menos de momento. Pero prefiero avisar a mis lectores de que la actualización no va a ser tan frecuente.

Procuraré escribir un artículo después de cada partido y, con un poco de suerte, cuando encuentre un hueco y algo que compartir con vosotros. Y si el hueco es lo suficientemente grande, tal vez pueda retomar en unos días la grabación de los ‘Once Metros’. Espero poder contar con vosotros para ello y, por lo pronto, os lo agradezco.