– Uno se pregunta si dentro de la meticulosidad -que diría mi amigo Shojan Croif- de la nueva (cada vez menos) Junta Directiva del Barça se puede enmarcar el follón que se arma con cada asunto que tiene que ver con el club.

Ahora es el asunto Alves, enmerdado por los medios de comunicación afines al régimen, que ya han dejado caer que el brasileño quiere cobrar lo mismo que Xavi e Iniesta, los jugadores mejor pagados de la plantilla, D10S Messi al margen.

Desde fuera -porque uno lo ve tan cerca como le dejan, que es muy poco- pienso que se está empleando la táctica de Mourinho para salvar el culo de los que mandan. Si Alves se queda, se dirá que le han ofrecido lo que merece y que nunca hubo problemas (Mou: gano pese a que no me traen lo que pido); si el todocampista brasileño decide no aceptar lo que se le ofrece y se larga al finalizar su contrato, no me extrañaría que se recurriera de nuevo a las nóminas para justificar la racanería del club (Mou: no he ganado porque no me han traído lo que pedí).

Porque, y esa es mi opinión personal, no hay otro jugador capaz de reemplazar a Dani Alves. Lo que aporta -que ha ido in crescendo desde su primera temporada- no lo aportaría ningún otro fichaje, y mucho menos un lateral salido de la cantera.

Se podría optar por una mega-operación para contratar a Gareth Bale y hacer que el peso ofensivo del equipo pasara de la banda derecha (donde jugaría un Maxwell de la vida) a la izquierda, que quedaría para el galés. Pero, como decía Own en el Foralarea de hoy, entre invertir 40 millones por el galés (ficha al margen, claro) y renovar a Alves por lo que pide (o lo más cerca que se pueda), yo me quedo con lo segundo.

Si Alves se fuera, lo primero que tendría que hacer Guardiola (o su sustituto, ya que Pep dice que todo se arreglará) es cambiar el sistema. Un sistema en el que Alves encaja gracias a su derroche físico y a su brutal llegada, pero también a la solidaridad de un equipo que empieza a defender con el 9 para que los zagueros sufran lo menos posible.

Conviene valorarlo todo. Mi voto está claro: a sus aún no cumplidos 28 años, Dani alves tiene mucho que ofrecer al Barça. Y además de mucho, bueno.

Lejos queda ya (y olvidado, pese a los gritos que se profirieron tras su venta) la marcha de Touré Yaya, un tipo de escasa personalidad que se fue por dos motivos. Los suyos eran que quería más minutos; los de su dueño, el ínclito Seiluk, porque quería más pasta. Cariño, que diría Rivaldo.

Y el cariño que pide Alves, se lo está ganando con creces. No olvidemos lo que hemos ganado al pasar de Oleguer-Gabri al monstruo bahiano.