Hoy habló Ronaldinho. No dijo gran cosa, a pesar de que los periodistas que acudieron al acto publicitario de Nutrilite (rodado en día de partido, como publicó este blog hace un mes y medio) no se anduvieron con chiquitas, dispararon con bala y le preguntaron acerca de todo lo que se ha hablado sobre él en los últimos meses. Ronnie a lo suyo: ‘estoy trabajando, el equipo está mejor, estoy contento…’. Han pasado varios meses desde la última rueda de prensa del brasileño y me temo, visto como está el patio, que pasarán varios más hasta la próxima. Y yo lo entiendo.

Más sobre la prensa. Hoy el Barça ha anunciado que Frank Rijkaard reducirá el número de comparecencias de prensa en las próximas semanas. La excusa es que se avecinan semanas con partidos cada tres días que implicaban dos ruedas de prensa en cada uno. A partir de ahora, Johann Neeskens se ocupará de realizar algunas de las declaraciones del cuerpo técnico ante los periodistas, especialmente antes de los partidos. Ya he escuchado los primeros saltos a la yugular del entrenador holandés por parte de algunas emisoras de radio, que cuando se habla demasiado se quejan y cuando no, también. Creo que Rijkaard es un crack también ante la prensa y, para ser sincero, su postura me parece de lo más correcta.

Aún algo más sobre los medios. Hace unas semanas -con aquello del ‘mecagoencony’- se cargaron las tintas sobre el editorial del periódico que el Barça reparte de forma gratuita los días de partido; ¿pero quién se han creído que son para copiar lo que hacen otros?, decía en sus soflamas el establishment del periodismo deportivo.
Hace dos partidos (el día del Levante) el editorial de esa publicación explicaba que lo que pretendían con esa frase no era crear un lema, sino fomentar una actitud más enérgica entre la afición y el equipo. La respuesta: ¿Y por qué no se puede lanzar un lema desde el propio club? Es decir, la posición contraria.
En la edición de ayer, el periódico del club reprochaba los cambios súbitos de actitud y de chaqueta de los medios de comunicación. Decía -creo que con toda la razón- que la misma gente que despotricaba con saña del equipo, de algunos jugadores y del entrenador se ha subido al carro de la euforia sin ningún tipo de rubor. Lo que antes eran gritos de ‘dimisión’ se han convertido en halagos desmesurados; de la leña del árbol caído -que ahora no parece tal- se ha pasado a los fuegos artificiales. El puñetero entorno. Evidentemente, también ha habido críticas, porque los periodistas formamos -yo también lo soy- el gremio más asquerosamente corporativo que existe, el que peor acepta las críticas y el que se vale de sus potentes recursos (micrófonos, periódicos, pantallas de TV) para crear una opinión demasiadas veces torticera entre aquellos aficionados que lo creen todo a pies juntillas. Ya os avanzo que si -ojalá no ocurra- las cosas se tuercen, volveremos a ver cómo relucen las afiladas hachas de los de siempre.
Espero que la euforia que viven los aficionados y los medios de comunicación (estos, en mi opinión, de forma oportunista y ventajista) no se transmita al equipo. La perseverancia de los hombres de Rijkaard en el partido de ayer frente al Valencia, la fe que demostraron hasta el descanso me hace ser optimista y creo que los profesionales sabrán mantenerse al margen.

De Penalty en Fútbol Life
La revista Fútbol Life dedica a este blog una pequeña reseña en su edición del mes de marzo, que actualmente se encuentra en los quioscos. Desde aquí les agradezco que se hayan fijado en De Penalty y hago lo mismo con vosotros, los lectores, que sois quienes me empujan a escribir y a realizar los programas de radio pese al poco tiempo libre que me queda. Lo dicho: muchas gracias.