Quedan los partidos de vuelta y nada está decidido, pero cada vez tengo más claro que el Arsenal y el Barcelona tienen la final muy cerca. Como se ha escrito profusamente en otros blogs, el partido de San Siro tuvo dos partes muy claras. La primera, muy táctica y tensa; la segunda, de claro dominio azulgrana. Cualquiera pudo ganar y lo hizo quien, pese a las oportunidades del Milan, jugó mejor. Ganó, creo, quien lo mereció. Quedan 90 minutos que serán largos, pero preveo un partido como el Barça-Chelsea del Camp Nou en la vuelta de octavos de final. Control, toque y cambio de ritmo cuando sea preciso. No es fácil, pero sí muy posible llegar a París.
Respecto al partido de ayer, mucho tendrá que cambiar el Villarreal para eliminar al Arsenal. Ayer, el equipo de Pellegrini jugó mal y los ingleses demostraron que el fútbol es un juego de equipo en el que son once los que deben repartirse la responsabilidad, evitando la dependencia -generalmente exitosa, pero ayer preocupante- de un solo jugador. Bastó con que Gilberto Silva anulase a Riquelme para que los castellonenses perdieran toda su mordiente en ataque. La entrada en la segunda parte de Josico ayudó a descongestionar el centro del campo del Villarreal, pero ni así se creó apenas peligro.
Creo que la eliminatoria está muy cuesta arriba porque, lamentablemente para el submarino amarillo, el Arsenal no es el Inter de Milán. Los ingleses (aunque ayer no jugó ni uno) son fuertes, rápidos, jóvenes y tienen calidad y ritmo para jugar al primer toque. Lo del lateral Eboué es impresionante; Hleb (un tipo que hasta hace un mes y medio era muy cuestionado) y Ljundberg le dan al centro del campo el toque de fuerza necesario para complementar la clase, la visión de juego y el desparpajo de Cesc. Y está Henry, un jugador que define el uno contra uno como nadie (ni Ronaldo) es capaz de hacer. Tiene velocidad, clase, cuerpo y hace que las cosas más difíciles parezcan las más sencillas.
En cuanto al árbitro (malo, autoritario, casero, prepotente y corto de vista), está todo dicho. Ese penalty a José Mari pudo haber dado aire al equipo de Pellegrini, pero hay que reconocer que el Villarreal no perdió por su culpa. Lo hizo fue inferior y jugó bastante peor que el Arsenal.
Espero equivocarme, pero no haber marcado ayer puede haber puesto punto final a la gran trayectoria del Villarreal en la presente Liga de Campeones. La semana que viene saldremos de dudas.
Fotos: elmundo.es